Guión: Onliyú.
Dibujo: Pepe Boada.
Páginas: 132.
Precio: 15,90 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Junio 2015.
Hay una mezcla curiosa de nostalgia y actualidad en Los felices 90’s. Nostalgia, porque es una serie muy propia de su momento, de la Barcelona de los años previos a los Juegos Olímpicos, aunque en realidad el escenario acabe devorado por las asombrosas personalidades de sus protagonistas. Y actualidad precisamente por este circo de los horrores divertidos, urbanos y realistas que Onliyú, pseudónimo de José Miguel González Marcén, y Pepe Boada, hacen desfilar por las rocambolescas historias que componen este volumen, todas ellas originales de la época que celebra el título salvo la última, que es la despedida que los autores dedican a Luz y el grupo que se mueve a su alrededor. Seguramente es una obra que disfrutará más el lector nostálgico que el actual, pero las referencias son tan jugosas y los comportamientos de los personajes tan extremos que, en realidad, no hay algo que marque una verdadera diferencia para unos y otros. Es, simplemente, que la nostalgia siempre ayuda, y más con el sello de la mítica revista El Víbora. Pero en una historia con tanto desenfreno, sexo, relaciones, alcohol, algunas drogas y mucha fiesta lunática, eso no deja de ser un contexto más para disfrutar de la lectura, porque con entrar en ese mundo tan noventero pero a la vez tan presente es más que suficiente para disfrutar.
Fondo y forma se encuentran a la perfección en Los felices 90’s. Pensar en una historia larga con esta base de locura cotidiana y estrambótica quizá sería un imposible, pero servido todo por Onliyú en las pequeñas píldoras del episodio corto se consiguen efectos mucho más contundentes, a pesar de que quede perfectamente claro que son fragmentos de esa historia larga. Lo que está claro es que el escritor busca un retrato, si no generacional sí puntual. No hay un grupo de edad en el que se centre (no hay que olvidar que la protagonista es madre de dos hijos que están aprendiendo a ser adultos casi al mismo tiempo que ella), ni tampoco un entorno urbano concreto aunque Barcelona sea el telón de fondo necesario. Pero sí es un retrato, de estos personajes y en aquel momento, y un retrato que no descansa ni en la empatía directa del lector con ellos ni en el conocimiento real de lo que están narrando. Onliyú juguetea con diversas formas de narración, e incluso se salta la cuarta pared en uno de los episodios más entretenidos del libro, La culpa es de las Olimpiadas, pero el verdadero encanto de la obra, recopilada en un tomo, está precisamente en el desenfreno. En el narrativo, pero sobre todo en el vital que conduce las acciones de sus protagonistas. Era un momento de vivir la vida en el momento sin pensar más allá, y eso está perfectamente reflejado en cada historia.
La historia final del libro, realizada ex profeso para esta edición contemporánea de la serie, evidencia la evolución del dibujo de Pepe Boada, sobre todo en la caricaturización de sus figuras (el episodio del caballo es donde mejor se ve ese cambio), pero no resta nada de efecto a las ilustraciones originales para Los felices 90’s. En un sencillo blanco y negro, y sin dejar que la simplificación le impidiera desarrollar fondos y escenarios interesantes, Boada se centra en los personajes. Primero para que sean reconocibles, algo que consigue casi siempre con una enorme facilidad y después para que la locura de cada instante se comprenda incluso sin hacer caso al texto. Como ejemplo perfecto, la noche de desenfreno sexual en casa de Luz y en la que nadie acaba en la cama con quien esperaba, como descubren a la mañana siguiente. Con bastante realismo, Boada consigue que el humor de la historia, casi el cinismo habría que decir, se comprenda en un primer vistazo. Puede que sus temas, sus personajes o ese sentido del humor sean muy concretos de la época en la que se publicó Los felices 90’s. Puede. O puede que precisamente eso sirva para sumar una excentricidad especial a la obra que haga que hoy en día, un cuarto de siglo después, se lea siempre con una sonrisa en los labios y quien sabe si incluso con una pizca de envidia.
Los Felices 90’s se publicó originalmente en la revista El Víbora. El único contenido extra es una introducción de Mercedes Abad.