Guión: Brian Azzarello, Jeff Lemire, Dan Jurgens y Keith Giffen.
Dibujo: Patrick Zircher, Aaron Lopresti, Scot Eaton, Jesús Merino y Georges Jeanty.
Páginas: 96 cada uno.
Precio: 8,95 euros cada uno.
Presentación: Rústica.
Publicación: Febrero / Marzo 2015.
Ya estaba claro casi desde el principio, pero estos dos meses de El fin del mañana, los que conforman los números 4 y 5 de esta edición mensual de la serie semanal, dejan bien claro que no es una historia de avances espectacularmente rápidos. Muy a contrario, lo que Brian Azzarello, Jeff Lemire, Dan Jurges y Keith Giffen orquestan es un cocinado muy lento que va cambiando de ingredientes continuamente y aderezado con sorpresas que van cambiando el panorama, aunque de momento no con efectos cataclísmicos. Si acaso, puede entrar en esa categoría lo que sucede con Superman, con la revelación de un secreto que en realidad se antojaba bastante obvio, pero en general todo va a un ritmo muy tranquilo. La idea es que no se pueda escapar nada entre los dedos de los escritores, en teoría pensando en un gran final, pero eso resta algo de impacto al conjunto en estos estadios todavía anteriores al ecuador de una serie que ha de llegar a los doce números para cubrir el año que durará. Es verdad que con tanto personaje y tanto detalle el lector no se puede aburrir nunca, pero también parece evidente que hay momentos en los que da la sensación de que no está pasando realmente nada de gran trascendencia. Detalles que apuntan alto, momentos que pueden gustar al aficionado de uno u otro personaje, pero por el momento el conjunto sólo amaga y no termina de golpear.
No quiere decir eso que la lectura no sea entretenida. Como el efecto sorpresa es su elemento esencial, al volver cada página uno se puede encontrar una de esas conmociones que levanten el ánimo. Eso en realidad hace que la atención esté puesta por completo en lo que cuentan Azzarello, Lemite, Jurgens y Giffen sin distracción posible. Desde luego, las revelaciones más atractivas de estos dos meses giran en torno al mundo de Superman. El clímax del número 16 americano, y los finales, auténticos cliffhangers, de ese número, del 17 y del 19 dejan muy claro que el protagonismo de la serie se ha vuelto hacia la mitología del Hombre de Acero. No será un cambio definitivo porque hay todavía mucha tela que cortar y demasiadas subtramas abiertas como para tener unas miras tan limitadas, pero este tramo le pertenece. Y eso es bueno, porque devuelve las raíces de la historia al corazón del universo DC. En otros lugares del relato es más fácil perderse, pero cuando aparece Superman todo parece más sencillo, tal es el poder de los iconos. Lo que está más que claro es que los escritores tienen un propósito y van a seguir fieles a él hasta el final, sin preocuparse de que funcione el episodio tanto como la historia en su conjunto. La mayor pega sigue siendo que eso suena demasiado a 52 (aquí, su reseña), y aquella tenía el reto de ser una historia que encajaba en la continuidad, mientras que esta sucede en un futuro alternativo.
En el dibujo se mantienen los mismos planteamientos: se busca una espectacularidad al estilo DC. O al estilo de esta DC contemporánea, sobre todo tras el salto a los Nuevos 52. No hay por tanto dibujantes que se salgan de ese planteamientos. Por supuesto, hay matices entre Patrick Zircher, Aaron Lopresti, Scot Eaton, Jesús Merino y Georges Jeanty, que son los ilustradores que se ocupan de al menos un número en estas dos entregas de la edición española, pero el tono general es bastante continuista, para que el lector no se distraiga de la historia. Puesto a elegir, Zircher y Merino son los que más espectacularidad sacan de las páginas que les toca dibujar, los que mejor entienden a los personajes y, no por casualidad, los que se quedan con los mejores momentos relacionados con Superman, con las dos partes del combate entre el protector de Metrópolis y Rampage. Lo que se busca, en todo caso, es una regularidad, una unidad de estilo, y eso lo ofrecen con bastante acierto todos estos ilustradores, que aciertan en las batallas pero sobre todo cuando se les plantean escenarios poco cotidianos. El fin del mañana sigue avanzando con ellos, entreteniendo tanto como desea pero sin romper del todo. No es que sea un defecto, es que así se ha planteado la serie para que los misterios se mantengan hasta el final sin dejar de disfrutar por el camino con las sorpresas y con el dibujo.
El cuarto volumen incluye los números 13 a 16 y el quinto los 17 a 20 de The New 52: Futures End, publicados originalmente por DC Comics entre julio y septiembre de 2014. El único contenido extra son las cubiertas originales de Ryan Sook.