CÓMIC PARA TODOS

‘Queen & Country’ 1, de Greg Rucka

portada_queen-and-country-n-01_greg-rucka_201503121807Editorial: Planeta Cómic.

Guión: Greg Rucka.

Dibujo: Steve Rolston, Stan Sakai, Brian Hurtt y Leandro Fernández.

Páginas: 376.

Precio: 20 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Mayo 2015.

La enorme fama de James Bond como icono hace que cualquier otra aproximación a las historias de espías sea, como poco, intrigante. Pero Greg Rucka consiguió mucho más que eso en Queen & Country. Lo que hizo fue firmar la que probablemente es, ha sido y será durante mucho tiempo la mejor serie de cómics con ese telón de fondo. La etiqueta de “ganador de un Premio Eisner” no basta para explicar la desgarradora brillantez que hay en sus páginas. Rucka no tarda más que seis páginas en lanzar el claro mensaje de que esto no va a ser lo mismo de siempre. Un asesinato político, una francotiradora y una misión cumplida. Eso son las seis primeras páginas. ¿El resto? Las consecuencias. Olvidémonos de la faceta más heroica, más excepcional, más épica en la vida del espía. Lo que Queen & Country hace es mostrar la más humana, la más dura, la más amarga. Rucka nos viene a decir que un espía no es un ser excepcional por su capacidad para ejecutar las misiones más complejas y peligrosas. Lo es por saber vivir con las consecuencias de sus acciones. Eso, sumado al brutal retrato de la esfera de poder que narra, con unos diálogos brillantes y con una construcción de personajes asombrosa, hace de esta serie una auténtica maravilla. Se puede después aplaudir el vibrante uso del blanco y negro que hacen los dibujantes que desfilan por sus páginas, demostrando que una diversidad de estilos no tiene por qué ir en contra de una serie, y más cuando está todo tan bien delimitado por misiones.

Operación: Primera Piedra es un arranque sencillamente bestial para una serie de este calibre. Rucka no se siente en absoluto atado por ninguna técnica narrativa y lleva a sus personajes exactamente por donde quiere sin que la historia parezca nunca una manipulación de autor para que el lector se siente obligado a sentir algo concreto. Es tan buena esta primera historia de Queen & Country que lo impredecible es saber qué sensaciones producirá al otro lado de la página. Rucka pone en juego tantos mecanismos, tantos niveles de lectura, tantos personajes impactantes y tantas formas de abordar la dura realidad que describe, la de campo y la de los despachos, que lo único claro es que no dejará impasible a nadie. Es una historia tan sensacionalmente bien escrita que al acabarla queda la sensación de que no se va a poder mejorar. Y entonces Rucka ofrece Operación: Lucero del Alba y queda claro que en Queen & Country no hay límites. No los hay en la descomunal complejidad humana, psicológica y política que esconde la serie, pero tampoco en el talento de su escritor. Y si puede quedar la impresión de que en el fondo es una historia muy cerrada, circunscrita a ese grupo de personajes tan magníficamente descritos, entonces Rucka propone Operación: Bola de Cristal y la evidencia es que se trata de un relato universal sobre una guerra que muchas veces no vemos desde la comodidad de nuestras vidas pero que está ahí, silenciosa casi siempre, pero mortal cuando no se combate con acierto.

Una serie como Queen & Country, que necesita una cohesión tan fuerte para que los personajes no sean fotografías fijas sino imágenes en movimiento, no se podría permitir el lujo de padecer un incontrolado baile de dibujantes. Pero al rotarlos para cada operación, con un gran interludio en Operación: Primera Piedra que dibuja Stan Sakai para demostrar que es mucho más que un ilustrador encerrado en sus propias creaciones, le da un empaque a la serie difícil de imaginar a priori. Y lo curioso es que, desde propuestas muy diferentes, Steve Ralston, Brian Hurtt y Leandro Fernández, demuestran que se puede contar una historia de un realismo tan brutal sin necesidad de apostar por ese realismo casi fotográfico que podría haber pedido el cuerpo. Las portadas de Tim Sale, de hecho, ya abren esa puerta que Ralston atraviesa con firmeza, que Hurtt devuelve a unos parámetros quizá algo más cercanos a la realidad y que Fernández destruye por completo con un genial uso de los rasgos caricaturescos, que se atreven a beber tanto de Kelley Jones como de Eduardo Risso sin perder unas señas de identidad muy personales, y el mejor empleo del blanco y negro en estos tres primeros arcos argumentales de la serie. Lo que produce este primer volumen de Queen & Country es la sensación de estar emocionalmente destrozado, como sincero reflejo de lo que sucede dentro de sus páginas. Rucka genera tal tensión que esta se traslada a las manos del lector. Y mejor así, porque Queen & Country es de esos tebeos que no se deben dejar escapar.

El volumen incluye los números 1 a 12 de Queen & Coutnry, que OniPress publicó originalmente entre marzo de 2001 y septiembre de 2002. El contenido extra lo forman las portadas originales de Tim Sale, John K. Snyder III y Leandro Fernández y un extenso portafolio de diseños de personajes, bocetos, páginas a lápiz y fotografías.

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