Guión: Scott Snyder, John Layman y James Tynion IV.
Dibujo: Greg Capullo, Jason Fabok, Jock y Andy Clarke.
Páginas: 128.
Precio: 12,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Abril 2015.
Si hubo un elemento polémico en el reinicio de DC, ese fue el cambio en el Joker. Su aspecto quedó modificado y probablemente echado a perder, pero sobre todo se hizo una apuesta sádica en su comportamiento que pilló algo por sorpresa, incluso para quienes asimilan una versión oscura del personaje como la mejor posible. El regreso del Joker corroboró esa apuesta y fue, al mismo tiempo, una decepción. Hay elementos interesantes en la visión de Scott Snyder, pero se queda lejos en esta segunda gran aventura de su trayectoria en el nuevo Batman de lo que consiguió en El Tribunal de los Búhos (aquí, su reseña). Y la razón es evidente. Si allí logró un carisma enorme en todos los personajes, aquí lo que hace es minimizar ese mismo carisma en personajes que tienen décadas de historias. El uso de los aliados de Batman sólo cobra fuerza al final, pero Robin, Nightwing, Red Robin y Batgirl son personajes intercambiables y sin personalidad. No son el objeto del interés de Snyder y por eso la historia no funciona tan bien. Algo mejor se maneja John Layman en la presentación de un personaje ligado de alguna manera al Joker, el Juerguista, por mucho que la base de la historia tampoco sea completamente original. Este tramo de las aventuras del Caballero Oscuro es, por eso, bastante menos desafiante que su arranque en el nuevo universo DC. Lejos también de ser una catástrofe, pero de menor calidad.
Viendo lo bien que había sabido trazar Snyder la personalidad obsesiva de Batman y de los Búhos, sorprende que no haya sabido interpretar tan bien al más peligroso de todos los villanos del protector de Gotham. Su Joker no es malo. En realidad, hay ideas muy interesantes en el desarrollo de la historia, pero esta acaba poareciéndose más a un videojuego de plataformas que a un relato verdaderamente atractivo. Funciona en la medida en que se pueden rascar elementos concretos (la puesta en escena de la prueba mortal, el parecido entre el héroe y el villano) pero la historia no es redonda. Su final abierto es el último de los clichés de los que abusa, aunque su trepidante ritmo y su espectacular dibujo salvan la papeleta. Greg Capullo, de hecho, está en un permanente estado de gracia desde que asumió los lápices de Batman, e incluso sus apuestas más arriesgadas y menos realistas le acaban saliendo francamente bien. Aunque para cualquier lector clásico se haga difícil reconocer al Joker en este diseño, Capullo al menos le saca su faceta más terrorífica y eso se agradece, pero sabiendo de la espectacularidad que el ilustrador es capaz de sacar a las escenas de acción sorprende que Snyder le haya ofrecido un guión con tantas viñetas por página, lo que acaba constriñendo parte de su capacidad.
En la segunda parte de este recopilatorio, Layman se muestra como un autor más lineal. Lo suyo es contar una historia, no necesariamente encontrar golpes de efecto o cambios continuos de escenario, como sí hace Snyder en su serie, y por eso se basa mucho en la narración en off del propio Batman, resaltando el aspecto más detectivesco de la tramas. El ritmo es considerablemente más pausado aquí que en las páginas de Snyder y Capullo, y eso que Jason Fabok es otro autor que busca la espectacularidad en su dibujo. La ausencia de grandes escenas de acción, de hecho, juega algo en su contra. A Fabok le sientan muy bien esas splash pages dobles con las que suelen abrirse sus números, y es ahí donde vuelca toda su capacidad como artista para que Batman sea siempre un personaje imponente. Sin alcanzar grandes cotas, Layman convence, deja menos dudas que Synder, aunque ofrezca un antagonista más interesante del poco recorrido que es capaz de otorgarle, un recorrido que sí consigue estirar de una forma acertada en el relato corto que completa este número y que está dibujado por Andy Clarke. Fabok, aunque suele dejar grandes dibujos, no está en estos números a la altura de sus mejores trabajos. Con todo, estas dos historias de Batman se leen con bastante facilidad. Sin alardes, eso sí.
El volumen incluye los números 16 y 17 de Batman y de Detective Comics, publicados originalmente por DC Comics en los meses de enero y febrero de 2013. El único contenido extra lo forman las cubiertas originales de Greg Capullo, Alex Garner, Tony S. Daniel y Jason Fabok.
Era una de las series que más me estaban gustando y que con más ganas esperaba, pero después leer este tomo (y sobre todo el siguiente) me estoy planteando incluso dejarla. Para mi gusto ha bajado mucho el nivel.
Un saludo
Creo que con un personaje como Batman estos altibajos, incluso dentro de la etapa de unos autores concretos, son más que habituales. Y sí, no tiene mucho que ver esta parte con lo bien resuelto que estaba ‘El Tribunal de los Búhos’…