CÓMIC PARA TODOS

‘Ex Machina’ 5, de Brian K. Vaughan y Tony Harris

cubierta_ex_machina_num5Editorial: ECC.

Guión: Brian K. Vaughan.

Dibujo: Tony Harris.

Páginas: 112.

Precio: 11,50 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Febrero 2015.

Si hay algo que no se puede negar al trabajo de Brian K. Vaughan en Ex Machina, en realidad en toda su obra pero sobre todo en Ex Machina, es su enorme valentía para mezclar temas que no son nada fáciles de reunir en una misma historia. Este quinto volumen de la serie es un ejemplo extraordinario de esa condición. En apariencia, y eso es lo que indica la portada, el tema central es la opinión del alcalde Mitchell Hundred sobre la legalización del consumo de marihuana. Pero Vaughan, lejos de quedarse así, abre a partir de ahí un brutal abanico de cuestiones que pasan por las consecuencias de su pasado como vigilante o incluso por cuestiones raciales y sociales de muy diferente índole que se disparan por culpa de un ladrón que actúa haciéndose pasar por bombero, lo que cobra una relevancia especial dada la enorme valoración que obtuvo el cuerpo tras los atentados del 11-S, que son parte esencial del escenario con el que trabaja Vaughan en esta serie. Y todo ello sin perder esa sensación de estar viviendo realmente el día a día de una legislatura del alcalde de Nueva York, un personaje extraordinario que une los dos grandes mundos que conecta Vaughan y que no están tan alejados como podría uno pensar, los superhéroes y la política. Da gusto leer series tan complejas y maduras, cuyos temas de actualidad no envejecen ni una década después de haberse publicado por primera vez.

Vaughan tiene una habilidad especial, y es que consigue que lo más extremo sea completamente verosímil. Desde el comienzo de la serie ha utilizado perfiles muy poco convencionales, acontecimientos muy poco habituales, y sin embargo todo acaba dando la sensación de encajar a la perfección en una crónica política realista. La de un alcalde que es capaz de hablar con las máquinas y que estas le obedezcan, poderes que le sirvieron para ser un superhéroe enmascarado antes de dar el salto a la política, sí, pero con esa salvedad hecha la crónica que hace Vaughan es terriblemente cotidiana. Tan bien maneja ambos aspectos que deja con ganas de saber cómo habría sido una serie suya exclusivamente política o exclusivamente superheroica. Porque la mezcla es brutal. Repitiendo el esquema de partir de hechos del pasado como vigilante para analizar su presente como alcalde, el escritor detalla con la misma facilidad crisis puntuales y situaciones generales, grandes temas de actualidad y pequeñas cuestiones personales. Vaughan, que es un maestro creando personajes, y especialmente dando a los personajes secundarios el papel necesario para que los protagonistas sean memorables, consigue mantener para todos ellos una coherencia espectacular. Y si encima, como aquí, es capaz de introducir elementos de misterio que juegan con el pasado de Hundred, los elogios a su trabajo son más que merecidos.

Vaughan siempre ha tenido la capacidad de amoldarse al estilo visual de sus ilustradores. Es imposible disociar Saga de los aciertos de Fiona Staples o Y, el último hombre de los de Pia Guerra. Y lo mismo sucede con Ex Machina, una serie que claramente se identifica con el estilo que le dio desde el primer número Tony Harris. Si Vaughan es un escritor que hace creíbles las mezclas más extravagantes, lo mismo se puede decir de Harris, que se divierte tanto con una pistola de rayos verdes que maneja la Gran Maquina como colocando al alcalde Hundred con un porro en las manos, haciendo que funciones las escenas de acción, las personales e incluso las cómicas. Ex Machina es, en ese sentido, un reflejo de la vida, y por eso la serie convence con tanta facilidad. Y aunque Harris se mueve francamente bien en los escenarios más espectaculares (la persecución que narra en el flashback que abre todos los episodios de esta historia o el fuego que desencadena una de las subtramas), la clave está en que sus personajes desprenden carisma y personalidad, todos sin excepción, y por eso los grandes diálogos de Vaughan cobran todavía más importancia. Lo grande de Ex Machina es que se aleja de una serie recomendable para un público específico, sólo para aquellos que quieran adentrarse en terrenos complicados y narrados con osadía y realismo. Casi nada.

El volumen incluye los números 21 a 25 de Ex Machina, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre agosto de 2006 y febrero de 2007. El volumen no tiene contenido extra.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en 5 junio, 2015 por en Brian K. Vaughn, Cómic, ECC, Tony Harris, Vertigo y etiquetada con , , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 416 suscriptores

Archivos

Categorías