Se acabó agosto, y como nosotros no hemos estado de vacaciones pasamos a recoger esos títulos que más nos han gustado de entre todos los que hemos reseñado en los últimos 31 días, Los 4 de CPT. Como sabéis, podéis buscar por Twitter todas las entradas que publiquemos en esta sección con el hashtag #Los4DeCPT, y en nuestro buscador de categorías, el que tenéis justo al final de esta página y de la página principal, como 4 de CPT. Recordad también que la selección no se hace en base al mes de publicación del tebeo, sino al de la aparición de su reseña en nuestro sitio.
Sin más dilación, pasamos a deciros cuáles son Los 4 de CPT del mes de agosto…
No es sólo que La máscara sea una divertidísima historia de Spirou y Fantasio, es que la edición en que nos llega es una absoluta maravilla. Muchas veces, el cómic adolece en España del cariño que se ve en esta edición comentada de la obra de André Franquin y en un formato de lujo que sirve, aunque parezca una tontería, para dignificar el medio desde nuestras estanterías. Y el tebeo es increíblemente entretenido además.
Puede que la dinámica narrativa de Víctor Santos no haya alcanzado una forma más pura que la que muestra en este primer volumen de Polar, un cómic que publicó primero en Internet y que sólo se puede calificar de auténtica maravilla. Su formato, su dibujo, su brutal uso del blanco y negro salpicado de rojo, y el personaje protagonista son memorables. Imposible no disfrutar con esta obra, un thriller violento con un movimiento alucinante.
Con los años, da la impresión de que John Byrne se ha ido convirtiendo en un autor infravalorado y desde aquí no nos cansamos de reivindicarle. Y más si es con lo que podría perfectamente ser su obra maestra, el monumental trabajo que hizo en Los 4 Fantásticos, una etapa que tendría que ser lectura obligada para todos los que piensen que el techo de estos personajes está en sus insatisfactorias películas. Una joya.
Todo un clásico del manga, Pies descalzos. Una historia de Hiroshima es para quienes no lo conozcan la demostración de que un tema muy trillado, como puede ser la Segunda Guerra Mundial, siempre tiene ángulos nuevos que contar. Esta brutal historia de tintes autobiográficos realizada por Keiji Nakazawa conmueve y emociona hasta extremos casi inverosíomil., y se lee en un suspiro pese a las casi 800 páginas de su primer volumen.