CÓMIC PARA TODOS

‘Los Invisibles’ 2, de Grant Morrison

los_invisibles_num2Editorial: ECC.

Guión: Grant Morrison.

Dibujo: Jill Thompson, Chris Weston, John Ridgway, Steve Parkhouse y Paul Johnson.

Páginas: 208.

Precio: 20,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2015.

Sólo hay un número fácil de evaluar en las series que escribe Grant Morrison: el último. Sin tenerlo todo muy claro, sin toda la información en lamente para evaluar, el cómic de Morrison es un enigma que, para bien o para mal, por momentos se puede acercar a lo indescifrable. Como este es el segundo libro de Los Invisibles de una edición que llegará hasta los siete, se puede entender que es complicado sacar conclusiones fehacientes de lo que el británico ofrece. En realidad, casi todos sus tebeos cumplen unas constantes básicas, sobre todo cuando se aleja de los superhéroes pero también en ese terreno. Está su ineludible gusto por lo críptico, que le lleva a plantear elementos que, antes de llegar al final, sólo él comprende plenamente. Y también su pretensión de saltarse las barreras de lo moral y lo socialmente aceptable. Habrá lectores que cacen sus metáforas y sus planes con más facilidad, pero por lo general con Morrison hay que dejarse llevar. En Los Invisibles, eso sí, es un dejarse llevar interesante. Quizá haya momentos que puedan entenderse como alucinaciones en estado puro, pero las conclusiones a las que va llegando en cada número sí encuentran una conexión más accesible con el lector.  Y aún sin tener claros muchos de los planteamientos de Morrison, no se puede negar que esta serie es de las que engancha.

Tan intensa es la pretensión de Morrison de hacer que el lector no tenga unas bases sólidas y predecibles a las que agarrarse, que el cambio de protagonista e incluso de tono es radical de un segmento de la historia a otro. Había que poner fin a lo que se contó en el primer volumen (aquí, su reseña), y eso acaba siendo lo más fácilmente abarcable para el lector. A partir de ahí, la locura. Locura, además, que ya tiene dos décadas de vida y encuentra el amparo experimental del sello Vertigo, con lo que puede suceder cualquier cosa en cada momento. Esa imprevisibilidad forma parte del encanto de Los Invisibles. El brutal juego con el espacio y el tiempo que hace sobre todo en la historia central de este volumen, Ella / Él, también. Y hacer que haya un incesante cambio de protagonista en cada tramo de la lectura viene a ser el golpe final para que sea completamente imposible pasar una sola página de este volumen sin tratar de prestar atención a todos los detalles. Puede que eso mismo sea el gran enemigo de este tebeo, quizá demasiado exigente para las pocas respuestas que, estando tan lejos del final, da a estas alturas, pero si se quiere conseguir algo que se salga de lo normal es bastante razonable buscar caminos tan extremos como los que transita Morrison. Y como cada episodio va respondiendo de una manera o de otra, el éxito parece asegurado.

La misma psicodelia visual y psicológica que hay en la historia en sus personajes encuentra un punto a favor en el baile de dibujantes. Los Invisibles nunca tiene que parecer exactamente igual, aunque se mueva en unos parámetros similares, y una de las formas de conseguir eso está en que sean varios los ilustradores que prestan su talento a cada tramo de la historia, todos ellos buscando un corte realista para dar sentido a una historia que es asombrosamente fantasiosa, contrapunto que enriquece el resultado final. Aunque fuera solamente por el número de páginas que dibuja en este volumen, sería obligado destacar el nombre de Jill Thompson. Pero es que además la ilustradora hace un espléndido trabajo. La espectacular forma que tiene de mostrar a Lord Fanny hace que la mezcla entre realidad y magia que hay en sus páginas convenza de principio a fin. Esa mezcla es parte inherente de la propuesta de Morrison, y la exigencia fundamental a cada ilustrador. En la medida en que aciertan en ese terreno su dibujo se hace más y más verosímil. Y Los Invisibles, más y más cercana. Puede sonar paradójico, teniendo en cuenta que, efectivamente, Morrison disfruta demasiado planteando enigmas, rompecabezas y callejones sin salida, pero en el fondo es lo que hace atractivos sus tebeos. En Los Invisibles, desde luego, eso funciona muy bien.

El volumen incluye los números 9 a 16 de The Invisibles, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre junio de 1995 y enero de 1996. El único contenido extra son las portadas de Sean Phillips.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 416 suscriptores

Archivos

Categorías