CÓMIC PARA TODOS

‘Ladronzuela’, de Michael Cho

p-ladronzuelaEditorial: La Cúpula.

Guión: Michael Cho.

Dibujo: Michael Cho.

Páginas: 98.

Precio: 12,50 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Septiembre 2015.

Escribir sobre una vida cotidiana parece fácil y no lo es. Retratar a un personaje de carne y hueso, con sus miedos, con sus dudas, con sus ilusiones quebradas, con su rutinaria existencia, con sus sueños por construir, parece que es algo que está al alcance de cualquier autor, porque no hay más que asomarse a la vida real para encontrar referencias y modelos, a veces incluso de forma autobiográfgica. Pero no lo es. No es fácil. Si lo fuera, abundarían las obras como Ladronzuela y la verdad es que no hay tantas como pudiera parecer. Michael Cho no había escrito y dibujado ninguna novela gráfica, Ladronzuela supone su debut en estas lides. Y no podría ser una irrupción más afortunada. Hay que insistir en esa idea inicial: lo que hace en estas páginas parece fácil. Puede dar la impresión de ser una amalgama de influencias e inquietudes ya vistas en otros lugares. Pero Ladronzuela cobra una identidad propia, indivisible e inimitable por dos cuestiones. En primer lugar, Corrina Park, la protagonista del cómic, un personaje excepcional descrito con una delicadeza impresionante. Y en segundo lugar, por una bellísima ejecución gráfica, en un bitono sugerente y con un trazo exquisito. No es fácil escribir y dibujar algo como Ladronzuela, no. Pero leerlo es tan fascinante como peligroso, porque en sus páginas se esconden muchos rincones en los que uno puede llegar a ver su propia vida.

Ladronzuela es un slice of life, un pedazo de una vida, y uno en el que Michael Cho vuelca una enorme cantidad de sensaciones. Hay amargura en Corrina Park por no estar viviendo la vida que soñaba, pero al mismo tiempo hay bajo esa corteza un atisbo de ilusión a la que la propia realidad responde una manera que sólo ella, la protagonista, va a saber responder. Como en la vida misma, lo que parece malo puede ser bueno y lo que se intuye como bueno puede acabar siendo catastrófico. ¿Y los efectos? Imposibles de adelantar, porque nadie sabe dónde va a acabar encontrar calor, humanidad o incluso afecto. Eso es Ladronzuela, una espectacular montaña rusa emocional, que parte de una pequeña anécdota, la necesidad que tiene Corrina de llevarse una revista escondida en el interior de un periódico sin pagarla por darle algo de emoción a su rutina. Cho mide perfectamente cada elemento que aparece en sus páginas, esquivando el mayor enemigo que podría tener su historia: la falta de realismo. Si consigue que los diálogos entre Corrina y su gato sean creíbles o que una pantalla de ordenador diga tanto como los rostros y las palabras de sus personajes, es porque no hay nada que se le escape. De alguna manera, todo encaja. Cada personaje, situación y escenario funciona para construir no sólo un relato sino una vida en tan pocas páginas.

Si la historia de Ladronzuela es una razón contundente para enamorarse de esta novela gráfica, su dibujo es la culminación de ese proceso. Hay una enorme belleza en la ejecución que escoge Cho, un bitono que marca negros y rosas casi como si el choque de esos dos colores fuera una metáfora de la vida que le toca vivir a Corrina. Desde ese mismo bitono parte un trazo sencillo, humilde y realista que en ocasiones incluso se esconde entre los pliegues de esos dos colores. Cada rostro tiene algo que contar, cada splash page doble se inserta en un momento emocional concreto y la forma en la que Cho es capaz de usar onomatopeyas e incluso caricaturas para servir a una historia eminentemente realista es espléndida. Formalmente, Ladronzuela es una auténtica delicia. Pero también lo es en su fondo. De nuevo hay que volver a que sus logros parecen sencillos de conseguir. Y no lo son. Cho ha conseguido que su debut como autor completo sea una carta de presentación sencillamente inmejorable, que triunfa en la caracterización y en la ambientación, pero desde la doble perspectiva del guión en primer lugar y del dibujo como complemento imprescindible. Un trabajo sencillo, desde luego, pero es justo por esa razón por la que el resultado acaba siendo tan complejo e interesante. Porque no hay nada más hermoso que la vida, incluso con sus problemas.

Pantheon editó originalmente Shoplifter en septiembre de 2014. El volumen no tiene contenido extra.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en 9 octubre, 2015 por en Cómic, La Cúpula, Michael Cho, Pantheon y etiquetada con , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 416 suscriptores

Archivos

Categorías