Guión: Marie Pommepuy y Fabien Vehlmann.
Dibujo: Kerascoët.
Páginas: 96.
Precio: 22 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Abril 2015.
Pocos tebeos son capaces de presentar una declaración de intenciones tan firme y contundente como la que hay en las seis páginas con las que da comienzo Preciosa oscuridad. Lo que se presenta casi como un cuento deriva de una forma brutal a una fábula no ya oscura sino perturbadora. No es que aborde temas adultos, es que sus personajes de cuento en su aspecto e incluso en sus actitudes son, en realidad, manifestaciones de emociones mucho más siniestras. La lógica que conocemos no existe en los personajes escritos por Marie Pommepuy y Fabien Vehlmann y dibujados por Kerascoët en un maravilloso contraste con la realidad, y ese juego, el de ir entendiendo lo que está sucediendo, por qué cada personaje actúa como lo hace, es lo más atractivo de Preciosa oscuridad. Su mismo título es la evidencia de este contraste entre un mundo real y uno de fantasía que, aunque las connotaciones culturales nos empujen a ver de forma diferentes son igualmente siniestros a su manera. No hay que dejarse engañar por la irresistible simpatía de los personajes que dibuja Kerascoët, porque no estamos ante una fábula amable. Todo lo contrario, Preciosa oscuridad manifiesta la forma en que la realidad se apodera de los cuentos y deja un mensaje muy duro, muy alejado de la moral que asociamos al género que parece abrazar en un primer vistazo.
Sería absurdo negar que el planteamiento de Pommepuy y Vehlmann causa, por encima de todo, sorpresa. Y esa sorpresa, además, no desaparece en todo el tebeo, precisamente porque parece valerse de las armas de un género para contar una historia que, aún utilizando algunos de sus elementos más tradicionales, se aleja por completo de él. O al menos lo muestra a través de un cristal deformado. Puede ser un cuento, pero es uno desfigurado, roto, incapacitado para tener un final feliz o, siquiera, un desarrollo luminoso. Poco a poco se va entendiendo que lo que estamos viendo es una pesadilla, una manifestación de los miedos que acechan en el subconsciente, y por esa vía se puede entender algo más fácilmente la presencia de tantos personajes extraños, atrevidos porque sólo uno de ellos, la dulce y decidida Aurora (que ya tiene nombre de princesa de cuento), está pensado para despertar la empatía y la simpatía de los lectores. Aún con tanta sorpresa en la forma de comportarse de todos los que se acercan a ella, Aurora está tan bien descrita que lo que no resulta nada difícil es comprender el camino que va adoptando, desde su vocación de ayudar a los demás al siniestro camino que acaba emprendiendo al final, cuando supera todas las cotas posibles de decepción. Ese mundo no es el que Aurora espera, como tampoco lo es la realidad para la niña que vemos de una forma tan impactante en ese prólogo de seis páginas.
Ahí, en ese contraste entre el cuento infantil y la más dura realidad, es donde Kerascoët comienza a hacer suya la obra. Tiene una parte de un bellísimo realismo, aunque sea ahí donde se siente lo más peligroso, lo más inquietante y lo más mortal, y otra mucho más infantil y desenfadada. Ambas, como sucede en el guión de Pommepuy y Velhmann, se acaban encontrando, y eso es lo que hace de Preciosa oscuridad una obra atractiva a su manera, turbia porque elude precisamente ese toque de cuento con el que se despista intencionadamente al lector, pero hermosa en muchos momentos (la escena que una de los personajes acaba definiendo como una pesadilla es, probablemente, el mejor ejemplo). De esta forma, resulta fascinante ver a un mismo ilustrador combinando un preciosismo realista cargado de detalles, con la niña, con los animales o en la cabaña que aparece en el último tercio de la historia, con un dibujo mucho más sencillo, esquemático, casi infantil. Esa mezcla es otro de los elementos con los que quiere sorprender. Eso lo consigue. Pero tiene unas normas tan particulares en su historia, que no todo el mundo entenderá la sorpresa. Lo que no se puede negar es que la obra tiene una capacidad de atracción impresionante. Incluso aunque deje perplejo al lector, lo más probable es que quiera llegar al final para ver cómo acaba esta historia tan inquietante como interesante.
Dupuis publicó originalmente Jolies Ténèbres en marzo de 2009. El volumen no tiene contenido extra.