Guión: Peter J. Tomasi.
Dibujo: Viktor Bogdanovic, Ig Guara y Robson Rocha.
Páginas: 133.
Precio: 13,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Junio 2015.
Es una obviedad decir que Batman. Arkham Knight es una obra pensada para satisfacer a los consumidores de la exitosa saga de videojuegos que está protagonizando el Caballero Oscuro desde hace unos años. Esta historia es, de hecho, la precuela de lo que sucede en el último título de esa serie, y eso lleva aparejado el inconveniente de que desde el principio sabemos que no va a haber un clímax como tal. Es verdad que Peter J. Tomasi conduce bien la historia para que sí parezca que lo hay, incluso recurriendo a villanos de primera fila como el Pingüino o Harley Quinn, y dando por supuesto un protagonismo evidente al Joker a pesar de que, como sabrán los consumidores de estos videojuegos, su muerte llegaba al final del anterior título (y se resume en las primeras páginas de este cómic para quienes no lo sean). Pero el personaje que podría ser más atractivo, un vigilante mucho más despiadado que Batman pero que luce una armadura que quiere imitar su aspecto, queda demasiado en las sombras. Es obvio que tiene que ser así, porque será un personaje esencial en el videojuego. El cómic es simplemente su presentación, y por eso Batman. Arkham Knight, el tebeo, no deja de ser una transición hacia la historia que realmente se quería contar dentro de este universo multimedia. Una transición simpática e inteligente, pero una transición al fin y al cabo.
Tomasi acepta la premisa con mucha soltura. En primer lugar, porque sabe entrar muy bien a una historia que ya está en curso. En la primera página ya genera el suficiente impacto como para que quienes no sepan nada de esta historia estén ya dentro de ella. En segundo lugar, porque no sucumbe a la tentación de hacer de este cómic una mera comparsa del videojuego que explote escenas de acción y enemigos como si fuera una sucesión de niveles. Ahí es clave la introducción de Bruce Wayne. Y aunque muchas cosas sean similares a las que ya se vieron tras las consecuencias de la macrosaga Cataclismo o incluso en el reinicio del universo DC en 2011, todo parece bastante natural. Incluso la introducción de personajes que, sin jugar aquí un papel decisivo, parecen necesarios para seguir sumergidos en el mundo creado para el videojuego. Ese es el caso de Robin. Al final, lo mejor que tiene que ofrece Arkham Knight es el escenario que abre la muerte de un personaje tan capital como el Joker. Eso es algo que en continuidad es difícil de ver, y Tomasi explora con acierto esa posibilidad. Quizá sin sacarle todo el jugo, pero sí mostrando algunas ideas interesantes que encajen con el ritmo trepidante que necesita un complemento de videojuego como es este cómic. Esa idea no se puede eliminar nunca para entender muchas de las decisiones de Tomasi.
En el dibujo, el resultado es atractivo. Pero sorprende que incluso en un proyecto así, que en teoría llega con mucha antelación, la misma que necesita el desarrollo de un videojuego, DC no sea capaz de hacer que un solo dibujante pueda encargarse de la serie. El principal es Viktor Bogdanovic, pero un número queda en manos de IG Guara y unas pocas páginas las realiza Robson Rocha. Lo curioso es que es Rocha, siendo quien menos ilustra en este volumen, quien hace la versión más interesante de Batman, acercándola quién sabe si de manera consciente al aspecto del héroe encarnado por Michael Keaton en las películas de Tim Burton, quizá incluso más al de Val Kilmer en Batman Forever. Bogdanovic, en todo caso, se mueve con mucha soltura y busca parecerse a Greg Capullo en muchos elementos de su dibujo, lo que, en realidad, genera una conexión casi instantánea con uno de los mejores ilustradores actuales de Batman. No está al mismo nivel, pero el recuerdo ayuda al resultado final, por lo menos para quitarnos de la cabeza que estamos ante un producto de marketing concebido desde un despacho ejecutivo y no tanto desde la mesa de trabajo de un escritor. Visto desde esa perspectiva, no hay muchas razones para no disfrutar del frenético ritmo de Batman. Arkham Knight, por mucho que sepamos que es un producto de consumo rápido.
El volumen incluye los cuatro primeros números de Batman: Arkham Knight, publicados originalmente por DC Comics entre marzo y mayo de 2015. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Dan Panosian, Gary Frank, Jae Lee y Paolo Rivera, y un cuaderno de bocetos de Viktor Bogdanovic y Dan Panosian.