Guión: Kurt Busiek.
Dibujo: Brent Anderson.
Páginas: 128.
Precio: 31 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Julio 2015.
Si equivocadamente aplicáramos una visión reduccionista a Astro City, probablemente no veríamos nada nuevo en sus páginas. Confesión es un ejemplo perfecto. Dos personajes que tienen un aspecto sospechosamente parecido a Batman y Robin y una historia que nos recuerda a grandes sagas de Marvel como Invasión secreta o incluso Civil War. Pero resulta, y he aquí el primer motivo por el que hay que tener en cuenta la serie, que estos números de Astro City llegaron antes que esos dos eventos de la Casa de las Ideas y que la relación entre el Confesor y el Monaguillo no tiene nada que ver con la del Caballero Oscuro y su compañero. Y así, página a página, como en realidad sucede con todos los relatos que se engloban en Astro City, Kurt Busiek va convenciendo con una facilidad asombrosa, llevando al superhéroe a un terreno tan natural como diferente. O, mejor aún, llevando al lector a ese terreno en el que el superhéroe es un ser de carne y hueso, muy bien dibujado por Brent Anderson. Si se aplicara esa mirada simplista, quizá al final de la lectura puede quedar la sensación de que no hay nada nuevo en el horizonte dentro de este volumen, pero en realidad el entretenimiento que ofrecen Busiek y Anderson es de los buenos, de los que dejan un poso más grande del que se puede esperar sin traicionar lo que es el tebeo de superhéroes de toda la vida.
Sea cual sea el arco argumental de Astro City, ese es su gran valor: es el cómic de siempre pero hecho hoy. O hace ya veinte años, que se dice pronto. Pero la mezcla entre la ingenuidad clásica y ese realismo contemporáneo que Busiek quiso aplicar a la serie desde su inicio tiene un aire de atemporalidad que sigue resultando brillante. No es nada fácil alcanzar ese nivel, y tampoco colocar tantos temas trascendentes, tantas subtramas inteligentes en lo que no deja de ser un recorrido por todo un periplo superheroico. No es, como parece al principio, una historia de origen, sino una trayectoria completa, es el camino del héroe, con sus dudas, sus problemas y sus desafíos, y en ese sentido es una historia tan modélica como sorprendente. Sobre todo porque adopta la narración del sidekick y no la del que en otros casos sería el personaje principal, que es parte del misterio. Busiek traza así una historia que convence a todos los niveles, poco a poco, sin alardes probablemente al principio, cuando se puede dudar más de su originalidad, pero adquiriendo una velocidad de crucero con el paso de las páginas, hasta el punto de ir mezclando escenarios de diversa índole y espectacularidad de una forma tan natural que asombra. Decir de Astro City, y también de este arco, que es el cómic de superhéroes de siempre en un tiempo en el que ya no se hacen así los cómics de superhéroes es la mejor prueba de su enorme categoría.
Busiek es, desde luego, uno de los mejores escritores actuales para lograr esas sensaciones, pero sería injusto no atribuir en ese sentido el mismo mérito al dibujo de Brent Anderson. Cualquiera de sus números en Astro City desprende un brillante clasicismo, un olor a cómic clásico, de los de toda la vida, que no sólo no puede evitar sino que además es el mejor de los tonos para conseguir que esta serie llegue de una forma más eficaz al lector. De alguna manera, es una invitación a pensar en cómo manejaría hoy el género Neal Adams, incluso sabiendo que él mismo nos ha dejado algunas muestras en los últimos tiempos. La forma en la que Anderson mezcla a héroes brillantes y vigilantes oscuros es brillante, aunque Confesión sea una invitación a que los segundos destaquen algo más, y hasta los más arriesgados diseños de personajes (que debemos a Alex Ross) acaban integrándose perfectamente en la historia con sus lápices. Puede que Anderson no responda del todo a la forma en la que hoy en día se busca la espectacularidad en el cómic de superhéroes, pero el deleite con sus páginas es absoluto. Confesión, como todo Astro City, logra esas impresiones tan gozosas porque no necesita adentrarse en terrenos extraños para recordarnos que el género, con sus armas de toda la vida, todavía está en condiciones de servirnos grandes historias como esta y magníficos universos como este de Busiek y Anderson.
El volumen incluye los números 4 a 9 de Kurt Busiek’s Astro City, publicados originalmente por Image entre diciembre de 1996 y mayo de 1997. El contenido extra lo forman una introducción de Neil Gaiman, bocetos y explicaciones de los personajes que aparecen en esta entrega y las portadas originales de Alex Ross con varias imágenes sobre su proceso creativo.