CÓMIC PARA TODOS

‘Predicador’ 8, de Garth Ennis y Steve Dillon

predicador_num8Editorial: ECC.

Guión: Garth Ennis.

Dibujo: Steve Dillon.

Páginas: 256.

Precio: 17,95.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2015.

Hay algo de magistral en la forma en la que Garth Ennis rompió el trío de Predicador y después nos ha ido completando las historias de cada uno de los tres personajes. En el anterior volumen, el séptimo (aquí, su reseña), el protagonista absoluta fue Jesse Custer, como ya lo había sido antes Cassidy. Así que le toca el turno a Tulip. Aunque no hacía falta recordar que es un personaje espléndido, la forma en que lo hace Ennis es formidable, además de un progreso muy natural en la serie. No cuenta su historia, ni la del pasado ni la del presente, de una forma tan extensa como sí lo hizo con Jesse, ni sobre todo quiere recrearse en la miserable vida que ha tenido que padecer al lado de Cassidy durante los seis meses en los que todo el mundo pensaba que Jesse había muerto. De haberlo hecho, probablemente Predicador sería un poco menos genial de lo que es, porque de esta manera el escritor propone una formidable elipsis que no resta absolutamente nada de la crudeza realista de ese trance pero que no necesita mostrarlo. Y eso que la serie no reduce ni ápice su nivel de violencia, ni la gráfica, ni la verbal, ni la sugerida, pero quizá ese hubiera sido un reto demasiado inmenso incluso para un Steve Dillon que no para de mostrarse genial. El Vertigo de aquellos años no sólo tuvo geniales escritores, sino también unos dibujantes magníficos que hicieron que cada serie tuviera un estilo propio e intransferible.

Predicador nunca ha dejado de ser la historia de Jesse Custer, pero si hay un libro de esta edición que tenga un marcadísimo protagonismo femenino es este octavo. En primer lugar por los dos primeros números, los que hablan de Tulip, de la niña que fue, de la chica en la que se convirtió, de la mujer que ha sufrido y de la que ha encontrado el camino para volver a ser ella misma. Es bestial como Ennis consigue uno de los mejores retratos femeninos que se hayan visto en el cómic moderno con el personaje probablemente más difícil para conseguirlo. Pero hay otra mujer, Amy. No tiene un papel tan esencial, pero sí uno increíblemente realista por todo, y por eso resulta tan elogiable ese número especial con el que se cierra este volumen, tan aparentemente trivial, que no hace más que honrar su viaje amistad hacia Tulip y Jesse, cuando formaban un trío menos amargo que el que compusieron con Cassidy. Ennis, además, es capaz de detenerse en todos esos detalles sin olvidarse de las tramas centrales. Si su humor siempre ha sido terriblemente negro, lo que hace en esta entrega con Herr Starr es sencillamente delirante. Aquí, de hecho, esa parte de la historia que durante algunos momentos de la serie ha sido la central se convierte en un desahogo cómico espectacular que libera de las tensiones que se tejen con Cassidy como eje. El equilibrio que hay entre todo, entre todas las historias y todos los tonos posibles, es admirable.

En el apartado gráfico, y puestos a encontrarle algún pero a la labor de Steve Dillon en este octavo volumen, no convence de la misma manera ese especial con el que se cierra, En lo alto de la silla. La razón, en realidad, está en que Dillon tiene un dibujo menos grave, más jovial, para mostrar a unos personajes que son más jóvenes que en el tiempo presente y hay que diferenciarlas. Pero, claro, acostumbrados al tono grave de expresiones y miradas, no es tan fácil cambiar el chip. Y, claro, si eso es todo lo negativo que se puede decir de Dillon, puede imaginarse que los elogios son muchos. Impresiona su capacidad para encontrar el tono adecuado de gravedad y humor, de seriedad y cinismo, a la hora de desplegar la violencia en sus dibujos. Si se piensa detenidamente, hay incontables momentos desagradables en Predicador, y sin embargo con el dibujo de Dillon no se puede apartar la vista ni un milímetro de las viñetas. Consigue que todo sea aceptable para la historia que está contando. Y solventa unas figuras relativamente estáticas con un toque realista que asombra. Dillon es un ilustrador brutal y un narrados espléndido, y libro a libro lo demuestra. Esa es otra de las razones por las que Predicador es una serie que engancha con tanta facilidad. Las locuras violentas que plantea Ennis cuentan, por supuesto, pero la forma en que Dillon les da vida redondea un plan que sigue siendo perfecto.

El volumen incluye los números 51 a 58 de Preacher y Preacher Special: Tall in the Saddle, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre julio de 1999 y febrero de 2000. El único contenido extra son las portadas originales de Glenn Fabry.

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Esta entrada fue publicada en 3 junio, 2015 por en Cómic, ECC, Garth Ennis, Steve Dillon, Vertigo y etiquetada con , , .

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