Guión: Brian K. Vaughan.
Dibujo: Tony Harris.
Páginas: 128.
Precio: 12,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Marzo 2015.
Qué astuto es Brian K. Vaughan. A ningún lector le habrá preocupado el auténtico origen de los poderes de Mitchell Hundred, la Gran Máquina hasta llegar a este sexto volumen recopilatorio de Ex Machina. El personaje ya tenía un origen y se dio por bueno, sin dudas, sin fisuras y sin preguntas porque el viaje nos llevó a otros lugares. Y resulta que había más. Esa es la baza que maneja el escritor para que la historia vuelva de nuevo a su corazón, el 11-S y Nueva York como escenario indispensable, aunque en realidad nunca se haya alejado de ese centro. Con una historia mucho más sencilla de lo que parece pero que mantiene en tensión desde la primera a la última página, Vaughan consigue tocar todos los extremos que hacen de Ex Machina una serie atractiva: política, fantasía y el retrato de su protagonista. Conseguir eso recurriendo a un tópico (el relato se titula Desconexión, con lo que ya se puede adivinar fácilmente en qué consiste esa base argumental teniendo en cuenta que el protagonista es un tipo que es capaz de hablar con las máquinas) es un mérito añadido. Pero es que Vaughan es así de bueno incluso cuando parece que no es para tanto. Ex Machina es de esas series que se camufla. Parece poca cosa, pero no paran de surgir capas, elementos y personajes con los que no queda más remedio que aplaudir. Y si los dibuja Tony Harris, más aún.
A Vaughan le gusta llevar a su personaje a territorios desconocidos, y lo que hace de Ex Machina una serie sobresaliente en ese sentido es que lo hace por todos los caminos posibles. Los retos a los que Mitchell Hundred se enfrenta como alcalde son siempre diferentes, también las amenazas fantásticas a las que se enfrenta, pero sucede exactamente lo mismo con su vida personal. Lo que podría convertirse en un batiburrillo pretencioso, y más aún si tenemos en cuenta que los flashbacks de cada número hacen constante alusión al 11-S (aquí, directamente, se ve el papel de la Gran Máquina en aquella jornada tan histórica como trágica), es una de las historias más realistas y humanas de su autor. Y eso es mucho decir si tenemos en cuenta que es dicho de quien escribe, por ejemplo, Saga (aquí, reseña de su primer volumen). Pero es que su sensacional mirada al interior de una administración tan emblemática como la de Nueva York y la sensacional conjunción entre ese análisis político y el cómic de superhéroes invita no sólo a un disfrute momentáneo sino a una valiosa reflexión posterior. Lo primero se teje en base a la sorpresa, al misterio, a la intensidad y el enorme ritmo que hay en cada número, y eso, siendo valioso, es algo al alcance de muchos escritores. Lo segundo no. ¿Cómics de superhéroes que hagan pensar? No hay tantos, no. Y este es uno de ellos.
Como es evidente, Tony Harris tiene un papel mucho más activo en la primera faceta, en la del entretenimiento total. Sus ilustraciones siguen siendo espléndidas a estas alturas de la serie, espectaculares en la acción y mucho más íntimas y personales cuando procede, y es difícil encontrarle un encuadre que no potencie la historia o un personaje, sea el que sea y de cualquiera de los ámbitos de Ex Machina, que desprende exactamente el carisma que necesita para que su impacto en la historia sea el que desea Vaughan. Y eso que en este entrega, quizá con más intensidad que en alguna de las anteriores, hay ideas completamente alocadas, pero Harris no es que salga airoso sino que obliga al lector a comprar cada uno de esos momentos descabellado, tanto da que sea un buzo procedente de un lugar indeterminado como un superhéroe volador enfrentándose a un caza. Esquivando los detalles, la sensación es que cada uno de los volúmenes de Ex Machina, cada uno de sus arcos argumentales, tiene la capacidad de generar prácticamente los mismos elogios. Eso, que equivocadamente puede sugerir algo de monotonía o un tono que no despierte sensaciones nuevas, quiere decir en realidad que el nivel es excepcionalmente alto desde el primer número y que su encaje en este universo es natural y fluida. Por eso la serie sigue siendo tan espléndida a estas alturas.
El volumen incluye los números 26 a 29 de Ex Machina, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre marzo y agosto de 2007. El contenido extra lo forman las portadas originales de Tony Harris y el Ex Machina Special número 5, con textos de Brian K. Vaughan y Harris, bocetos de páginas y portadas, extractos del guión y fotografías que Harris utiliza como modelos.
Tengo que admitir, para vergüenza mía, que hasta no hace mucho tiempo leía los cómics sin fijarme en quién era el guionista o el dibujante. Eso cambió en el momento que leí el primer tomo de «Sandman».
Así que después de leer los tomos de Saga me puse a investigar que más había escrito «Brian K. Vaughan». Descubrí que tenía una serie «Y el último hombre» que se estaba publicando en ese momento, pero me pilló a mitad de la serie y con poco dinero. Por eso cuando me enteré de que iban a publicar la serie de «Ex machina» fui corriendo a comprar el primer número, y desde entonces he esperado mes a mes para seguir esta magnifica serie.
Es curioso ver como un cómic que no es de superheroes, si no de políticos pueda enganchar, e incluso superar, más que otros cómics de acción.
He de confesar que el dibujo no me gusta especialmente, si los colores tan característicos de la serie, pero aún así he disfrutado como hacía tiempo que no disfrutaba con una serie.
La recomiendo a todo el que no la haya empezado aún, y cuando publiques la reseña del último número comentaremos que impresiones deja el final de esta gran serie. :)
Un saludo.
Casi todos los lectores hemos pasado por fases así antes de empezar a profundizar más, así que tranquilo. Piensa, por ejemplo, que cuando se empezaron a editar tebeos los nombres de los autores muchas veces ni aparecían, con lo que los lectores tenían que ir dándose cuenta de lo que les gustaba de una forma totalmente intuitiva. Así que nunca es tarde, y me alegra leer que fue una obra como ‘Sandman’ la que te llevó a fijarte. Otro punto más para el amigo Gaiman.
Coincido plenamente contigo en las sensaciones que me despierta la serie, una mezcla asombrosa entre política y superhéroes. A mí sí me gusta el dibujo, pero entiendo que no todo el mundo lo reciba bien, tiene peculiaridades que invitan a pensar así.
¡Eso está hecho, al final lo comentamos! Y, cuando puedas, échale un vistazo a ‘Y, el último hombre’. Si te gusta Vaughan creo que la vas a disfrutar mucho.