Guión: Fred Van Lente.
Dibujo: Brian Ching y Eduardo Francisco.
Páginas: 152.
Precio: 17,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2015.
Es importante situar correctamente Conan el vengador antes de empezar con su lectura. Fred Van Lente retoma la historia del bárbaro cimmerio allí donde la había dejado Brian Wood al final de Conan el bárbaro (que en España se editó en cuatro volúmenes, aquí la reseña del último de ellos). Es decir, recoge las aventuras del personaje justo después de la muerte de Bêlit, cuyo romance es precisamente lo que escribió Wood. Como esta etapa no terminó de colmar todas las expectativas que despertó, parece casi lógico que Van Lente haya optado por un Conan mucho más ligero y aventurero, menos turbio y oscuro. Sabe lidiar con las consecuencias de la etapa anterior de forma que la ruptura no sea total, y de hecho Bêlit sigue teniendo algo de protagonismo de una forma muy adecuada, pero el cambio de rumbo es evidente. Volvemos aquí al entorno más colorista de doncellas en apuros, criaturas fantásticas, de reinos en juego y de magos confubulando por el poder. Los mayores defectos que se le puede achacar a este arranque de Conan el vengador es que todas esas cuestiones llegan a tomar por momentos más protagonismo que el propio Conan que, en realidad, no hay nada nuevo en esta aventura, pero en el fondo es una historia muy entretenida y dibujada con corrección por los dos ilustradores que le dan forma, primero Brian Ching y después Eduardo Francisco.
Van Lente opta por los terrenos más confortables que ofrece el personaje. Salvo las escenas que lidian con el recuerdo de Bêlit, el resto es lo de siempre. Eso, visto desde un prisma optimista, significa que los lectores habituales de Conan disfrutarán bastante con este relato, que recupera, efectivamente, los elementos más clásicos de sus historietas. Pero al mismo tiempo le falta algo de picante, algo que verdaderamente suponga un aporte significativo a la leyenda de Conan, un avance en su personalidad. Sólo el duelo por su amada y los recuerdos que le afectan en esta aventura (la forma en la que consiguió las botas es el punto más inteligente en este sentido) marcan una diferencia con aventuras precedentes, porque de lo contrario esta historia podría haber tenido en cualquier otro momento. Quizá sea una forma de buscar un nuevo comienzo, que de hecho lo es editorialmente pues es una colección nueva que arranca desde el primero número, de reenganchar a quienes no vieran en el Conan de Wood al Conan de Robert E. Howard y a quienes quieran una lectura más jovial y divertida de lo que había sido la oscurecida versión del amor por Bêlit, pero por el momento se queda algo escaso. Con la corrección que marca el trabajo de Van Lente en particular y de Dark Horse con Conan en general, pero sin demasiados aportes a su mitología.
En el faceta gráfica, tanto en el dibujo como en el color, también es palpable el salto con respecto a la etapa anterior. Lo ominoso y dramático del Conan anterior vuelve aquí a un tono mucho más colorista e incluso por momentos feliz. No parece una casualidad que la doncella en apuros sea una joven rubia de piel sonrosada, antítesis de la mujer pálida y de negra cabellera que era Bêlit, y que en estas mismas páginas ofrece el contrapunto desde el mundo de los muertos. Tanto Brian Ching como Eduardo Francisco heredan el Conan más fibroso y estilizado de la etapa anterior, especialmente el de Becky Cloonan, pero lo hacen de formas diferentes. Ching, con un trazo más abosquejado dibuja un Conan más rudo, mientras que el de Francisco adopta unos rasgos algo más juveniles que no terminan de beneficiarle. Ching parece hacer una ambientación más lograda que Francisco, aunque este dibuja unos personajes secundarios algo más atractivos. Ninguno de los dos llega a colarse entre los mejores artistas que han dibujado a Conan para Dark Horse, pero ambos tienen competencia suficiente para que la historia fluya con bastante facilidad. En realidad, pasa un poco como con la historia general, que es un buen Conan, uno que satisfará a quienes busquen historias de espada y brujería sin demasiadas pretensiones pero no es un Conan memorable.
El volumen incluye los seis primeros números de Conan the Avenger, publicados originalmente por Dark Horse entre abril y septiembre de 2014. El único contenido extra son las cubiertas originales de Iain McCaig, Killian Plunkett, Philip Tan, Fiona Staples, Dan Scott y Daryl Mandryk.