Guión: Jim Starlin.
Dibujo: Mike Mignola.
Páginas: 208.
Precio: 20,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2015.
Hubo un tiempo, muy lejano, en el que los grandes eventos superheroicos eran como Odisea cósmica, en series cerradas, que no se extendían por más series de la editorial y que componían una historia cerrada, sin más pretensiones que las de crear algo diferente, generalmente una unión sorprendente de personajes ante una situación excepcional y que se leía con gusto porque proporcionaba exactamente lo que prometía, sobre todo entretenimiento, porque de eso era de lo que más sabían los autores que estaban detrás de estos acontecimientos. Jim Starlin y Mike Mignola son dos grandes nombres del cómic contemporáneo y verles juntos en Odisea cósmica es una delicia, sobre todo porque la obra respeta todos esos parámetros antes mencionados. En las doscientas páginas está toda la historia. Por supuesto, cada personaje tiene un bagaje que hay que respetar, y conocer su historia enriquece el resultado final pero no hay nada imprescindible fuera de este volumen. Por eso, leer a estas alturas una saga como esta obliga a sentir cierta nostalgia por unos tiempos en los que para leer un relato que enganchara no había que tener un conocimiento enciclopédico ni comprar docenas de tebeos mensuales para poder comprender todo lo que sucede en uno de ellos. Pero es que Starlin y Mignola son muy buenos, y el momento editorial les permitió además hacer lo que mejor sabían.
Es verdad que, una vez leído, pueda quedar la ligera sensación de que Odisea cósmica es uno de esos tebeos que promete mucho pero que acaba su acción prácticamente en el mismo punto en el que comenzó, sin grandes consecuencias épicas o dramáticas, aunque en realidad alguna sí hay. Starlin, en todo caso, se mueve muy bien dentro de esas limitaciones y del amplio catálogo de personajes que tiene que manejar para ofrecer un relato que encaja muy bien en sus inquietudes de ciencia ficción. Así, Darkseid y el Cuarto Mundo de Kirby suponen el entorno ideal para que Starlin construya una historia sobre todo muy entretenida, con las suficientes dosis de ciencia ficción dura (la ecuación de la antivida siempre ha sido uno de los conceptos más abstractos y complejos que ha manejado DC en este espacio de su universo editorial) y que le da un margen bastante amplio para mostrar lo mejor de algunos de los personajes. El mismo Darkseid es de los que mejor parado salen, pero si destaca algo concreto es la relación que se establece entre Green Lantern, que es además es John Stewart y no el clásico Hal Jordan, y el Detective Marciano, de largo lo más fascinante y profundo porque entra en el análisis del fracaso, algo no muy habitual. Batman, como parece prácticamente obligatorio es cualquier evento DC, es otro de los destacados, especialmente por su último acto en las páginas de Odisea cósmica.
Starlin construye así un guión inteligente y vivo, con buen ritmo, y a partir de ahí deja que Mignola interprete a los personajes con su particular y siempre elogiable estilo. Es verdad que al creador de Hellboy se le ve mucho más cómodo en la oscuridad que tanto ha sabido dominar con los años, por su Batman es tan interesante y su Demon tan especial, y en los grandes escenarios de ciencia ficción, y por eso encaja tan bien en el entorno de los Nuevos Dioses o en el de Apokolyps, y que es menos diestro en la faceta más superheroica del relato, y por eso su Superman siempre parece estar en un segundo plano que, en realidad, no está ocupando. Pero al mismo tiempo es un trabajo tan propio de Mignola que parece difícil no disfrutar de él en su conjunto, deleitándose con lo mejor que tiene que ofrecer y pasando de puntillas por los puntos más débiles de su dibujo. Odisea cósmica no es un tebeo de los que cambian la vida de nadie, ni de los lectores, ni de los autores, ni tampoco de los personajes, pero es uno de esos que los que lo leyeron en su momento retomarán ahora con cariño y que quienes lo descubran ahora verán que antes, hace no tanto tiempo por mucho que parezca que ha pasado toda una vida, se hacían eventos iguales de espectaculares que ahora pero con mucha más inteligencia, contención, síntesis y, al final, interés.
El volumen incluye los cuatro números de Cosmic Odyssey, publicados originalmente por DC Comics entre noviembre de 1988 y febrero de 1989. El contenido extra del libro lo forman una introducción de Robert Greenberger y las portadas originales de Mike Mignola.