Guión: Jason Aaron.
Dibujo: John Cassaday.
Páginas: 32.
Precio: 2,50 euros.
Presentación: Grapa.
Publicación: Junio 2015.
Con este tercer número de Star Wars, se acaban las presentaciones. Jason Aaron y John Cassaday se han tomado estos tres números como una bienvenida, como la forma de decirle a los lectores la forma y el tono en el que querían recuperar a los personajes clásicos, y el resultado ha sido francamente bueno. Este primer arco es, de hecho, el juguete con el que dsifrutar sin pensar en las consecuencias y es a partir de ahora, como deja bien claro el epílogo, cuando la historia se va a acercar a lo esencial. Es verdad que los tres números han formado prácticamente un clímax continuo, pero es en estas páginas finales donde todo adquiere un tinte más espectacular y descontrolado hasta formar un collage bastante interesante de las pretensiones de sus autores. Además de ir forjando un relato, lo cierto es que tanto Aaron como Cassaday demuestran que tienen ganas de dar al fan detalles con los que soñar, dando respuesta a las preguntas más salvajes que se puede hacer cualquier seguidor de la saga. Así, en este tercer número la escena que pretende satisfacer esas ansias de aficionado está bastante clara: ¿cómo derribaría Darth Vader un AT-AT? Eso es lo que ofrecen en la pieza de acción más bestial de esta entrega. Y lo mejor es que, por arriesgada que parezca cada idea que tienen, saben encajarla muy bien en la historia. Aaron ha ido diseminando a los personajes por varios lugares y consigue que todos tengan un papel bien definido, lo que le sirve para esquivar la principal trama que él mismo se había puesto en el camino.
Eso mismo, en realidad, es lo que le da a este episodio la caótica sensación que tan bien le sienta. Como Cassaday responde con mucha brillantez a cada reto que le proporciona el guión, nada parece fuera de lugar. Su Vader, siendo personal (mucho más que el de Salvador Larroca en la serie que toma el nombre del personaje para el título, aquí reseña de su primer número), es muy interesante. Impone en sus entradas, lentas y pausadas, y maravilla en sus acciones, contundentes y violentas. Ese personaje es casi siempre en Star Wars la medida de todas las cosas. Cassaday pasa esa prueba y eso le permite moverse con bastante facilidad con el resto de elementos. Viendo la ilustración de portada, es obvio que el segundo punto en el que pone sus energías de forma evidente es en las escenas de Luke sobre la speeder bike, pero también aprovecha para construir personajes en la brutal irrupción de Chewbacca o ese instante de intimidad que comparten Han y Leia. Quizá en este tercer número se note algo más de prisa en cerrar esta escaramuza inicial, de no prolongarla más para pasar a cuestiones más trascendentes, más identificativas de esta serie, que serán las que marquen su devenir en los próximos números. Pero eso no deja de ser un detalle menor que, gracias a un ritmo espléndido y muy elevado, apenas es perceptible en un momento muy concreto. Aaron y Cassaday parecen tener muy claro que tienen en sus manos un juguete muy caro y están dispuestos a disfrutar con él llevándolo a sus límites, pero cuidándolo.
Marvel publicó originalmente el tercer número de Star Wars en marzo de 2015. El contenido extra lo forman las portadas originales de este número y el siguiente de John Cassady y unas páginas de avance del primero número de Star Wars: Princesa Leia.