CÓMIC PARA TODOS

‘Los cuatro de Baker Street’, de Olivier Legrand, Jean-Blaise Dijan y David Etien

Cuatro Baker Street Comic 1Editorial: Yermo.

Guión: Olivier Legrand y Jean-Blaise Dijan

Dibujo: David Etien.

Páginas: 120.

Precio: 27 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2015.

El espíritu de Sherlock Holmes es algo que no suele fallar. Al final da un poco igual que el resultado de la obra, sea una película, un libro o un cómic, no llegue a estar a la altura de las míticas aventuras escritas por Sir Arthur Conan Doyle, que la simple mención al mayor detective de la historia casi parece suficiente para llamar la atención. Los cuatro de Baker Street es la evolución de los Irregulares de Baker Street, como los bautizó el propio Holmes, un grupo de chavales sin hogar y sin familia que le ayudaban en sus casos. Y en esta versión escrita por Olivier Legrand y Jean-Blaise Dijan y dibujada por David Etien consiguen ser algo más de lo que la simple mención de Holmes conseguiría. Las aventuras juveniles protagonizadas por chavales siguen siendo un espléndido terreno para desarrollar mitologías y este volumen, que incluye los dos primeros álbumes de la serie, es una demostración perfecta, porque el entretenimiento no decae en ningún momento y poco a poco además va introduciendo cuestiones no ya sólo detectivescas, algo que se antoja necesario en una serie de estas características, sino también históricas y sociales, ese toque adulto que siempre hace falta para que un título no se quede sólo en un divertimento para niños. Los cuatro de Baker Street es más que eso.

El primer detalle que se agradece en la construcción de este universo es que la introducción prescinde por completo del origen de los chicos protagonistas. Parece un detalle menor, pero si estamos ante una serie detectivesca, ¿qué mejor manera que ir descubriendo poco a poco, intuyendo y atando cabos, detalles sobre la vida y la historia de Billy, Black Tom y Charlie, además del gato Watson? Tanto en La cinta azul como en El asunto Raboukin es esa la sensación que buscan Legrand y Dijan para potenciar a un grupo de personajes formidable y muy bien definido, y los escritores consiguen que esa dosificación de información funcione porque saben integrarla perfectamente en las dos aventuras que plantean, primero el secuestro de una jovencita por la que Tom bebe los vientos y después el aparente retorno de Jack el Destripador en un ambiente enrarecido por las protestas sociales de un grupo de emigrantes rusos. Holmes, por supuesto, aparece brevemente en ambas historias, dando la conexión definitiva con su mundo, y en el que van encajando como un guante todos los personajes secundarios que van apareciendo, y dejando una impronta de categoría en la que siendo una serie juvenil, también se esconden también algunos momentos muy dramáticos y trascendentes.

Otra de las armas con las que Los cuatro de Baker Street convence por completo es su dibujo. El joven David Etien firma un trabajo espléndido. No sólo ha sabido capturar a la perfección el ambiente del Londres del siglo XIX en el que acontece la historia, algo a todas luces esencial para que la historia llegue a buen término, sino que ha potenciado el carisma de los protagonistas, a veces desde el arquetipo de niño de la calle que funciona con facilidad pero también con recursos más propios. Quizá el único aspecto que puede chirriar levemente, y eso dependerá de gustos, es el exceso de sombreado que hay en absolutamente todas las viñetas. En ocasiones funciona de maravilla, incluso como apoyo a la ambientación que necesitan algunos de los lugares en los que va desarrollándose la historia, pero como no hay descanso en esa técnica acaba sintiéndose como un detalle a veces algo mecánico. Eso no enturbia, en todo caso, que estamos ante un trabajo de dibujo espléndido, en el que personajes y escenarios confluyen de una forma muy natural para que la narrativa de Etien se desenvuelva con la misma soltura. Con estos dos primeros álbumes, Los cuatro de Baker Street prueba ser una serie atractiva y que excede el corte juvenil que en un principio puede dar la sensación de ser su límite. No lo es, su historia es atractiva y sus personajes funcionan a todos los niveles.

El volumen incluye los dos primeros álbumes de Les Quatre de Baker Street, L’affaire du rideau bleu y Le dossier Raboukine, publicados originalmente por Glénat en enero de 2009 y abril de 2010. El contenido extra lo forma una introducción de Régis Loisel y un dossier sobre el Londres del siglo XIX y Sherlock Holmes.

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