Guión: Tim Seeley.
Dibujo: Victor Drujiniu.
Páginas: 136.
Precio: 13,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Julio 2015.
Viendo que la historia de El Ocultista es obra de Mike Richardson, mandamás de Dark Horse, y Tim Seeley, y que sólo el segundo firma el guión, es tentador pensar que por el camino se ha quedado algo de lo que Richardson tenía pensado para esta serie. El Ocultista es una lectura rápida que no explora, al menos en este primer volumen, todo el potencial que tenía su argumento. Es verdad que el punto de partida no es excesivamente original, ni por la edad del protagonista, un universitario, ni por el entorno mágico que cambia su vida por completo, porque cosas así se ven en cualquier universo editorial de superhéroes. Desde una óptica no excesivamente exigente, el tebeo convence por su ritmo elevado, por la evidente empatía que busca, por algún detalle en la relación entre los personajes y porque, en realidad, siempre es divertido leer un relato con magia de por medio, pero tiene defectos muy visibles que provocan que las sensaciones que deja la serie estén muy lejos de lo que producían anteriores títulos de Dark Horse publicados en España como Capitán Midnight (aquí, su reseña) o X (aquí, su reseña). El dibujo de Victor Drujiniu tiene problemas parecidos. Tiene momentos muy agradables y diseños bastante acertados, pero sus problemas son igual de evidentes.
El problema del guión de Seeley es que todo parece muy apresurado. Todo acontece muy deprisa, sin tiempo para respirar o para asimilar lo que le va sucediendo a Rob Bailey, un universitario de madre dominante y religiosa y novia (¿o ex novia?) exigente, y que accede a un enorme poder a través de un libro de hechizos. La trampa en la que cae el escritor es que Rob sabe hacer uso de semejante poder sin apenas dudas, aprendizaje o derrotas, acabando en un escenario demasiado perfecto para alcanzar la verosimilitud que busca. Viendo que lo mejor de El Ocultista está en el comienzo, en su planteamiento, y en el final, por los cabos sueltos que deja y las posibilidades que despierta, además de en la caracterización de los personajes principales (no sólo Rob, también la agente Anna Meléndez, a pesar de que son incontables los tópicos que acumula), la sensación que queda es extraña. Y desde luego lo evidente es que, a pesar de que las páginas van cayendo sin problema, la historia no es todo lo que podría haber sido. Hay incluso cierta confusión a la hora de presentar los villanos y los obstáculos que va a tener que sortear Rob en su transformación en el Ocultista, por lo que la historia es un batiburrillo que combina buenas ideas y momentos mucho menos interesantes.
Drujiniu no termina de eliminar las dudas que deja El Ocultista de forma global. Es buen dibujante en muchos aspectos. Para empezar, el diseño de los personajes es acertado, y la fantasía que despliega es muy sugerente. Eso, teniendo en cuenta que la serie pisa terrenos muy transitados en decenas y decenas de títulos en los que la magia tiene un papel preponderante, hay que saber valorarlo. Y en muchas páginas sí es capaz de mostrar una acción bastante convincente, desde un estilo que parece ir modifícándose levemente con el paso de las páginas. Pero tiene dos problemas que contribuyen a crear una sensación extraña durante la lectura del tebeo. A veces sus personajes son demasiado estáticos, lo que frena un poco el efecto de la magia que despliega en las viñetas. Y por otro hay algunos momentos en los que la profundidad no existe, acentuando una irrealidad que precisamente va en contra de lo que busca el cómic, por mucho que su temática sea fantástica. El Ocultista acaba leyéndose bien porque Seeley y Drujiniu sí saben imprimir un ritmo intenso y porque los defectos no arruinan las posibilidades que tiene este segmento mágico del universo superheroico de Dark Horse, pero parece evidente que es una serie que necesita mejorar si quiere seguir al pie del cañón.
El volumen incluye el one shot The Occultist, los tres primeros números de The Occultist y material de los números 11 a 13 de Dark Horse Presents, publicados originalmente por Dark Horse entre diciembre de 2010 y junio de 2012. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Víctor Drujiniu, bocetos del mismo autor, la portada alternativa y su boceto a cargo de Jenny Frison, y la primera ilustración del personaje, obra de Guy Davis.