Guión: Tom Taylor.
Dibujo: Mike S. Miller, Bruno Redondo, Tom Derenick, Kevin Maguire, Neil Googe, Jheremy Raapack, Xermánico y Jonas Trindade.
Páginas: 232.
Precio: 20,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Agosto 2015.
Si la primera mitad del Año uno de Injustice. Gods Among Us (aquí, su reseña) había mostrado una serie atrevida y valiente, muy por encima del marco en el que se construye (que no deja de ser el de una precuela de un videojuego), este segundo volumen confirma que estamos ante una de esas series que, sin necesidad de ser obras magnas del género, contienen tantos elementos interesantes que es inevitable rendirse ante sus logros. Tom Taylor está escribiendo un relato fascinante en el que todo se lleva al extremo. Evidentemente, el escenario se lo permite. La idea es crear un escenario de guerra total entre dos facciones de superhéroes encabezadas por Superman y por Batman. El antagonismo ideológico de los dos mayores iconos del universo DC elevado a la enésima potencia para que el debate sobre el papel que estos personajes han de jugar en el mundo se adueñe de cada página. Parece lógico que la serie sea un puro espectáculo, con incontables escenas de batalla que confluyen en un clímax que, ahí sí, se puede considerar memorable, pero incluso ahí, en la acción, se sigue rumiando la reflexión. Eso no es nada fácil de conseguir. Que mientras se ve a dos supertipos dándose golpes sigamos pensando en sus motivaciones es algo digno de elogio. Y Taylor lo consigue con tanta facilidad que es imposible no devorar Injustice de una manera casi compulsiva.
En el fondo todos sabemos que Injustice no deja de ser la respuesta fuera de continuidad a la Civil War de Marvel que ahora el cine terminará de explotar. Dos grupos de superhéroes enfrentados por su ideología que, tras un hecho extremo, divergen con más claridad en sus caminos para implantar justicia en el mundo. Y por mucho que cada lector se posicione junto a uno u otro bando (incluso parece evidente que Taylor lo hace del lado de Batman), lo fascinante de Injustice es que cada argumentación tiene su interés. De cada conversación se puede extraer mucho jugo, y la empatía con posiciones diametralmente opuestas llega a ser incluso natural. Se puede ver a Superman como ese tirano que buena parte de las argumentaciones apunta, pero se acepta su razón inicial. Y se puede ver a Batman como el terrorista que describe el Hombre de Acero, pero su ideal de justicia roto por la ambición de su ahora antagonista se comprende sin problemas. La acción es parte esencial de un cómic en el que se juntan tantos y tantos personajes, el drama es consustancial a una historia que no tiene que mirar por la continuidad y que puede acabar con las vidas incluso de personajes capitales sin tener que pensárselo dos veces, pero Injustice sobresale en los diálogos. Ojo, por ejemplo, al que mantienen Superman y Flash en torno a un tablero de ajedrez.
Si el guión de Taylor es tan bueno dentro de lo que quiere ofrecer una serie de estas características es, entre otras cosas, porque además de tantas buenas ideas volcadas en sus páginas le da una enorme cantidad de oportunidades para el lucimiento a sus dibujantes. En plural, porque una vez más estamos ante una colección de ilustradores. Aunque el clímax de este Año uno se lo queda Mike S. Miller, que quizá es el que más altibajos tenga en sus páginas por ser capaz de momentos completamente deslumbrantes y otros que no terminan de convencer, lo mejor de este volumen lo dibujan Bruno Redondo, Jheremy Raapack y Tom Derenick, que son los que mejor parecen entender a los personajes y el tono que necesita la serie, sin olvidar, por supuesto, el espectacular Annual del que se encarga Xermánico, un delirante encuentro entre Lobo y Harley Quinn. El resultado es, en general, notable, porque el lector disfruta con las revisiones de los trajes de los héroes, la acción es continua y muy fluida y todos los ilustradores saben aprovechar los momentos más impactantes, que los hay a raudales, de las páginas que les toca dibujar. Pero la clave es el qué. El cómo es muy atractivo, pero lo que les ofrece Taylor, siempre dentro de la dinámica que representa Injustice, es muy bueno. Y como si fuera una serie de televisión, el final del año deja con ganas de mucho más.
El volumen incluye los números 7 a 12 de Injustice: Gods Among Us y el primer Annual, publicados originalmente por DC Comics entre julio y diciembre de 2013. El único contenido extra son las cubiertas originales de Mico Suayan, Jheremy Raapack y Juan José Ryp.