Guión: Belén Ortega.
Dibujo: Belén Ortega.
Páginas: 80.
Precio: 16 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Abril 2015.
Hay un aspecto de Pájaro Indiano que hace que la obra de Belén Ortega sea tan sugerente, y es que es una gran historia, que toca grandes temas, contenida en un universo muy pequeño, tan pequeño que casi lo forman dos personajes. Pájaro Indiano es un cuento, pero uno muy adulto. Hay fantasía, por supuesto, pero es un relato que habla de sueños, cumplidos, por cumplir e imposibles, habla de segundas oportunidades, pero también habla de miedos, de peligros y de los juicios que la sociedad aplica sobre los demás. Es, en ese sentido, una obra bastante más compleja de lo que pueda sugerir ese entorno de fantasía con el que se abre y se cierra, y que no es una respuesta mágica a los dilemas que plantea sino una fantástica necesidad de la historia. Pero es, sobre todo, un relato íntimo, el de Bernat y Gala, un muchacho que huye de un sueño que sigue anhelando cumplir y una joven que se esconde de sus fantasmas. Juntos recuperan una chispa que sus vidas habían perdido cuando recibieron los golpes de la tragedia y acaban generando una magia realista que por momentos es más intensa que los aspectos de fábula que dan el salto a la realidad. Y aunque por momentos parece que falta un pequeño empujón para que la obra sea mucho más grande, Ortega firma un tebeo lleno de momentos especiales y con dos personajes descritos con una precisión formidable.
Lo que sobresale en Pájaro Indiano es la sensibilidad de Ortega. Debajo de todos esos grandes temas que contiene la obra, subyace algo íntimo y hermoso que se siente prácticamente en todas las escenas, independientemente del tono que adquieren. La autora, de hecho, plantea una montaña rusa emocional que no deja de fascinar, que pasa por la euforia del cuento que lleva a un niño a soñar hasta la pesadumbre por el drama que cambia la vida de Bernat y, sobre todo, de Gala, pasando por el miedo o la ilusión, pero todo desde puntos de vista que conjugan algo tan difícil como lo personal e intrasferible con lo universalmente entendible. Es tan fácil meterse en la piel de Bernat, de Gala o incluso de ambos que resulta asombroso que Ortega se escape tan fácilmente de los arquetipos a la hora de construirlos. Y es tan intenso el viaje que propone la obra que es igualmente difícil no sentirse implicado de principio a fin en la búsqueda de Bernat o en el misterio que rodea a Gala. Quizá falta un poco más de precisión a la hora de explicar algunos aspectos (como por ejemplo la afición de Gala por las botellas, que no termina de encajar en el movimiento desesperado que efectúa), pero la sinceridad que desprenden los dos protagonistas, el ingenuo Bernat y la lanzada Gala, compensa de sobra cualquier pequeño defecto que esconda la obra.
Como la propia Ortega explica en los extras del libro, Pájaro Indiano es su primera incursión en la BD. Su influencia manga está ligera pero visiblemente presente, y es que una de las maneras con las que hace hablar a sus personajes es con la intensidad de sus marcados ojos. No son tan grandes como suelen serlo en el cómic de influencia nipona, pero esa herramienta narrativa la tiene muy presente la autora. Y le funciona a la perfección, porque es fácil perderse entre las miradas de Bernat y Gala. A eso acompaña un dibujo preciosista, cargado de detalle y en el que todo funciona a la perfección, gracias también a un minucioso trabajo de color que no se limita a la simple iluminación cromática de los escenarios sino que da un tono narrativo a las escenas. Ortega construye Pájaro Indiano visualmente a través de sus personajes, y quizá por eso hay tanta hermosura en la escena de desnudo, que está llena de una magia preciosa (que rompe, precisamente, una mirada cargada de significado), pero sería injusto limitar las alabanzas a ese aspecto. Los escenarios, algunos de ellos basados en parajes reales, son espléndidos, como también los aspectos más fantasiosos o el lenguaje corporal de los protagonistas. Es difícil encontrar pegas al dibujo y eso ayuda a que Pájaro Indiano sea toda una experiencia sensorial y emocional tan completa e interesante.
El contenido extra es un portafolio comentado por Belén Ortega con ilustraciones, bocetos, fotografías y el proceso de entintado y coloreado de las páginas.