Guión: Gail Simone.
Dibujo: Fernando Pasarín.
Páginas: 96.
Precio: 8,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Mayo 2015.
Fin de ciclo. Gail Simone acaba su etapa en Batgirl, y lo hace tratando de zanjar todo lo que ha venido proponiendo en los casi tres años que ha estado al frente de la serie y dejando un buen punto de partida para Brenden Fletcher y Cameron Stewart, los nuevos guionistas. Y con el fin de ciclo, además de analizar los números que componen esta octava entrega de la edición española, toca evaluar la etapa en su conjunto. Simone ha sabido moverse con acierto en las aventuras de Barbara Gordon, le ha creado un universo propio alejado de la sombra de Batman y ha planteado temas interesantes. Pero viendo lo que había hecho Simone sobre todo en Aves de Presa es verdad que ha quedado la sensación de que podría haber hecho algo más con Batgirl. Ha sido un buen tebeo de superhéroes con una protagonista femenina, pero no ha sido uno de los grandes. Y no sólo ha sido responsabilidad de Simone, sino también de una DC que no ha querido, no ha sabido o no ha podido apostar por un estilo visual claro que ayudara a la definición de la serie. El paso de los dibujantes era efímero, a veces incluso puntual, y consolidar a Fernando Pasarín al final tampoco ha permitido que la serie diera un salto de calidad. El ovetense tiene un estilo muy particular, y en conjunto da la sensación de que algo falta, como en el guión de Simone, para que el tebeo sea muy bueno, pero destaca sobre todo el gran movimiento que insufla a los personajes.
Simone siempre ha buscado rincones diferentes para Batgirl, y los ha encontrado en buena medida. Es verdad que sus villanos no han terminado de consolidarse, y que quizá necesiten más apariciones para ser más memorables e incluso revalorizar estos números. Porque el entretenimiento está ahí, y también el intento de dar una base psicológica intensa a este momento de la vida de Barbara Gordon, a pesar de la interferencia de Batman eterno, que quién sabe si ha alterado algún plan de Simone con el comisario Gordon. No es ninguna sorpresa que para el final de su etapa, y más viendo la complejidad de la adversaria que había buscado para Batgirl, la intrigante Knightfall, la escritora recurra a las Aves de Presa. Con Canario Negro era fácil contar, menos sencillo era tirar de la Cazadora por el singular papel que ha venido jugando en el universo DC reiniciado en 2011, y por eso el primer encuentro entre Batgirl y la Cazadora queda como una de las mejores escenas de la serie precisamente porque habla del momento emocional que vive Barbara Gordon. Y aunque da la sensación de que la escala de la historia planteada por Simone daba para algún que otro tie-in o para un evento de mayor tamaño, lo cierto es que la resolución es buena, precisamente porque acaba en el terreno más personal. Y es que Barbara siempre ha sido para Simone tan importante como Batgirl, y ese equilibrio sí ha funcionado muy bien en esta etapa.
Como se ha comentado, Fernando Pasarín consigue asentarse en la serie en esta fase final de la etapa de Simone. En su dibujo hay dos aciertos fundamentales. El primero, la ya mencionada sensación de movimiento que da a sus personajes, lo que le permite capturar las escenas de acción en momentos muy originales, incluso rompedores porque los escorzos que captura no son los habituales en el género. El segundo, una elección de punto de vista casi siempre acertadísima, que se añade a esa enorme movilidad que desprenden sus personajes y contribuye a que las escenas más íntimas y personales tengan un punto de entrada muy acertado. Lo que falla se refiere quizá a las sensaciones más generales, y especialmente en los rostros de todos los personajes, empezando por el de Barbara. No es que haya grandes defectos, es que el estilo de Pasarín es tan distinto a lo habitual, pero intentando acercarse a un toque realista, que sorprende mucho. Quizá, como sucede con los villanos de Simone, más números con Pasarín habrían servido para que la serie tuviera su estilo y el lector se hubiera acostumbrado más y mejor. Pero, de nuevo, hay que destacar que Batgirl cierra esta etapa dejando un buen sabor de boca general, con un buen clímax que hace justicia a las propuestas de Simone desde que arrancó la serie. Llegados a este punto, Barbara Gordon sigue siendo un personaje importante en el universo DC y esa es siempre una gran noticia.
El volumen incluye los números 31 a 34 de Batgirl, publicados originalmente por DC Comics entre mayo y agosto de 2014. El contenido extra lo forman las portadas originales de Alex Garner, Mike Allred, Ant Lucia, Cliff Chiang y Dave Johnson y un artículo de Enrique Ríos.