Guión: Brian K. Vaughan.
Dibujo: Tony Harris.
Páginas: 160.
Precio: 14,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Julio 2015.
La habilidad que tiene Brian K. Vaughan para trazar retratos de personajes interesantes es algo que puede admitir cualquiera después de leer sus series más populares, sobre todo Saga, que es la que verdaderamente le ha hecho dar un salto de calidad y de expansión. En Ex Machina ha hecho algo más que perfilar personajes, pero, al final, todo giraba en torno a Mitchell Hundred, ese superhéroe reconvertido en alcalde de Nueva York, esa figura con la que hemos sufrido y pensado durante estos diez magníficos volúmenes de los que ha constado la serie y a la que Vaughan da una conclusión extraordinaria, un giro tan espléndido como coherente que invita a seguir reflexionando. Y esas reflexiones se centran en la vida política, por supuesto, porque ese es el centro neurálgico de la serie, mucho más que el pasado de la Gran Maquina y sus acciones superheroicas, que dan al tebeo un poso especial y original pero que no ocultan dónde están las verdaderas intenciones de Vaughan. Ex Machina es un tebeo por, para y sobre política. Su protagonista es un político. Su mundo es el de la política. Y todo lo que sucede alrededor, incluyendo lo más fantástico, que quizá es lo que queda algo más débil en esta conclusión, está supeditado a la política. Todo. Y eso es lo que deja bien claro Vaughan en un cierre tan demoledor como fascinante.
En realidad, la discusión sobre el final de Ex Machina queda algo limitada porque no procede desvelar sus detalles, sería incurrir en unos spoilers que arruinarían buena parte de la lectura, sobre todo porque no se trata de un simple golpe de efecto sino de una reformulación en toda regla de cuestiones que, con enorme sutileza, el autor había ido sembrando a lo largo de toda la serie. Vaughan es, sobre todo, un escritor coherente y que no engaña al lector. No lo hace en esta serie, cuya misma naturaleza ya invita a adentrarse en terrenos que traspasan las líneas del bien y del mal. Y el juego que hay entre el superhéroe y el político, figuras sorprendentemente cercanas en muchos aspectos en la mirada de Vaughan, no cesa ni siquiera en estos últimos números. Por eso Ex Machina venía enganchando con facilidad y por eso esta conclusión tiene algunas papeletas para generar cierta controversia e incluso perplejidad en el lector. Pero una vez en este punto y recordando toda la lectura, no hay razones para ello. Es verdad que algunos de los apuntes que confluyen en este final, en especial los del séptimo volumen (aquí, su reseña), en el que Hundred se veía las caras con el Papa, no están del todo logrados y eso pasa una ligera factura en el clímax fantástico de la serie. Pero el político es enorme, y a la altura de relatos de un poso más reconocido.
Tony Harris le saca todo el jugo y hasta el final a las dos facetas de la serie. Desde su particular y reconocible estilo, ha conseguido que el lector viva como propio los dilemas del alcalde Hundred y disfrute (y se ría) con las hazañas superheroicas de la Gran Máquina. Poco nuevo se puede decir del trabajo de Harris que no se haya podido utilizar ya para los anteriores volúmenes de Ex Machina, porque los puntos fuertes siguen siendo los mismos, con una ambientación espléndida (potenciada por el gran trabajo de color de J. D. Mettler, que ayuda a diferenciar las escenas del pasado y las del presente con unas tonalidades muy sutiles) y unos personajes carismáticos. El final, desbocado en su faceta menos realista, le permite experimentar con unos diseños fabulosos (la splash page doble del número final es prácticamente un poster para enmarcar), y hasta llegar ahí sabe cómo mostrar emociones de las formas más diversas, incluso con una enorme panorámica de la torre que sobrevivió al 11-S gracias a la Gran Máquina. Ex Machina llega a su fin de una manera más que interesante. ¿Discutible? Desde luego. Pero eso mismo es lo que le da una fuerza magnífica, incluso desde la duda. Vaughan invita a pensar. Y eso siempre es positivo. Habrá quien comparta sus conclusiones, habrá quien no. Pero Mitchell Hundred es un personaje enorme en ambos casos.
El volumen incluye los números 45 a 50 de Ex Machina, publicados originalmente por DC Comics dentro de su sello Vertigo entre noviembre de 2009 y septiembre de 2010. El volumen no tiene contenido extra.