CÓMIC PARA TODOS

‘Predicador’ 9, de Garth Ennis y Steve Dillon

predicador_num9Editorial: ECC.

Guión: Garth Ennis.

Dibujo: Steve Dillon.

Páginas: 232.

Precio: 17,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Marzo 2015.

Los finales siempre dejan una sensación extraña. Y más cuando la serie ha sido larga, cuando los protagonistas han entrado en la vida cotidiana del lector y cuando además el telón de fondo de la serie es una misión de enorme calado. Pero al mismo tiempo quieres que llegue ese final, lo pides, lo anticipas y lo disfrutas. Predicador no es una excepción a esa paradoja que no tiene más significado que el hecho de que la serie es francamente buena. Y en este caso, además, sin estar sujeta a los condicionantes de la época. Sí es cierto que es una serie muy propia de la década en la que nació y se desarrolló, los 90, pero leída hoy conserva las mismas virtudes, y puede que también los mismos defectos. Son muchos más los primeros, porque Garth Ennis y Steve Dillon trazaron un camino inteligente que hizo de la exageración una razón de ser y parte esencial de su espíritu, porque sus personajes son espléndidos, coherentes y terriblemente humanos, lo que no deja de ser una nueva e interesante paradoja viendo que esa misión a la que se enfrentan sus protagonistas es nada menos que vengarse de Dios, y porque, en el fondo, Predicador no ha sido más que un cuento desde el principio. Uno violento, en el que el lenguaje sobrepasa los límites habituales del cómic, en el que hay asesinatos y mutilaciones grotescas y en el que lo imposible se convierte en cotidiano. Pero cuento de hadas al fin y al cabo. No hay más que ver el final.

La verdad es que Ennis se fue preparando muy bien la historia para que no tuviera demasiados elementos a los que dar un final. Hay algunos personajes con los que tiene que cumplir, y lo hace francamente bien, como sucede con Caraculo o Fetherstone y Hoover, además del villano central de la serie, Starr, pero haber limpiado con paciencia las tramas secundarias hace que todo pueda confluir en este tramo final para que el foco esté donde siempre ha estado, en la misión de Jesse Custer y en su relación con Tulip O’Hare. Por mucho envoltorio fantástico y malsonante que tenga la serie, ese siempre ha sido su corazón y eso es lo que provocó en su día y sigue provocando que el lector se sienta atraído por la serie. Dios, El Grial, un vampiro como Cassidy, el lenguaje soez y los límites morales que traspasa cada número son el añadido, pero lo que de verdad importa es qué va a pasar con Jesse y Tulip. Y ahí es donde el final de Predicador sobresale. Es verdad que otra parte de su resolución es la que más aplausos puede despertar del público habitual de la serie las dos splash pages dobles con las que se cierra el periplo de la pareja y la foto que cierra el círculo son los elementos más bonitos de este final, que ni siquiera necesita un clímax tan espectacular como algunas secuencias que han aparecido en volúmenes precedentes para encontrar el cierre más natural posible.

La misma naturalidad que ha venido cultivando Ennis en la serie, hasta llegar a un punto en que todo, incluso lo más inverosímil, parece el paso más lógico del mundo (la última mutilación de Starr podría ser un buen ejemplo), lo mismo se puede decir del dibujo de Steve Dillon. En el último número tiene las que quizá se puedan considerar las mayores oportunidades de lucimiento, tanto por las vías más fantásticas como por las terrenales, y quizá sea en esas últimas páginas donde mejor se entienda la mezcla de géneros e incluso de tonos que hay en Predicador. Es una serie que sabe explorar los terrenos más imposibles, pero al mismo tiempo está completamente anclada a la tierra. Es tan importante ver el Cielo como las llanuras del oeste americano. Y sobre todo es totalmente imprescindible sentir a los personajes como reales para poder aceptar la historia. Si esa máxima se ha venido cumpliendo en toda la serie y con todos los personajes, la forma en la que Dillon da vida a Jesse y quizá sobre todo a Tulip en estos números finales es la mejor expresión del éxito de la serie. Predicador acaba, en esta edición lo hace quince años después de su publicación original, y sigue siendo una serie con una potencia enorme. El carácter rompedor que pudiera tener entonces se ha perdido con el tiempo, pero sus elementos más destacados no, y por eso sigue siendo una lectura muy importante.

El volumen incluye los números 59 a 66 de Preacher, originalmente publicados por DC Comics a través de su sello Vertigo entre marzo y octubre de 2000. El único contenido extra son las cubiertas originales de Glenn Fabry.

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Esta entrada fue publicada en 15 julio, 2015 por en Cómic, ECC, Garth Ennis, Steve Dillon, Vertigo y etiquetada con , , .

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