CÓMIC PARA TODOS

‘Superlópez. Mambrú se va a la guerra’, de Jan

MH171SuperlopezEditorial: Ediciones B.

Guión: Jan.

Dibujo: Jan.

Páginas: 48.

Precio: 12 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2015.

Es de sobra sabido lo que le gusta a Jan bucear en la actualidad para encontrar los temas de sus nuevos álbumes de Superlópez. Mambrú se fue a la guerra, además de coger el título de una vieja canción infantil (que, de hecho, se reproduce en las cubiertas interiores del libro), ahonda en el terrorismo islamista y su labor de captación de jóvenes a los que convence de las bondades de la Yihad y les enseña a ser asesinos. Es verdad que La montaña de diamantes (aquí, su reseña) ya había puesto muy alto el listón de la gravedad del material de referencia para desarrollar las aventuras de un personaje que sigue siendo ideal para los más pequeños, pero esta vez Jan da un paso más. Y eso, también que destacarlo, por momentos se lleva por delante algo del humor que se le supone a Superlópez. En las primeras páginas, de hecho, brilla por su ausencia salvo en las apariciones de López, que sí tiene escenas cómicas. Pero el tema de fondo no comienza a desarrollarse por esa vía, lo que provoca algo de distancia con respecto a la historia. No hay que olvidar que un lector de Superlópez llega a sus historietas con unas pretensiones, las que Jan ha ido cimentado durante años, y no verlas completamente satisfechas pasa factura. No obstante, Jan acaba recuperando esas constantes y el álbum acaba con buena nota, incluso aunque Superlópez siga adoptando un papel casi secundario en muchas páginas.

Para comprender ese hecho no hay más que recurrir a un dato: de las 46 páginas que dibuja Jan, sólo 15 tienen alguna viñeta en la que aparece Superlópez como tal. Es decir, la tercera parte. Eso se nota, indudablemente, en la forma en la que hay que leer Mambrú se fue a la guerra, y es que a Jan últimamente le preocupa más el escenario de las aventuras que el mismo héroe que las tendría que protagonizar. En este caso, se nota que le interesan mucho los personajes de Mambrú, el chaval que decide unirse a la Yihad, y Judit, su amiga del instituto que hará lo posible por evitar. Ella, de hecho, acaba teniendo un papel primordial no sólo en la trama sino también en el humor que sí se despliega en la segunda mitad del álbum. Al final acaba siendo una buena aventura de Superlópez, incluso con la escasa presencia que tiene en la creación del conflicto, pero es sobre todo la respuesta de Jan al totalitarismo terrorista que atacó con toda su fuerza en el atentado contra la revista francesa Charlie Hebdo. Jan demuestra que no hay temas tabú que el cómic no pueda tratar, ni tan siquiera un cómic pensado para hacer reír, y de hecho la parodia del grupo terrorista y de su líder destaca como lo mejor de Mambrú se fue a la guerra. Para la reflexión queda una última página espléndida por su intensidad y casi impropia de un tebeo de humor, pero seguramente necesaria para entender los objetivos de su autor.

Donde no hay interpretación alguna es en el dibujo de Jan, que funciona con la misma eficacia de siempre. Sus personajes son carismáticos, reconocibles y muy divertidos, como de costumbre, y eso tiene aún más mérito si tenemos en cuenta esa prolongada ausencia de Superlópez y, por tanto, de referentes anteriores para los lectores. Eso sí, la presencia del Profesor Avieso como uno de los villanos de la historia supone el punto de acercamiento que necesitaba el álbum para que esas primeras páginas de un corte más serio y menos cómico no afectaran demasiado al resultado final. Jan dibuja con enorme diversión y haciendo que sus chistes funciones, sean gráficos o de desafío a la cuarta pared. Mambrú se fue a la guerra es probablemente uno de los álbumes de Superlópez con más poso social y actual. Quizá le falta algo más de trascendencia en el tema que aborda, porque en el fondo lo que cuenta no deja de ser una anécdota casi personal (de Mambrú y Judit) y casi sin desarrollo (el atentado que pretenden cometer como clímax da la impresión de ser menos importante que la reiterativa posibilidad de decapitar a un rehén), pero el conjunto se lee con la misma facilidad y diversión con la que acostumbramos a recibir los nuevos tebeos de Jan. Y es que esa sensación, sean mejores o menos buenos los nuevos álbumes que nos lleguen, se tiene siempre al seguir leyendo a Superlópez después de tantas décadas con él.

Ediciones B publicó Superlópez. Mambrú se fue a la guerra como el número 171 de la serie Magos del humor. El álbum no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 3 agosto, 2015 por en Cómic, Ediciones B, Jan, Superlópez y etiquetada con , .

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