Guión: Sole Otero.
Dibujo: Sole Otero.
Páginas: 124.
Precio: 15,50 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Julio 2015.
Cada vez que surge un nuevo autor, sobre todo cuando es una autora, que recopila en un libro un conjuntos de tiras de cierto corte autobiográfico aunque se oculte detrás de un alter ego, parece inevitable pensar en Maitena. Su humor ha creado una larguísima escuela que está dejando una gran colección de nombres de mujer que ofrecen estos libros, amenos y de fácil lectura, divertidos y cotidianos, y con mucho de sí mismas en sus personajes y en los chistes que acumulan. Se puede pensar en la Croqueta y Empanadilla de Ana Oncina (aquí, su reseña), en la Ofelia de Julieta Arroquy (aquí, su reseña), en La buena vida de Sara Fratini (aquí, su reseña), en La Volátil de Agustina Guerrero (aquí, su reseña) y hasta en los libros de Moderna de Pueblo. Todas, desde estilos muy diferentes, han sabido encontrar una conexión directa con el lector, una empatía que funciona casi de forma inconsciente e inmediata. La argentina Sole Otero se suma a esta larga lista con La pelusa de los días, un libro en el que desde el principio advierte que la protagonista y ella no son la misma persona pero que, y ella lo sabe, encajan en una simbiosis perfecta. Pelusa es un trazo y Otero es una persona, sí. Pero son las dos caras de una misma moneda, como las viñetas de este libro y la realidad que vive no sólo la autora sino probablemente cualquier lector que se asome a sus páginas.
Como los chistes de La pelusa de los días proceden de ámbitos muy diferentes, es lógico pensar que la conexión no se produce en todo momento. Y como es la realidad lo que provoca ese vínculo entre el lector y la viñeta, cada persona que coja el libro encontrará una manera muy personal de vivirlo. Pero sí se puede decir, en todo caso, que Otero firma un libro bastante regular y equilibrado, lejos de los habituales y más que lógicos altibajos que presiden este libro de libros. No hay que olvidar que su primer ámbito de publicación fue Internet, al principio a razón de tira diaria, y eso obliga a mantener un grado muy elevado de inspiración que no siempre es posible y un salto temático y a veces hasta personal que es más difícil de seguir en un libro. Pero eso mismo también permite acercase a este volumen de diferentes maneras, leyéndolo de principio a fin o simplemente encontrando tiras concretas que satisfagan una necesidad puntual de encontrar algo divertido. Otero consigue que, a través sobre todo de Pelusa, sus personajes resulten simpáticos. Lo consigue casi sin esfuerzo, sin necesidad de grandes presentaciones y explicando la vida que tiene a través del anecdotario cotidiano que quiere ir contando al lector. La sencillez es la clave del trabajo de Otero, que despliega su capacidad normalmente en tiras que no superan las tres viñetas. Directas y al grano.
Como su dibujo, en realidad. En un primer vistazo, la sensación que deja el trazo de Otero es de ser muy sencillo, en algunos detalles incluso quizá demasiado. Casi parece que Otero empuja al lector a pensar que la forma de sus personajes es menos importante que lo que tienen que contar. Pero poco a poco esa misma simpatía que despiertan como personajes se va viendo también en su plasmación gráfica. La clave está en los ojos, que es el rasgo por el cual consigue Otero la mayor parte de la expresividad de sus dibujos, ya que las miradas, muy variadas y expresivas, añaden lo que le pueda faltar de realismo a una viñeta que, no hay que olvidarlo, apela precisamente a la realidad para su comprensión inmediata. Esto, no obstante, no es un defecto sino una elección, una que tampoco es extraña ya que la mayoría de las autoras citadas al principio buscan esa misma sencillez y un trazo caricaturesco para explicar la realidad en la que viven. La pelusa de los días es una tira en blanco y negro con toques únicamente de rojo, más pintorescos que narrativos aunque en algunas de las viñetas su uso es más que interesante. El dibujo, al igual que los guiones, hace que la empatía vaya creciendo según se pasan las páginas de un libro que quizá tengo un ligero obstáculo en la forma de hablar de los personajes, argentinos cien por cien. Pero la simpatía sobrepasa ese obstáculo.
El volumen no tiene contenido extra.