Guión: Jim Starlin, Ron Marz y Len Wein.
Dibujo: Bernie Wrightson.
Páginas: 256.
Precio: 25 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2015.
Cuando se publicó La secta (la obra que hasta ahora se conocía en España por su título original, The Cult) allá por 1988, pocas veces se había visto a Batman tan derrotado como aparece aquí. Jim Starlin, con los impresionantes dibujos de Bernie Wrightson, llevó al Caballero Oscuro a un punto casi desconocido en su enfrentamiento con el Diácono Blackfire, un misterioso personaje que al principio de la historia consigue capturar a Batman y romper su espíritu con sus creencias. Eso es, al mismo tiempo, su idea más rompedora y la más discutible. ¿Batman derrotado hasta ese punto? La historia, desde luego, marcó mucho en su momento. Y aunque quizá no sea tan extraordinaria como hizo creer el nombre de sus autores, su formato y el momento en que apareció, en pleno boom del cómic más adulto, entre la transformación de Batman con Año Uno (aquí, su reseña) y El regreso del Caballero Oscuro (aquí, su reseña) y el éxito descomunal de su salto al cine, sigue siendo una obra de enorme interés. Tanto es así que hoy en día no es difícil reconocer puntos de coincidencia en relatos como El tribunal de los Búhos (aquí, su reseña). Starlin arriesga mucho, coge elementos del Batman de Frank Miller y retuerce algo su base para que le encaje en esta sugerente deconstrucción del héroe. No es una historia perfecta, pero sí es una con bastantes aciertos.
Starlin arranca con una brutal escena onírica que abre los mejores momentos del tebeo. Batman, asediados por sus miedos, por sus pesadillas, por sus pensamientos más íntimos. Blackfire llevándole a aceptar que su guerra contra la injusticia está mal encaminada. Las drogas ejerciendo un papel enorme en el comportamiento del Caballero Oscuro. Muestra su derrota, por mucho que sea un icono tan grande que jamás pueda ser derrotado. Y Wrightson dibuja todo eso con una maestría espectacular, destacando sobre todo en las escenas de las alucinaciones y los sueños, casi perfectas. Su corpulento Batman, de orejas más puntiaguadas que nunca hasta entonces (aunque Kelley Jones le superaría con creces no muchos años después) encaja en una Gotham deprimente, peligrosa y desasoegante de formas muy diferentes a las habituales. Wrightson perfila unas calles amenazadoras, una violencia sin control y da respuesta a algunos de los debates que plantea Starlin, sobre todo la opinión de la calle, de los ciudadanos de Gotham, sobre cómo hacer frente a los criminales que hay allí. Ese es el gran valor de La secta, más incluso que el enfrentamiento entre Batman y Blackfire, aunque este también sea interesante y lo resuelva Wrightson con un fantástico combate final e el que sólo había un ganador posible. Ojo, además, a las splash pages, algunas de ellas memorables.
Dado que es este un volumen dedicado a la figura de Bernie Whrigston y su interpretación de Batman, es necesario hablar de las dos historias que lo completan. Por un lado, está una espectacular historia de 22 páginas firmada por Ron Marz, compuesta por splash pages, casi una historia ilustrada más que un cómic, en la que Batman se cruza en el camino de Solomon Grundy. Por otro, el encuentro entre el Caballero Oscuro y la Cosa del Pantano en la colección de este último, escrito por Len Wein. Ninguna de las dos historias marca hitos narrativos, pero tienen el poderosísimo efecto del dibujo de Wrightson y son una muestra formidable de cómo ha progresado su trazo, con una espectacularidad diferente pero reconocible. La secta es, no obstante, el premio gordo del volumen, el auténtico tour de force para Wrightson, que pone toda su categoría para dar vida a las ideas de Starlin. Lo consigue especialmente cuando juega con las alucinaciones de Batman, con el proceso de conversión al que le somete Blackfire, y también cuando aborda escenas de combate, que dibuja con una asombrosa plasticidad. Puede ser una obra discutible, pero una a tener en cuenta por el mero hecho de que todavía hoy, cerca de tres décadas después de publicación, sea un título capaz de generar debate y de asombrar con su dibujo.
El volumen incluye los cuatro números de Batman: The Cult, publicados originalmente por DC Comics entre agosto y noviembre de 1988, y Batman: Hidden Treasures, de diciembre de 2010. El contenido extra lo forman sendas introducciones de Jim Starlin y Mark Chiarello y las portadas originales de Bernie Wrightson.