CÓMIC PARA TODOS

‘100 balas’ 9, de Brian Azzarello y Eduardo Risso

100balas_num9Editorial: ECC.

Guión: Brian Azzarello.

Dibujo: Eduardo Risso.

Páginas: 240.

Precio: 19,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Abril 2015.

Hay momentos de 100 balas que funcionan extraordinariamente bien y otros que lo hacen dentro de un contexto mucho más amplio. Brian Azzarello y Eduardo Risso tuvieron siempre un final en mente, su historia tenía una presentación, un desarrollo y una conclusión planificados desde el principio, y todo lo que se ha venido contando hasta este noveno volumen, el penúltimo de la serie, tiene una razón de ser. Y eso puede disfrutarse al instante pero también más adelante. Pasado el sensacional impacto inicial de la serie, que fácilmente se prolongó hasta su ecuador, la guerra entre el Trust y los Milicianos se apoderó casi por completo de la trama, y así comenzó a verse con mucha más claridad el plan a largo plazo. Eso, una vez más, se ve en esta novena entrega, que no puede leerse de forma independiente sin parecer por momentos un galimatías. Pero asumiendo y asimilando todo lo que se ha leído ya de forma previa, es otra pequeña gran genialidad dentro de una serie que marcó una época. Esa consideración, que merece el conjunto de los cien números, no siempre es fácil de atribuir a todas sus partes. Por ejemplo, en este noveno número hay momentos de una brutalidad y una efectividad memorable, como La dama fortuna, pero otros que hacen imprescindible tener un conocimiento más profundo de este mundo. Y aún así, la tensión está siempre en un punto elevadísimo.

Como con todos los volúmenes anteriores, lo mejor que se puede decir del trabajo de Azzarello en este es que está construyendo lo que no deja de ser una guerra de bandas pero a una escala excepcional y con una precisión memorable, haciendo que cada etapa fascine incluso desde la incomprensión momentánea, porque de eso también hay algo en determinados episodios de este y de los anteriores libros. Eso, y ahí es donde se aprecia la genialidad de 100 balas, no merma en absoluto la calidad de la lectura. El ritmo, la tensión, la violencia (gráfica o no) están siempre a una altura impresionante, y por eso es imposible encontrar el aburrimiento entre sus páginas, incluso en los momentos en los que la vinculación de lo que se cuenta y el cuerpo central de la historia pueda estar muy lejana. Además, Azzarello es un escritor tan hábil que sabe cuándo introducir flashbacks y cuándo desviar la atención hacia uno u otro personaje, incluso a los aparentemente menos relevantes, para que la historia no deje de crecer dentro de su identidad de miseria moral, violencia y decadencia social. Eso es lo que se ve en este punto, cuando todas las cartas parecen estar ya encima de la mesa para afrontar el clímax definitivo de una serie que parece no haber dejado nunca de vivir dentro de sus momentos álgidos.

Azzarello, además, no podría tener un mejor socio que Eduardo Risso para dar forma a este mundo podrido y turbio de 100 balas. A veces da la impresión de que sería un ejercicio sanísimo imaginar la serie con otro tipo de ilustrador sólo para darnos cuenta de cuánta genialidad encierra el trabajo de Risso, del dominio tan absoluto que tiene de las sombras y los negros (y que se acentúa, como siempre, con la magnífica labor de la colorista Patricia Mulvihill), de la genialidad con la que dosifica la violencia que quiera mostrar y la que quiere sugerir, y de la facilidad con la que devuelve a la mente del lector a personajes que pueden haber estado ausente durante muchas páginas o incluso volúmenes. A pesar de lo poco ortodoxo que parece a veces el trazo de Risso, qué difícil es no sentir la violencia, la sexualidad, la confusión o el miedo que sienten todos y cada uno de sus personajes. Y es que 100 balas es exactamente eso, una experiencia. Si fuera sólo una historia no tendría el mismo impacto. Pero con un plan tan perfecto como el que desarrolló Azzarello y una ejecución tan carismática como la de Risso siempre se encuentran nuevos detalles en 100 balas, lo que habla de su importancia como serie, impresionante la primera vez que se lee pero también abierta a relecturas y nuevos descubrimientos. Lo único malo es la sensación de que el final se acerca.

El volumen incluye los números 81 a 90 de 100 Bullets, editados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre abril de 2007 y junio de 2008. El contenido extra lo forman las portadas originales de Dave Johnson y unos estudios de personajes para un videojuego de 100 balas que no se llegó a producir.

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Esta entrada fue publicada en 29 julio, 2015 por en 100 balas, Brian Azzarello, Cómic, ECC, Eduardo Risso, Vertigo y etiquetada con , , .

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