CÓMIC PARA TODOS

‘Star Wars. Episodio I. La amenaza fantasma’, de Henry Gilroy y Rodolfo Damaggio

Star Wars IEditorial: Planeta Cómic.

Guión: Henry Gilroy.

Dibujo: Rodolfo Damaggio.

Páginas: 64 cada uno.

Precio: 2,95 euros cada uno.

Presentación: Grapa.

Publicación: Julio 2015.

Durante algunos años, la industria del cómic norteamericano quiso capitalizar el éxito de las más destacadas películas de acción, fantasía y ciencia ficción llevando sus guiones a las viñetas como parte de un plan multimedia y de merchandising que contribuya a hacer millonarios a sus productores. Star Wars fue uno de los primeros ejemplos, uno de los movimientos más hábiles en su día de Marvel, y para cuando George Lucas decidió recuperar la franquicia en el cine a finales ya del siglo XX, su saga era toda una marca en el terreno de las viñetas, ya entonces explotada por Dark Horse. Por supuesto, la adaptación de las nuevas películas nunca estuvo en cuestión como parte de esa estrategia comercial. ¿Cuál es el problema? Que en 1999 la industria pensaba más en los dólares que en la creatividad que antaño movía estas adaptaciones, y que por ejemplo dejó obras tan brillantes como el Alien (aquí, su reseña) que hicieron Archie Goodwin y Walt Simonson. Por eso, el cómic de La amenaza fantasma, creado por Henry Gilroy a partir del guión de George Lucas y Rodolfo Damaggio recreando con sus lápices las escenas del filme es un producto indicado para fans completistas e incondicionales de Star Wars que busquen una traslación casi literal de la película a las páginas del tebeo. Eso es exactamente lo que ofrece, y en ese terreno cumple, pero se echa en falta algo más de riesgo para llevar a cabo la tarea.

Y es que Gilroy lo que hace es trasladar el guión de Lucas a las viñetas prácticamente palabra por palabra, no hay ni siquiera alguna escena que finalmente se quedara en la sala de montaje, lo que habla del celo con el que se preparó esta adaptación para que siguiera al pie de la letra la historia que se vio en los cines. El primer efecto que se nota en este sentido no es demasiado positivo, porque los característicos cortes cinematográficos de la saga no funcionan en el cómic con la misma eficacia, y por eso su narrativa es extraña. Pero, claro, eso es exactamente lo que se busca, que el salto entre uno y otro medio sea el mínimo. Se apela al coleccionista, y eso se hace de una forma adecuada, pero no a quien quiera expandir su conocimiento o su ilusión en torno a Star Wars. Gilroy incluso tiene algunas dificultades por tratar de condensar demasiados instantes del filme en el espacio que tiene, a todas luces insuficiente (a pesar de que hablamos de 120 páginas) si lo que se pretendía era la fotocopia directa. El gozo sigue ahí, por supuesto, porque sigue siendo Star Wars (y a pesar de que La amenaza fantasma sea el más denostado de todos los episodios, por sí solo y como símbolo del salto entre la trilogía clásica y estas precuelas), y casi siempre es divertido ver una manifestación de esta inagotable universo.

Damaggio sigue el mismo camino que Gilroy. Busca en primer lugar el parecido con los actores (no siempre demasiado conseguido, aunque la identificación de cada uno de ellos es sencilla) y los diseños del filme, sin ningún tipo de ansia interpretativa o atisbo de originalidad. De nuevo es más fácil pensar que eso se debe a las directrices de Lucasfilm que a las propias intenciones del ilustrador. Eso provoca que el conjunto sea algo irregular, a ratos con una gran espectacularidad visual pero en otros demasiado mimético de los planos del filme (como en la irrupción de Darth Maul en el clímax) o incluso sin saber cómo juntar en cada viñeta todo lo que el guión de Gilroy ha querido condensar (el gag de Jar Jar con su lengua en la casa de Shmi en Tatooine). Como con el guión, el sabor de Star Wars se deja ver en muchos momentos y la acción, aún sin contar con una narrativa excesivamente brillante seguramente por temas de espacio (es una auténtica pena ver cómo la carrera de vainas se resuelve en una página doble), es lo que permite a Dimaggio encontrar los mejores momentos de su dibujo. La amenaza fantasma no es probablemente la mejor de las adaptaciones al cómic de Star Wars, pero para el coleccionista que quiera tener todos los filmes en este formato acaba siendo imprescindible. Puede que incluso como un placer culpable.

Los dos números de la edición española contienen los cuatro de Star Wars: Episode I The Phantom Menace, publicados originalmente por Dark Horse en mayo de 1999. El único contenido extra es una cubierta original de Ravenwood

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