Guión: Víctor Santos.
Dibujo: Víctor Santos.
Páginas: 168.
Precio: 19,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Abril 2015.
Hay que decirlo sin tapujos, Polar es una absoluta maravilla de la narración gráfica, un deleite visual profundo y una prueba de la enorme madurez que Víctor Santos ha alcanzando como autor. Dicho eso, queda claro que analizar este primer volumen, Surgido del frío, va a ser un listado de elogios. Y pensando en la enorme sencillez que hay en su misma historia habrá quien piense que será una evaluación demasiado entusiasta y desmedida. Pero pensemos en qué quiere ser Polar. Lo primero que se viene a la cabeza sería una impresión sensorial. No hay más que ver la brutal composición de viñeta que ejecuta Santos, la espectacular mezcla de formas y colores sin salirse de un exquisito y muy sugerente bitono, la formidable fusión que ha hecho de las pretensiones visuales de clásicos como Frank Miller en Sin City o Jim Steranko en todo lo que ha hecho (es inevitable acordarse de su Nick Furia ya desde el mismo diseño del protagonista de Polar, Black Káiser). Es difícil encontrar flaquezas en lo visual. Pero ahora vayamos a la historia. ¿Sencilla? Desde luego. Hasta simple, si se quiere. ¿Pero no está escondiendo al mismo tiempo un mundo profundamente desarrollado? Ahí está la genialidad. Vemos una pincelada, pero Santos lo está contando todo sin apenas mencionarlo nos está ofreciendo el clímax, puede que incluso el epílogo, de una historia que no hemos leído y que no echamos de menos. Absolutamente genial, sí.
Dicho eso, es completamente evidente que la fascinación más grande, natural y perseguida que ofrece Polar es la visual. Es un tebeo que entra por los ojos, y además con una fuerza increíble. El uso del blanco, el negro y el rojo es exquisito, la composición de cada página una delicia, el ritmo que Santos da a la narración con esas armas es hasta imposible de creer por momentos, sobre todo cuando juega con el tiempo de una forma casi cinematográfica (la escena sexual del comienzo y la forma en la que la concluye), o el movimiento que es capaz de infundir a sus personajes (qué maravilla la batalla final, doce páginas de absoluto deleite). Y qué personalidad tienen los personajes de Santos. No sólo Black Káiser, que se convierte en una máquina de matar perfecta, carismático ya desde su silencio, sino también la mucho más locuaz y terriblemente sexual Vian. Como Santos se vuelca de una manera tan contundente en el aspecto visual, y de hecho hay tantos momentos que requieren silencio para ser admirados como corresponde, la construcción de los personajes descansa mucho en sus formas, en su lenguaje corporal, en las miradas, en los gestos y, en última instancia, en su coreografía de lucha. Y todo ello resulta fascinante, envolvente y magnético, como los inagotables recursos visuales para que cada escena tenga una personalidad propia y Polar no se convierta en una simple aglomeración de escabechinas.
A pesar del descomunal impacto visual que supone Polar. Surgido del frío, sería un error detenerse ahí. Es verdad que eso es lo que provoca que se convierta en una experiencia narrativa única y privilegiada, pero sería desmerecer el universo que ha creado Santos para darle está forma. Black Káiser es un personaje muy atractivo, pero también todo lo que le rodea. El acierto de Santos está en que las explicaciones que en otros thrillers se convierten en interminables no le limitan en ningún momento como narrador, dejando las pinceladas necesarias como para que el lector ate cabos o como para que él mismo lo pueda hacer más adelante. Polar, en ese sentido, no es un experimento vacío, sino parte de un todo mucho más complejo que puede ser contado o no en el futuro (por supuesto, Santos lo ha contado en las siguientes temporadas de la serie) sin que este volumen se vea afectado. Y hacer que eso funcione no es un trabajo fácil, porque, pese a todo, la narración tiene que tener una coherencia para que no se desmonte como un castillo de naipes. No sólo no lo hace, sino que cada página es una nueva carta que añadir a su construcción y cada diálogo, todos ellos muy medidos, es un aporte y no un despiste o una convención. Es impresionante todo lo que consigue Santos en una lectura que se devora con una facilidad brutal. Polar es uno de esos tebeos que hay que leer, sentir y recordar para siempre.
Este primer volumen de Polar. Surgido del frío se publicó originalmente como webcomic entre enero de 2012 y febrero de 2013. Dark Horse lo recopilo en Polar: Came From the Cold en noviembre de 2013. El contenido extra es un portafolio de bocetos de Víctor Santos.