Guión: Guillaume Bianco.
Dibujo: Guillaume Bianco.
Páginas: 192.
Precio: 9,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Junio 2015.
Hay que tener mucha habilidad, muchísima, para esquivar todas las posibles críticas de machismo o misoginia que acechan de forma casi inmediata a un tebeo que se titule Las tetas. Y mucha más para que, además de salir airoso de la valoración que puedan hacer los lectores y sobre todo las lectoras, el tebeo resultante sea divertidísimo. Justo eso es lo que consigue esta primera entrega de Los diarios secretos de Guillaume Bianco, obra en la que el autor consigue un simpático y desenfadado relato en primera persona, en la que él mismo se convierte en protagonista y narrador de un ejercicio metatextual en el que resulta prácticamente imposible donde acaba la realidad, la propia vida de Bianco, y dónde empieza la viñeta, la ficción novelada para conseguir la sonrisa a este otro lado de la página. Por sus mismas pretensiones, pasa por un tebeo menor, por un entretenimiento ligero, pero hay tanta sinceridad en sus páginas que el aplauso resulta inevitable. Porque sí se puede asumir que hay un cierto tono de divertimento sexual masculino, eso resulta innegable cuando se trata de un tebeo realizado por un hombre con esta parte del cuerpo de la mujer como tema central y quintaesencia de las obsesiones eróticas de ese mismo autor, pero al mismo tiempo hay que reconocerle una gran capacidad para hacer reír, para dar la vuelta a tópicos y anécdotas una y mil veces contadas en tebeos, libros y películas similares.
La primea pelea que protagoniza Bianco para sacar adelante un tebeo de este corte es contra las sensaciones de que lo que hace es fácil. Parece fácil reírse de, con y sobre las tetas. Pero no, resulta que no lo es. O al menos no lo es con el tono que adquiere este relato, que navega entre la anécdota cotidiana, la vivencia imaginada, la confesión personal y el análisis de lo que está socialmente bien y mal visto en este particular terreno de la lucha de sexos. Porque, en el fondo, Las tetas viene a ser una aproximación humorística a cuestiones que todo el mundo ha vivido, sufrido, discutido y argumentado. Y sí, la mirada de Las tetas, como no podía ser de otro modo, es masculina, pero eso no quiere decir que sea machista o misógina. De lo que se trata es de divertir, y eso lo consigue con una facilidad pasmosa. No sólo con los chistes de mayor contenido sexual, sino también con los que hablan de la convivencia entre personas (con su pareja, con su prima, con sus lectoras…) o incluso de su profesión de autor de tebeos. Cada alusión a este último tema es brillante y divertida (“Pero ¡¿qué haces, insensata?! ¡No las enseñes así! Que estamos en un tebeo de calidad…”), y alcanza la brillantez de lo delirante con cada una de las apariciones en el cómic de Lewis Trondheim, en apariencia instigador de este tebeo y voz de la conciencia del Bianco de ficción que nos conduce a lo largo de esta chispeante colección de anécdotas.
Si a la hora de escribir Bianco lucha por demostrar que lo que hace no es fácil, algo muy parecido se podría decir de él como dibujante. Y de nuevo hay que recurrir, como en tantos tebeos modernos, a la disociación entre lo sencillo y lo simple. Su trazo es sencillo, pero no hay en Las tetas nada de simple. De hecho, es admirable que con esa sencillez artística se cumplan todos los objetivos a los que puede aspirar este tebeo. Lo divertido es, simplificando mucho, una tarea más asequible desde esa economía de dibujo, porque todo queda reducido al arquetipo, a lo que funciona, a los elementos que rápidamente provocan las sensaciones que busca cada gag. Pero no es tan fácil lograr también el erotismo, algo esencial teniendo en cuenta que estamos ante un tebeo que quiere reírse de esa obsesión sexual masculina por los pechos femeninos. Las mujeres de Bianco son muy sensuales, pero sin perder el imprescindible toque de comedia. El autor apela a lo más básico, y por eso su dibujo responde de la misma manera a las necesidades más básicas. Parece una decisión evidente, pero ejecutarla de una manera tan genial es lo que hace de esta primera entrega de Los diarios secretos de Guillaume Bianco un tebeo tan divertido. Hay que tener valor para reírse de uno mismo de la forma en que él lo hace, incluso por su manera tan divertida de ponerse a los pies de los caballos con opiniones que podrían tacharse tan fácilmente de machistas. No lo son. Esto es sólo diversión.
Delcourt publicó originalmente Les carnets secrets de Guillaume Bianco 1. Les seins en mayo de 2014. El volumen no tiene contenido extra.