Guión: Amanda Conner y Jimmy Palmiotti.
Dibujo: Paul Pope, Javier Garrón, Damion Scott, Robert Campanella, Amanda Conner, John Timms, Marco Failla, Dave Johnson, Chad Hardin, Ben Caldwell, Stjepan Sejic, Joe Quiñones, Stéphane Roux y Kelley Jones.
Páginas: 152.
Precio: 14,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Mayo 2015.
Ya con el primer volumen de Harley Quinn (aquí, su reseña) quedó más que claro que la serie es una auténtica locura. Amanda Conner y Jimmy Palmiotti han decidido volcar en ella todas las barbaridades insanas que se les pasen por la cabeza, y sin que haya límites para que esa comicidad tan propia de la transformada doctora Harleen Quinzel desborde la página de una forma tan apabullante. Empezar esta segunda entrega de la serie colocando a Harley en la Comic-Con de San Diego, el mayor evento sobre cómics que se organiza en el mundo, es toda una declaración de intenciones. Puede que semejante panorama, más allá del chiste referencial que tan bien manejan Conner y Palmiotti para reírse del mundillo en general y de la propia DC en particular, no sea del gusto de todos los lectores, en especial de quienes hayan abrazado la vertiente más oscura, dramática y violento del cómic de superhéroes, pero hay que reconocer que incluso con el nuevo aspecto de Harley en el remozado universo DC (que sigue siendo mucho menos carismático que el original) los autores han sabido darle un estilo a la serie, aprovechar sus virtudes y ser fieles a los elementos que hicieron que el personaje se convirtiera en uno de los más admirados por numerosos aficionados. Y eso, sabiendo que esto es una auténtica locura, es lo fundamental para entender la broma.
En esta entrega, Harley se cuela entre un grupo de cosplayers con su disfraz, es secuestrada por un fan irredento, es artista de variedades, participa en un campeonato de peleas ilegales sin reglas, viaja hasta una isla en la que es adorada como una reina y acude al rescate de Hiedra Venenosa cuando esta es encerrada en Arkham. ¿Encaja en la personalidad de Harley? Sin duda. ¿Es esta colección de tribulaciones el escenario ideal para que Conner y Palmiotti escriban sus chispeantes diálogos? Desde luego. Eso mismo, que los autores dominan con tanta facilidad, es lo mejor y lo peor de este tebeo, porque marca una frontera muy clara entre el público que lo va a disfrutar y el que no. Aceptando las reglas, es difícil no apreciar la vorágine de chaladuras que se juntan en estas páginas. Incluso el especial de El fin del mañana, que en otras series ha parecido más bien un relleno o un esfuerzo de marketing, es divertidísimo y bizarro. Puede que esto no sea exactamente lo que tenían en mente Bruce Timm y Paul Dini cuando crearon a Harley como acompañante del Joker en Batman: The Animated Series, pero al mismo tiempo es una prolongación natural del personaje para que se adentre en un terreno a la vez coherente con su figura y con las propuestas de Conner y Palmiotti. Y tremendamente divertido, de nuevo hay que insistir en que si se entra en las reglas del juego que proponen.
A primera vista, da la impresión de que la enorme cantidad de ilustradores que participan en este recopilatorio, nada menos que catorce para tan solo cuatro números americanos, es otra de esas jugadas ya habituales en DC de repartir páginas por falta de tiempo, pero Harley Quinn es la serie que se convierte en la excepción a la regla. Si esto tiene que ser una locura, que lo sea hasta el extremo. La rotación es absoluta en el especial de la Comic-Con y en el alucinógeno Annual que comparte con Hiedra Venenosa, y sirve para deleitarse con interpretaciones muy distintas del personaje, empezando con la de Paul Poe para abrir el tebeo. Más allá de estos experimentos, es verdad que a la serie le resta algo de carácter autoral el no tener un dibujante fijo, ya que los números regulares se los reparten John Timms, Marco Failla y Chad Hardin, cada uno añadiendo matices dentro de un nivel francamente bueno pero manteniendo una unidad visual bastante alta. Y hay que reconocer que eso es lo que le falta a la serie, un dibujante fijo que haga que progrese sin necesidad de acostumbrar al lector a tanto cambio, y viendo el nivel de sus ilustradores no haría falta que la propia Conner asumiera también esa faceta, aunque sus portadas y su gran trabajo previo en Power Girl hace que muchos suspiren por ese cambio. Pero Harley Quinn avanza bien en todo caso.
El volumen incluye Harley Quinn invades Comic-Con Intertnational San Diego, los números 9 y 10 de Harley Quinn, Harley Quinn: Futures End y el primer Annual de Harley Quinn, publicados originalmente por DC Comics entre julio y diciembre de 2014. El contenido extra lo forman las portadas originales de Amanda Conner.