CÓMIC PARA TODOS

‘Wonder Woman. Sangre’, de Brian Azzarello, Cliff Chiang y Tony Akins

wonder_woman_sangreEditorial: ECC.

Guión: Brian Azzarello.

Dibujo: Cliff Chiang y Tony Akins.

Páginas: 160.

Precio: 16,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2015.

Pocas presentaciones de Wonder Woman habrán sido tan impresionantes a lo largo de la historia o lo serán en el futuro próximo como la de esta etapa de Brian Azzarello y, fundamentalmente, Cliff Chiang. Las razones son múltiples, pero hay que encontrarlas en los no pocos desafíos que plantea escribir sobre este personaje. Lo esencial es definir su marco de existencia, y la apuesta de Azzarello a medio camino entre la mitología y la humanidad es, como poco, un soplo de aire fresco que no además no deja de mejorar. Pero a partir de ahí hay que sabe definir muy bien a la propia Diana, un personaje de múltiples caras y que Azzarello sabe enfocar desde todas ellas de una manera que sorprende por su enorme eficacia. Es una amazona, una guerrera y una superheroína, pero también una mujer, una hija y una amiga. ¿Puede ser tantas cosas a la vez y no parecer un personaje disperso? Ese es el gran logro del escritor, que supo aprovechar la baza del reinicio del universo DC para que su Wonder Woman fuera exactamente lo que él quería, y eso se nota comparándola con la que aparece en Liga de la Justicia. Incluso el rediseño visual, sutil pero evidente, aporta mucho al personaje, incluso aunque sea un producto más bien de la improvisación, puesto que la imagen aprobada tenía pantalones y no el clásico uniforme de Diana. Chiang, en todo caso, supo darle a la serie el aspecto que necesitaba y un dibujo espectacular, que hace que se le eche de menos incluso aunque su primer sustituto, Tony Akins, esté a un gran nivel.

Hay que insistir en que el éxito de Azzarello es sorprendente viendo los terrenos en los que más había destacado hasta el momento (100 balas sería el ejemplo perfecto) y por mucho que ya hubiera tocado con frecuencia el cómic de superhéroes. Quizá la clave de lo bien que funciona en la serie está en ese contexto mitológico, porque Azzarello no sólo fascina con Wonder Woman sino con todo el elenco de personajes que se mueven alrededor. La misión de proteger a Zola, una joven que lleva en su interior a otro vástago de Zeus, es la excusa perfecta para recrear en torno a Diana un Olimpo como pocas veces se ha visto, con interpretaciones muy arriesgadas de los personajes y con un fascinante juego de lealtades y pactos que nada tiene que envidiar, pero en un nivel muy diferente, precisamente al que planteaba en 100 balas. El viaje que Azzarello plantea para Diana es complejo precisamente por la gran cantidad de etapas que comprende, todas ellas de un nivel emocional muy elevado. Poner a pelear a Wonder Woman y hacer que luzca su físico perfecto para deleite de una audiencia mayoritariamente que busque sólo placer visual, es algo que puede hacer cualquiera. Azzarello hace mucho más que eso, busca raíces personales y emocionales, y coloca a Diana en posiciones personales muy difíciles, lo que le permite por un lado explicar su origen con fidelidad a su historia (algo imprescindible en este reinicio para capturar a nuevos lectores y no perder a los más veteranos) y por otro plantear una epopeya que enganche.

No poco mérito hay que darle a la arriesgada propuesta de Clff Chiang. Arriesgada no por su diseño de Wonder Woman, que como se ha dicho acabó siendo algo más tradicional de lo que iba a ser en un principio, sino por la forma en que muestra a los dioses. El entorno que Chiang crea para que Diana se desenvuelva es impresionante, tanto como los escenarios que plantea, su narrativa y el carisma del que dota a todos los personajes para que tengan una identidad propia. La propia Diana es un reto para cualquier ilustrador y Chiang lo supera con nota, mediante el aparentemente sencillo recurso de la comparación. Wonder Woman es, por ejemplo, mucho más grande que Zola, pero eso no hace que sea menos femenina o más fiera en una actitud normal. Por desgracia, y como es habitual en DC incluso en las series nuevas como es el caso de esta, Chiang no dibuja todos los números de este volumen. Tony Akins se ocupa de los dos finales, en los que no llega al nivel de Chiang pero se amolda muy bien al estilo que le impone el primero. Mención especial merecen sus muy originales versiones de Hades y Poseidón, que confirman que la serie quiere marcar distancias con otras encarnaciones previas de esta superheroina y su mundo. Wonder Woman. Sangre es una gran forma de entrar en el mundo del personaje porque no desdeña ninguna aproximación. Es un espléndido tebeo de superhéroes, un enorme cuento mitológico convenientemente actualizado y, además, una odisea personal que entiende perfectamente a la protagonista.

El volumen incluye los seis primeros números de Wonder Woman, publicados originalmente por DC Comics entre septiembre de 2011 y febrero de 2012. El contenido extra lo forman las portadas originales de Cliff Chiang y un portafolio de diseños de personajes y de portadas del propio Chiang.

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Esta entrada fue publicada en 13 julio, 2015 por en Brian Azzarello, Cómic, Cliff Chiang, DC, ECC, Tony Akins, Wonder Woman y etiquetada con , , , .

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