Guión: Zidrou.
Dibujo: Oriol Hernández.
Páginas: 80.
Precio: 17,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2015.
Si hay algo que fascina de Zidrou es su versatilidad. La forma en la que cambia de género, de estilo, de narración e incluso de aspecto con los dibujantes que escoge es tan radical que casi resulta difícil encontrar nexos entre sus diferentes historias. Los 3 frutos viene a ser la enésima muestra de esa habilidad, tan extraña entre los narradores contemporáneos, que tantas veces se desenvuelven en un área en la que se sienten cómodos y renuncian a explorar nuevos terrenos mientras el éxito les sigue sonriendo. Más allá de permanecer en el formato francés de álbum, Zidrou salta de un lugar a otro de la narrativa de ficción y, otro mérito a tener en cuenta, lo hace casi siempre con un acierto bastante notable. Así, Los 3 frutos no deja de ser un cuento, un terreno que transitó con El cuentacuentos pero que nada tiene que ver con la fábula urbana que era El paseo de los sueños (aquí, su reseña), ni mucho con el crudo realismo de, por ejemplo, Léo, Léa (aquí, su reseña). Y si encima el resultado de este álbum está tan alejado en la paleta cromática y en otros muchos aspectos de lo que se pudo ser en La piel del oso, la anterior colaboración de Zidrou con el ilustrador Oriol Hernández, es obligado mostrar una enorme satisfacción con el resultado final, un relato cargado de amargura, ambición y fantasía oscura que se disfruta de principio a fin.
Lo fabuloso del trabajo de Zidrou en Los 3 frutos es que aciertan en la forma y en el fondo. Optando por un relato a base fundamentalmente de cartuchos de texto captura ese tono de cuento que tanto le interesa aplicar a esta historia y que, todo hay que decirlo, funciona a la perfección. Y adentrándose en el terreno de la fantasía medieval no sólo colabora a esa sensación sino que sirve en bandeja a Oriol Hernández incontables momentos de lucimiento ya desde el diseño de los personajes y las criaturas. De hecho, eso viene a ser otro mérito de Zidrou. Lejos de querer arrogarse la narración como propia y personal, deja tantísimo espacio a que la imagen transmita que acaba siendo una parte indisoluble de lo que el autor había imaginado. Resulta difícil pensar que Hernández no ha plasmado exactamente lo que Zidrou tenía en su cabeza. Antes de volver al fascinante trabajo del ilustrador, hay que volver al fondo de Los 3 frutos y alabar la extraordinaria forma que tiene su escritor de adentrarse en temas sumamente complejos. La ambición se convierte en el tema central, desde el que se van ramificando otros elementos de enorme calado emocional y psicológico. ¿Hay otra forma de asimilar la historia de un rey que quiere burlar a la muerte y para ello no duda en poner en peligro las vidas de su esposa y de sus hijos?
Los 3 frutos es un cuento, sí, pero desde el principio rehúye cualquier posibilidad de que esa consideración derive hacia la vertiente más infantil del género. La misma elección del dibujante, más allá de la decepción que supone comprobar que la portada del álbum es un recorte de una brillante splash page interior (algo no demasiado usual en el cómic europeo y que, de hecho, es más bien la constatación de la brillantez de su autor más que una verdadera introducción a los temas que trata el álbum), es ya un paso en ese camino. Hernández crea unos personajes de apariencia más bien siniestra, algo que se ve en la transformación paulatina que experimenta el rey protagonista, que pasa de ser un hombre cansado por la edad y atenazado por el temor a morir a ser un monarca implacable y cruel, incapaz de pensar dos veces en el que daño que está causando si con ello logra sus objetivos. Ese retrato, magnífico, no es más que la mejor muestra de un gran trabajo de conjunto. Zidrou no podría haber imaginado un ilustrador mejor para este relato, cargado de loa imaginación que se le presupone al cuento pero también con el toque siniestro que deriva del realismo más humano. Con una historia cautivadora y un dibujo fascinante, Los 3 frutos es una piedra más en la gran carrera de Zidrou y la certificación de que Hernández es un valor seguro y original.
El álbum no tiene contenido extra.