Guión: Garth Ennis.
Dibujo: Will Simpson y John McCrea.
Páginas: 104.
Precio: 13,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Junio 2015.
Hay una razón bastante obvia por la que Garth Ennis, aún trabajando para una de las grandes editoriales norteamericanas, no se ha acercado demasiado a los superhéroes. A Ennis no termina de interesarle esa figura. Enloquecidos es una buena muestra de ello. Es un tebeo de Batman, aparece en la portada y está en la historia, pero las inquietudes del escritor no están en el héroe. Este podría haber sido un relato protagonizado por el Caballero Oscuro como por cualquier otro personaje. La única oportunidad que hay en su desarrollo de que sea algo más apegado a la figura del protector de Gotham, la brutal conclusión del segundo de los dos números de esta historia, la deja pasar Ennis con una elipsis. Dicho esto, y habiendo dejado claro que no es precisamente una memorable historia sobre Batman, Enloquecidos sí es una buena muestra de lo que hace disfrutar al escritor, una historia turbia, con personajes siniestros como el Doctor Loco y fuera de lo común como esa pareja de investigadores que tienen su propia forma de ver las cosas, con un papel activo de una droga de efectos impredecibles y con una narrativa frenética y en ocasiones alucinógena. Y ahí, en ese terreno, funciona mucho mejor que pensando en el relato como algo relativo al héroe protagonista, que acaba siendo un detalle bastante menor en el resultado final.
Lejos de la trascendencia de Predicador (aquí, reseña de su primer volumen) o de su etapa en Hellblazer (aquí, reseña del primer volumen), Ennis completa un divertimento muy pasajero. Ni lo que sucede marca demasiado a su protagonista, ni el villano que utiliza nace para perdurar, ni tan siquiera hay vocación de que la misma historia tenga un hueco en el futuro. Es un evento cerrado, ligeramente intrascendente y quizá más indicado para completistas de Ennis que de Batman. A los segundos, el escritor les regala un momento espléndido, comprendido entre el final del segundo número y el comienzo del tercero, cuando esa droga que protagoniza la historia se apodera del propio Batman (lo que, de alguna manera, recuerda momentáneamente a Veneno, la saga también dentro de Legends of the Dark Knight que hicieron bastantes años antes Dennis O’Neil, Trevor von Eeden, Russell Braun y José Luis García-López), pero es justo ahí cuando Ennis demuestra que su interés está en el escenario, en la adicción y en las alucinaciones más que en el propio Caballero Oscuro. Quizá por eso Enloquecidos demanda una lectura prescindiendo de lo que marca el protagonista y más centrado en encontrar elementos que identifiquen a su autor. Los hay, por supuesto, porque los planos más oscuros de los mundos de un héroe siempre le han sentado bien a Ennis.
Lo malo es que la historia no termina de encontrar una identidad clara, ni siquiera a través del dibujo. Will Simpson hace un trabajo correcto siempre, interesante en los momentos de mayor protagonismo de Batman (lo cual es paradójico comprobando que al escritor casi le molesta el ese héroe en un mundo plagado de personajes que tienen algo que ocultar), manejando su capa con una fluidez envidiable (y que, salvando las distancias, encuentra parentesco con las míticas figuras del mejor Neal Adams) y destacando cuando lo más alucinógeno se apodera de la trama, pero sin alcanzar tampoco un nivel extraordinario que haga que la historia se aúpe por encima de lo que consigue Ennis. Si Enloquecidos deja esas sensaciones, tanto en su guión como en su dibujo, lo mismo se puede decir de la historia que sirve de complemento en este volumen, Hitman, con este personaje como protagonista esencial y con un Batman secundario, que de nuevo parece sobrarle a Ennis. John McCrea es el encargado de dibujar esa historia, con un estilo muy sencillo, pero con el que consigue algo de espectacularidad en las pocas páginas que tiene el relato. Este no es un volumen esencial ni para entender a Batman, un personaje saturado de versiones y revisiones a cargo de autores sobresalientes, ni tampoco para entender bien a Ennis, que se expresa mejor sin máscaras ni vigilantes de por medio.
El volumen incluye los números 91 a 93 de Batman: Legends of the Dark Knight, publicados originalmente por DC Comics entre febrero y abril de 1997, y el número 4 de The Batman Chronicles, de abril de 1996. El contenido extra lo forman las portadas originales de Will SImpson y un artículo de David Fernández.