Guión: Paul Tobin.
Dibujo: Joe Querio.
Páginas: 136.
Precio: 18 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2015.
Si alguien escribe The Witcher en Google lo primero que descubrirá es que se trata de un videojuego. La franquicia ha adquirido una enorme vitalidad a través de ese medio, demostrando que no hay límites a la creatividad audiovisual. Pero quien quiera seguir investigando llegará al origen de esta franquicia, que son las novelas del escritor polaco Andrzej Sapkowski, que existe ya una versión cinematográfica y televisiva en su país de origen, e incluso un cómic en los que participó su propio autor. No es este The Witcher que nos llega ahora, que es un eco del éxito que ha tenido su adaptación al videojuego y pensado ya por la industria norteamericana del cómic. Y si hay algo que llama la atención desde el principio es que esta no parece la tópica y simple adaptación para sacar algo más de dinero al aficionado. Si fuera eso, la primera aproximación no sería una portada de Mike Mignola y su guión no estaría escrito por un autor que ha ganado un Eisner con una serie tan espléndida como Bandette (aquí, su reseña). Y si fuera eso, el resultado no sería tan atractivo y sugerente como La casa de las vidrieras, una historia turbia y a ratos hipnótica, una fantasía oscura muy bien llevada y que no sólo se aprovecha de contar con un espléndido personaje protagonista, sino que se trata de una sensacional presentación de su mundo.
En The Witcher no hay personajes puros, ni entre los héroes ni entre los villanos. Esa es una de las primeras claves que maneja francamente bien Tobin, aprovechando esa condición ya desde la primera secuencia. Geralt, el mago cuyas aventuras seguimos, es un hombre misterioso y Tobin va desvelando la información necesaria sobre él con cuentagotas. Lo suficiente para atrapar al lector, también al conocedor de la saga, pero quedándose lejos de agotar las posibilidades que le ofrece. Y siendo una historia que arranca desde un espectro masculino, es fascinante ver cómo acaba siendo una historia terriblemente feminista y con la verdad y la mentira como dicotomía de fondo. Ahí es donde se llega a la complejidad que, por norma y durante años, no se conseguía en productos nacidos al amparo de una franquicia de éxito simplemente porque no hacía falta para convencer al ya convencido. Pero The Witcher se aleja de ese peligro porque Tobin tiene mucho que contar. Traza una atmósfera decadente y terrorífica que encaja en el misterio que rodea a sus dos protagonistas, el ya mencionado Geralt y Jakob, un hombre que llora a su mujer muerta de una forma muy peculiar, y a partir de ahí va tejiendo una historia que no deja de crecer hasta que los misterios quedan resueltos al final de una forma sobresaliente.
La influencia de Mignola en el tebeo es determinante. Desde el principio, Joe Querio despliega un estilo que recuerda en muchos aspectos al del creador de Hellboy, serie con la que también comparte ese gusto por la fantasía oscura. De esa forma, el círculo queda cerrado y el lector está atrapado en su interior, como los protagonistas en esa casa de las vidrieras que da título a este tebeo. Lo admirable del trabajo de Querio es que no siente la necesidad de abusar de viñetas de gran tamaño (no hay ni una sola splash page) para generar las sensaciones de terror que desprende la historia. Y muchas veces incluso crea efectos sorprendentes con las viñetas más pequeñas, con las que profundizan en gestos o en miradas y no necesariamente en el despliegue de elementos fantásticos. Ese es el principal mérito del ilustrador, que consigue así que The Witcher funcione de una manera poco usual, dándole una identidad a la serie que no habría tenido con recursos más convencionales. La casa de las vidrieras es un comienzo espectacular para una serie como esta porque tiene la capacidad de atrapar por igual a quien haya recorrido ya los escenarios de todos los videojuegos como a quien ve aquí por primera vez una aventura de Geralt. Y siempre da gusto ver a escritores como Tobin desplegando sus armas en escenarios completamente diferentes a los que le han hecho popular.
El volumen incluye los cinco primeros números de The Witcher, publicados originalmente por Dark Horse entre marzo y julio de 2014. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Dave Johnson, Dan Panosian y Joe Querio, un portafolio de ilustraciones de Duncan Fegredo, Stan Sakai y Simon Bisley y unaa galería de bocetos comentados por Daniel Chabon.