Guión: Roberto Recchioni.
Dibujo: Massimo Carnevale.
Páginas: 144.
Precio: 20 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2015.
No falla. Cuanto más se compromete la integridad de un héroe, más posibilidades habrá de alcanzar historias memorables. Mater Morbi cumple con esas premisas dentro de la trayectoria de Dylan Dog. El personaje creado por Tiziano Sclavi ha caído en muchas ocasiones en un tono cómico, desenfadado y aventurero, incluso dentro de un mundo de fantasía oscura bastante directo. Pero este relato de Roberto Recchioni y Massimo Carnevale apela a sensaciones completamente diferentes. Como el comienzo de la etapa de Warren Ellis en Constantine, Mater Morbi presenta a un héroe enfermo, perdido, acosado y desorientado, enfrentado a un problema que no sabe cómo solucionar y a fuerzas que le superan desde dentro. No tiene un enemigo claro, sino una enfermedad que le está devorando desde dentro. Y vive una pesadilla que acerca mucho más el relato a las raíces del terror más puro, el que afecta a lo más psicológico y el que surge de una atmósfera insana, potenciada por un blanco y negro sensacional y ominoso, que colabora a la inquietud del lector tanto como el guión o el mismo dibujo, que sin duda es la obra de arte que esconde este relato. Si bien el trabajo de Recchioni es notable y hay elementos de enorme acierto, es la ambientación y el trazo de Carnevale lo que impacta hasta niveles insospechados para lograr que esta sea una de las grandes historias contemporánea de Dylan Dog.
Recchioni consigue una historia que cumple con el requisito de ser universal, adaptable a cualquier personaje que tenga unas cualidades similares a las de Dylan Dog, y, al mismo tiempo, se centra en él como si fuera la única personalidad aceptable en este reto sobrenatural que plantea. Contradictorio pero cierto. Y sobre todo crea una antagonista, inmejorablemente presentada en las páginas a color que abren el cómic (“Soy tu próxima obsesión, Dylan… ¡Me llamarás “ama”!”), que entra en su vida a través de los sueños y se acaba convirtiendo en una pesadilla muy bien tejida. Con alguna que otra incongruencia, con algún movimiento llamado a generar una confusión menos verosímil que los elementos más fantásticos del relato, pero creando una atmósfera de genuino terror. El hecho de que Mater Morbi adopte una bellísima figura femenina justifica que el enfrentamiento trascienda lo sobrenatural y alcance a la sexualidad del propio Dylan, Mater Morbi es esa pesadilla que ella misma dice ser, pero al mismo tiempo es el mejor de los sueños. De ahí arrancan las dicotomías que marcan la historia, que se desarrolla en un doble plano, en el de la realidad y en el del sueño. Incluso con un cierto grado de ingenuidad, Recchioni consigue además un espléndido final para todos los planteamientos de la obra, mucho más turbia y siniestra de lo que suele ser costumbre en Dylan Dog, incluso en el cómic europeo en general.
Las flaquezas pueden estar en que ese juego entre realidad y ficción no tiene siempre unas reglas claras, y roza la trampa en algún que otro momento, pero el planteamiento es impresionante y mucho más con la forma que le da Carnevale. Con apenas cuatro páginas en color ya consigue que el terror tenga unos matices realistas impresionantes. Manteniendo ese mismo estilo en el grueso en blanco y negro afianza el terror de una forma fascinante. Y con su trazo más clásico consigue que la historia se incorpore con una facilidad enorme a la tradición de Dylan Dog. El uso de las tintas es uno de los elementos más interesantes para crear la atmósfera opresiva y sobrenatural del hospital en el que transcurre una parte importante de la historia. Carnevale consigue que incluso las exageraciones más evidentes (como la del segundo doctor) encajen en ese realismo que encuentra su mejor expresión en la carnalidad de Mater Morbi, increíblemente sexual a pesar de que desde el primer momento queda claro que es la amenaza mortal a la que tiene que hacer frente Dylan Dog. Con Mater Morbi, la saga de este detective de lo oculto entra en terrenosinteresantes y sobre todo evidencia algo que a estas alturas tendría que ser de común acuerdo: un buen personaje funciona en muchos y diferentes tonos. Este, desde luego, le va como anillo al dedo, porque Mater Morbi es una de sus grandes historias contemporáneas.
Sergio Bonelli publicó originalmente el número 280 de Dylan Dog en enero de 2010. El contenido extra lo forma un completísimo dossier con explicaciones sobre la obra y su alcance, bocetos y dibujos de Massimo Carnevale, viñetas descartadas y la reproducción de varias páginas del guión de Roberto Recchioni.