Guión: Camille Jourdy.
Dibujo: Camille Jourdy.
Páginas: 374.
Precio: 30 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Abril 2015.
Quizá lo más descriptivo que se puede decir de Camille Jourdy en base a Rosalie Blum, tríptico formado por Una sensación conocida, ¡Arriba las manos! y ¡Al azar, Baltazar!, es que hace que lo más intrascendente pueda formar parte de algo mucho más relevante. Esa es la manera, y es una espléndida, en la que Jourdy consigue que sus personajes desprendan una sinceridad brutal y que sean muestras de un profundo trabajo. La autora no deja absolutamente nada al azar, ese azar que tan maravilloso es dentro de su historia, y sin embargo no hay nada mecánico o forzado en Rosalie Blum. Diciendo esto, da la impresión de ser un trabajo bastante contradictorio, meticuloso pero desenfadado, pero más bien habría que decir que se trata de una obra contundentemente realista. Para entender Rosalie Blum no hace falta haber pasado por alguna de las situaciones específicas que describe, haber seguido por la calle a una desconocida por simple curiosidad, convivir con un artista de circo que siempre está planeando el atraco del siglo o haber vivido una tragedia familiar que te aleja de tu hermana. Pero lo que consigue Jourdy, su mérito esencial, es que cualquiera pueda encontrar una vivencia análoga que le permita conectar de inmediato con el tímido Vincent, con la solitaria Rosalie o con la desmotivada Aude.
Quien no conozca la obra se llevará una enorme sorpresa en su primer libro, porque Rosalie Blum no es la protagonista de Rosalie Blum. No lo es hasta muy avanzada la historia. Y eso, en realidad, es otro rasgo más de naturalidad en la forma en la que Jourdy plantea su universo cotidiano y a la vez sorprendente. Sus personajes tienen algo del teatro de guiñol, rasgos seguramente imprescindibles para asimilar como normal lo más excéntrico de su historia, pero tienen mucho más de la realidad. La madre dominante, el hijo treintañero que no ha podido alejarse de ella y vivir su propia vida, una joven desganada que no tiene vínculos suficientes con sus padres como para contarles qué quiere hacer con su futuro, una mujer normal que tienen que vivir con una pesada carga emocional de la que nadie a su alrededor se atreve a hablar con claridad. Todo eso, efectivamente, aparece en Rosalie Blum. También sueños que habrían hecho las delicias de Freud, allanamientos de morada, un cocodrilo en una bañera o una fiesta de disfraces. Esa es la mezcla de este tebeo. Pero lo esencial es su ternura. La forma en la que Jourdy escribe sobre sus personajes es delicada y precisa, cercana y humana. Y aunque haya un toque de tragedia que no se explica hasta el epílogo, también esas páginas dejan claro que el tema de Rosalie Blum no es otro que la conexión entre los seres humanos más distintos. Realismo puro.
Es posible que el dibujo pueda plantear alguna duda más. Es verdad que Jourdy mezcla los mismos elementos, una leve caricatura y un enorme realismo, pero no siempre consigue que sus personajes transmitan todo lo que es necesario en un primer golpe de vista. Ese es quizá el único defecto que se le puede encontrar a Rosalie Blum, que por lo demás es un tebeo muy bien planteado visualmente. Jourdy tiene una narrativa muy interesante, con la que juega para que sus bocadillos sean siempre abiertos y para prodigarse en páginas en las que se repite el punto de vista de varias viñetas consecutivas (de nuevo la referencia al teatro del guiñol parece inevitable). La apuesta de la autora es por una sencillez inicial a todos los niveles, pero lo realmente atractivo de Rosalie Blum es que no hay nada sencillo en su propuesta. Es una historia incisiva y arriesgada, original por momentos y siempre muy tentadora. El final del primer álbum es la mejor muestra de que este es uno de esos tebeos que incita a seguir leyendo, que lleva al lector a una situación de empatía total con cada uno de los tres personajes protagonistas, y todo ello haciendo valer unos personajes que parece más de carne y hueso que muchas personas reales. Esa es la magia de Rosalie Blum y lo que hace funcionar su drama, su humor y su misterio.
El volumen incluye los tres álbumes de Rosalie Blum, Une impression de Déjà-Vu, Haut les manins, peau de lapin! y Au hasard Balthazar!, publicados por Actes Sud respectivamente en noviembre de 2007, junio de 2008 y abril de 2009. El libro no tiene contenido extra.