Guión: Rick Remender.
Dibujo: Matteo Scalera.
Páginas: 176.
Precio: 18 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Marzo 2015.
Ciencia ficción aventurera con toques dramáticos y turbios. Y de la buena. Eso es Ciencia oscura. Lo es porque pocos autores como Rick Remender han sabido encontrar el camino para desenvolverse con tanto acierto en esa vertiente del género. Olvidemos Star Wars. O, más bien, cojamos algo de Star Wars y démosle la vuelta hasta convertirlo en una historia que parte de una base más realista, más científica, para adentrarnos a partir de ahí en lo más siniestro del alma humana. Porque todos los personajes de Ciencia oscura, o casi todos, son mala gente. Brillantes cada uno en lo suyo, sin duda, pero con trascendentes secretos que esconder y pocas cosas de las que sentirse orgullosos, a pesar de que, y esa es otra genialidad de Remender, todo parta de un descubrimiento científico prodigioso, llamado a resolver los problemas de la humanidad. Se trata del salto dimensional, lo que permite a Matteo Scalera combinar su toque caricaturesco con un caudal de imaginación sencillamente apabullante para dar vida a esas otras realidades que van visitando los «dimensionautas», como un momento jocoso se les llega a denominar. Y no olvidemos que este es sólo el primer volumen de Ciencia oscura, que se cierra, además, con un enorme final, uno de los incontables shocks que introduce Remender después de un primer número de acción incontenible y explicaciones paulatinas sobre lo que está suciendo.
El primero de los seis números que contiene este volumen inaugural de Ciencia oscura es una de las declaraciones de intenciones más apabullantes que se recuerda en el cómic contemporáneo. Remender se lanza como un poseso a demostrarnos qué es lo que nos va a contar, mete tanta adrenalina como es capaz de contener en apenas 29 páginas de una fuerza narrativa y visual impresionante. Con la voz en off con la que acompaña una huida frenética en un mundo espectacular, Remender va haciendo que el lector sepa lo que está pasando de verdad. Y eso es lo que después va explicando en los siguientes números con un acierto sensacional a la hora de usar el tiempo. Pero Ciencia oscura no destaca sólo por ser un ejercicio de estilo, sino que cuenta con un grupo de personajes muy atractivo y un misterio que resolver. Un Pilar, así bautizado, permite saltos interdimensionales, pero ha sido saboteado. Esa es la intriga. Pero no es la única. Y ni mucho menos es el único foco de atención. Remender consigue, y eso tiene un mérito enorme, que la fantasía de ciencia ficción que ha creado no devore la lucha por la vida de cada uno de sus protagonistas. Es, por tanto, una historia que conjuga épica e intimismo de una manera asombrosa y que no para de sorprender al lector. Si hay un cómic actual en el que uno se puede embarcar sin tener ni idea de lo que va a pasar, ese es Ciencia oscura.
Para valorar el dibujo de Matteo Scalera en su justa medida, quizá haya que decir que no siempre consigue que su acción quede clara. No siempre, pero sí casi siempre. Es decir, los defectos son mínimos. Una vez asimilado su personal estilo de dibujo, tendente a la exageración de los rasgos físicos, el gozo es total. Scalera imagina dimensiones con una soltura admirable, y su trabajo es clave para que ese frenético primer número de la serie sea la mejor carta de presentación posible. No sólo sentimos lo que está sucediendo por la narración, sino también porque Scalera nos ha introducido en esa peligrosa dimensión en la que arranca todo. Y a partir de ahí, el despliegue imaginativo no deja de aumentar. Criaturas, escenarios, artiluygios, ropajes y arquitecturas se multiplican y además lo hacen con un sentido narrativo. Es espectacular, pero no sólo es espectacular. Scalera no deja nada al azar o al efectismo más simple al que se pueda prestar una historia de ciencia ficción como esta y se convierte en el complemento perfecto de la igualmente insana imaginación de Remender. En Ciencia oscura no hay límites. Ni uno solo. Lo que sí hay es una capacidad de sorpresa inagotable, unos personajes espléndidos cuyas posibilidades apenas hemos empezado a atisbar y una narración sobresaliente, tanto a nivel narrativo como en lo visual. Una pequeña maravilla que merece seguir pendiente de la historia.
El volumen incluye los seis primeros números de Black Science, publicados originalmente por Image entre noviembre de 2013 y abril de 2014. El contenido extra lo forman una introducción de James Robinson, las cubiertas originales de Matteo Scalera, las alternativas de Andrew Robinson, Toby Cypress, Rafael Albuquerque, Greg Tocchini, Paul Renaud y Bobbi Rodriguez, un portafolio de bocetos de Matteo Scalera y estudios de color de Dean White.
Estuve apunto de comprarlo cuando lo vi en la tienda, ojeé las primeras páginas (5 o 6 primeras) pero no me terminó de gustar, y lo dejé allí. Después de eso he leído muchas cosas buenas de este cómic, incluida esta reseña, y por una parte me entran ganas de comprarlo, y por otra no, porque todas las reseñas dicen que tiene un gran principio y a mi no me gustó…
Posiblemente termine dándole una oportunidad, aunque tengo la sensación de que no va a ser un cómic del que disfrute mucho.
Un saludo!
Desde luego, aquí la recomendación es máxima. Remender es un muy buen escritor. Lo del comienzo es matizable. Es espléndido pero por lo que viene después. Es decir, en el primer número en realidad no te enteras de nada. Sabes que hay un personaje huyendo de unos bichos en un lugar extraño y te va dejando pinceladas de que hay una historia detrás. Esas páginas son adrenalina. Lo que las hace grandes es lo que viene después, la explicación de la historia, del planteamiento de Remender. Si el tebeo hubiera mantenido sólo lo que ofrece el primer número, habría sido uno más, entretenido, con acción y todo lo que quieras, pero nada realmente interesante. Pero es que luego la cosa se complica y mucho… Si le das esa oportunidad, ya me contarás…
¡Saludos!