Guión: Keith Giffen y Alan Grant.
Dibujo: Simon Bisley.
Páginas: 160.
Precio: 16,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2015.
No sería exacto decir que la leyenda de Lobo nace aquí, en las dos historias que incluye este volumen, El último czarniano (la que le da el título) y Las Navidades paramilitares de Lobo, pero sí es evidente que quien quiera conocer de verdad de dónde nace la importancia del Hombre tiene que pasar irremediablemente por estas dos locas, insanas e irreverentes muestras de comedia gamberra superheroica ideadas por Keith Giffen, escritas por Alan Grant y dibujadas por Simon Bisley. Son, sencillamente, imprescindibles en la mitología del personaje, dos absolutas idas de olla desternillantes y bestiales que sirven para conocer con todo lujo de detalle a un personaje que se convirtió en uno vital en los años 90. Giffen y Grant son conscientes de que la primera miniserie es, además de una divertidísima odisea, una presentación de Lobo, y por eso incluyen páginas de una Biografía no autorizada de Lobo que da cuantiosos detalles sobre su personalidad, sumando al juego de profundizar en la psique de un personaje sencillo de comprender pero de comportamiento tan imprevisible como tronchante, aunque, eso sí, respetando siempre una serie de normas. Y la prueba de que esas son las bases imborrables de Lobo está en el especial que cierra este volumen, un inclasificable enfrentamiento entre el último czarniano… y Santa Claus.
Sólo cabe imaginar algo más divertido que El último czarniano o Las Navidades paramilitares de Lobo, y es pensar en cómo llegaron a la conclusión primero Giffen y después Grant que estas dos historias tenían que ser así. No hay que olvidar que Lobo sigue siendo parte del universo DC, por lo que su irreverencia, su salvajismo, su falta absoluta de ética y su amoralidad son una auténtica rara avis en ese contexto. Es verdad que en los 90 muchos conceptos se desataron, pero la barbaridad que supone Lobo, un tipo que vive para matar y de las formas más vistosas posibles, sigue funcionando francamente bien después de 25 años. Algo hicieron bien entonces Giffen y Grant, eso está claro. Para empezar, no se conformaron con abusar de esa necesaria irreverencia, sino que le dieron un sentido. Rocambolesco, exagerado, a veces incluso inverosímil, sí, pero perfecto para el personaje. Quizá se les va la mano en el acto final de El último czarniano (que no en su conclusión, maravillosa), pero su apuesta por formas de narrar diferentes (los extractos de esa biografía y los terriblemente imaginativos prólogo y epílogo de Las Navidades paramilitares) invitan a aplaudir el ingenio de sus autores. No es una macarrada por la macarrada, aunque es evidente que algo de eso también hay en este divertimento sin ataduras, sino que también hay un trabajo muy atractivo en el que Lobo es la estrella.
Como en el mundo de Lobo todo es exagerado, casi histriónico, Simon Bisley se antoja como el dibujante perfecto para darle vida. Cuanto más extraño es todo lo que le sucede a Lobo, cuanto más psicótico es su comportamiento y el de los casi surrealistas personajes que le rodean, cuanta más violencia sin sentido hay en la viñeta, mejor es el resultado. Pero Bisley no sólo disfruta con las masacres, las peleas y las barbaridades que van marcando el camino de Lobo, sino que también destaca por conseguir algunas de las imágenes más icónicas del personaje, como la splash page de El último czarniano en la que descubre a quién tiene que proteger (y no matar, lo que hace aún más divertida su misión) o el cierre de Las Navidades paramilitares, quintaesencia de la mala uva y la irreverencia que le son tan propias a Lobo. Gracias a la labor de Giffen, Grant y Bisley, Lobo garantiza un entretenimiento salvaje de principio a fin porque entienden que en sus aventuras caben con la misma facilidad una masacre en un centro de turismo intergaláctico, un concurso de ortografía con las vidas de sus participantes en juego o un mano a mano entre el Hombre y un Santa Claus malencarado y fumador. ¿Límites? Lobo no los necesita, y por eso Giffen imagina auténticas barbaridades, Grant las pule con unos diálogos brillantes y Bisley les da forma para que hasta una decapitación con las manos desnudas sea divertida. Así es Lobo.
El volumen incluye los cuatro números de Lobo, publicados originalmente por DC Comics entre noviembre de 1990 y febrero de 1991, y The Lobo Paramilitary Christmas Special, de enero de 1991. El contenido extra lo forman una introducción de Jorge García, las portadas originales de Simon Bisley y tres pin-ups de Vince Giarrano, Kieron Dwyer y Christian Alamy.