CÓMIC PARA TODOS

‘Vigilia’, de Santi Arcas

vigiliaEditorial: ECC.

Guión: Santi Arcas.

Dibujo: Santi Arcas.

Páginas: 160.

Precio: 16,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2015.

Si los referentes de Santi Arcas en Vigilia son, como se indica en la contraportada del libro las estampas de Francisco de Goya y el costumbrismo de Luis García Berlanga, hay que decir que su experimento es todo un éxito. Vigilia es un tebeo raro. Pero raro por especial, por divertido pero desde el lado más cínico. Raro, porque justo ese es el término que utiliza Arcas en el prefacio de la obra para culminar la escena que precede a esa noche en la que centra la acción de su historia y que ya tiene un punto de partida rocambolesco, la indecisión de una hermosa joven sobre quién le conviene más como marido, un duque o un marqués, ambos «muy feos». Cuando la joven desaparece y empiezan a sucederse los acontecimientos, Vigilia se convierte así en una sátira que adopta, sin ninguna duda, el humor más típico de Berlanga, el que hizo de Plácido, Bienvenido, Mister Mashall o El verdugo auténticos clásicos de nuestro cine, y el aspecto de esos grabados de Goya que dan al cómic un aspecto casi intemporal, con un bitono de oscuras tonalidades que remite, precisamente, a la noche en la que acontece sus historia, con todos sus personajes despiertos pero, en realidad, sin saber muy bien qué buscan en esas horas en las que tendrían que estar dormidos.

A pesar de que Vigilia provoca especialmente carcajadas, lo que invita a alabarla está en sus aspectos más dramáticos. Y es que se trata de una tragicomedia bastante original. Arcas acierta con un escenario muy sugerente, no sólo por la elección de sus protagonistas, por lo cambiante de los puntos de vista e incluso de los objetivos de los personajes principales, sino por el surrealismo que preside las relaciones entre todos ellos, empezando por la propia Margarita, esa joven que debe decidir entre sus dos pretendientes. Ella es la excusa, pero también la protagonista de algunas escenas. Vigilia crece con ella, a su alrededor… y en realidad también sin ninguna relación con ella, porque el universo que crea Arcas es sorprendentemente amplio teniendo en cuenta las limitaciones de una novela gráfica que apenas supera las 150 páginas. A pesar de eso, no hay forma de perderse. E incluso perdidos, como muchos de los personajes, cada secuencia cae en unas cotas de un absurdo tan agradecido que se puede disfrutar incluso como si de una obra de sketches independientes se tratase. No lo es, y ahí está lo mejor, en que cada delirante momento acaba teniendo un encaje en ese marco mayor. Puede que esa locura sea el mayor enemigo de Vigilia si el lector no entra de lleno en la propuesta, pero al mismo tiempo es lo que enriquece no sólo el descubrimiento de la obra sino su posterior relectura.

Con una rejilla imperturbablemente clásica de seis viñetas por páginas (esquema apenas roto en un par de ocasiones), Arcas acentúa el carácter teatral de la historia. O quizá no es más que un intento de fusionar la grandeza de un lienzo con la de una pantalla para encontrar a medio camino un lenguaje, el del cómic, completamente diferente. Lo que está claro es que el dibujo de Arcas engancha. Si su estructura es muy clásicas, sus elecciones no siempre lo son, provocando una deliciosa contradicción en la narrativa. Puede que sea esa la clave de por qué se acepta con tanta facilidad cada una de las locuras que propone Arcas en su historia, porque el dibujo es espléndido y tiene un efecto realista y verosímil que invita a aceptar todo lo que pasa. Y Arcas, además, demuestra una versatilidad enorme, porque su guión es todo un reto para su ser como dibujante por la gran cantidad de elementos y la enorme diversidad de personajes que introduce. Si con tantos elementos como pone en juego Vigilia se llega a su final con una sonrisa en la boca, es que el trabajo de Santi Arcas es más que interesante. Y aunque sólo produzca asombro, ya tiene mucho terreno ganado. Pero es lo que tienen las rarezas, que incluso sin ser comprendidas invitan a ser revisitadas. Con Vigilia sucede algo así, y es que su originalidad es tan intensa como la mezcla de esos dos referentes ya mencionados.

El volumen no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 21 julio, 2015 por en Cómic, ECC, Santi Arcas y etiquetada con .

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