Guión: Bill Willingham.
Dibujo: Mark Buckingham, Steve Leialoha, Michael Allred, Aaron Alexovich, Andrew Pepoy, D’Israeli, Gene Ha, Joelle Jones, Barry Kitson, David Lapham, Joshua Middleton, Inaki Miranda, M. K. Perker, Jim Rugg, Eric Shanower, John K. Snyder III y Jill Thompson.
Páginas: 240.
Precio: 23 euros.
Presentación: Cartoné con sobrecubierta.
Publicación: Mayo 2015.
Cuando uno se adentra en una serie tan longeva como Fábulas, lo hace suponiendo que su autor, en este caso Bill Willingham, tiene un plan. Y aunque a veces no se sepa hacia dónde va a conducir ese plan o aunque haya momentos en los que el ritmo haga pensar que puede haber alguna duda del destino de la narración, ver que hay un plan es lo más importante. Relatos como Hijos del Imperio, el primero de los que incluye este séptimo volumen de la edición de lujo, o Padre e hijo por algunos detalles fascinantes son los que hacen ver ese plan… sin desvelar absolutamente nada de lo que está por venir pero poniendo los dientes largos. Eso es lo que hace que Fábulas enganche y que Willingham sea un escritor tan hábil. Y por eso es fácil disculparle los números en los que en realidad no parece suceder gran cosa, los autohomenajes que se dan los autores (un número navideño o uno en el que se permiten el lujo de responder a las preguntas de los lectores sobre lo que sucedió en algunos divertidos momentos de lo ya narrado) o los altibajos que toda serie longeva ha de tener por fuerza. Es verdad que, a estas alturas, Fábulas ya va pidiendo un conocimiento previo, pero eso mismo es lo que mantiene el interés para los lectores que llevan entre estos personajes desde el primer número. Willingham sigue construyendo y eso siempre se agradece.
No es nada nuevo que Fábulas vaya cambiando el protagonismo principal de sus historias, precisamente porque Willingham ha sabido crear un vastísimo universo en el que tienen cabida personajes de muy distintas procedencias y en versiones que se ajustan a la cultura popular pero también al singular enfoque del escritor. Por eso, es tan divertido ver que el foco está en el Adversario, cuya identidad ya es conocida, y sus planes de conquista y de pronto pasa de nuevo a Blanca y Feroz junto a sus hijos. El creador de Fábulas también es capaz de fusionar casi sin solución de continuidad las facetas más estratégicas y trascendentes de su plan, eso es lo que pretende mostrar Hijos del Imperio, y también acercarse a los momentos más intrascendentes de su universo, como en el especial que se centra en Papá Noel, Carambolas navideñas, o en este singular número en el que Willingham junto a una serie de dibujantes invitados quieren dar respuesta a dudas de los lectores, Cuestiones candentes. Lo que está claro es que Fábulas es un viaje, uno muy apetecible incluso cuando parecen haberse cumplido ya ciertos momentos climáticos y todavía no se atisba del todo por dónde o cuándo va a recuperar la serie esas sensaciones. Pero el tránsito, en todo caso, sigue siendo de lo más agradable.
A ello contribuye la siempre imaginativa composición de página que se ha convertido en marca indeleble de la serie. Y si hay un ilustrador que sabe darle valor, ese es Mark Buckingham. Pero no sólo porque sepa encuadrar sus páginas en esos marcos de fantasía tan hermosos, sino también porque es muy bueno, porque sus personajes desprenden un carisma irresistible (algo esencial cuando se juega con personajes de cuento que todo el mundo conoce) y porque su imaginación no parece tener límites, en consonancia con la labor de Willingham. En este número, no obstante, cede su lugar a unos cuantos ilustradores, primero por las historias cortas que complementan la narración, después por ese número colaborativo para responder preguntas y, sobre todo, porque Padre e hijo queda en manos de Michael Allred. Su dibujo, de aspecto mucho más estático que el de Buckingham, sin embargo encaja igualmente bien en el tono de Fábulas, y siempre se agradece ver cómo interpretan series tan conocidas y alabadas como esta otros dibujantes. Eso sí, Buckingham sigue siendo el mejor ilustrador posible para esta serie y es inevitable echarle de menos en tantas páginas en las que cede el testigo. Fábulas, en toco caso, sigue convenciendo a estas alturas, algo importante si tenemos en cuenta que en este volumen están los números que dejaron la serie al borde de su quinto año de publicación. Casi nada.
El volumen incluye los números 52 a 59 y 64 de Fables, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre octubre de 2006 y el mismo mes de 2007. El contenido extra lo forman una introducción de Jenette Kahn, las portadas originales de James Jean y un pequeño portafolio de bocetos y dibujos de Mark Buckingham.