CÓMIC PARA TODOS

‘Steampunk Battlestar Galactica 1880’, de Tony Lee y Aneke

numeros-F447-614-204-67Editorial: Yermo.

Guión: Tony Lee.

Dibujo: Aneke.

Páginas: 112.

Precio: 13 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Abril 2015.

Si nos atenemos a lo que en teoría es el steampunk, hay algo de peculiar en una versión de una franquicia de ciencia ficción que intente adaptar sus preceptos. En teoría, es una incongruencia. Pero en la práctica se revela que todo es posible cuando se juega con acierto con las cartas que uno tiene. Con esa planteamiento en la cabeza, Steampunk Battlestar Galactica 1880 es una divertida y aventurera adaptación de lo que se contaba en la conocida serie de televisión que, en realidad, no tiene tanto de Steampunk como de reimaginación. No hay tecnología a vapor, no se ve por ningún lado Londres, no hay ucronías ni anacronías. Pero el aspecto de lo que aparece aquí, visualizado en los diseños por Sergio Dávila y ejecutado a la perfección por Aneke, hace que sí se tenga la impresión de estar en un mundo steampunk, por muchas de sus normas que no se puedan aceptar. Tony Lee, escritor de la serie, sabe que no habría tenido mucho sentido un Battlestar Galactica victoriano y apuesta por un relato de ciencia ficción clásico, que es en su plasmación visual donde abraza ese espíritu sin problemas. La mezcla, aceptando desde el principio que es una rareza inmensa, acaba siendo una muy entretenida aventura espacial que recupera el espíritu de la serie clásica, la de los años 70, y no del formidable remake que se hizo la década pasada.

Lo esencial de este tebeo es precisamente eso, que la angustia y el drama de la versión más moderna queda aparcada, apenas insinuada en algunos momentos previos al desenlace, para recuperar su toque aventurero, jovial, desenfadado e incluso ligeramente gamberro. Lee quiere y consigue entretener y divertir con una simpática recreación de todos los personajes originales, y centrándose especialmente en Starbuck (de nuevo un hombre, así es mucho más divertido su retrato) y Athena. Es a través de ellos dos como se conectan los demás personajes, porque no falta casi ninguno de los originales, convenientemente reimaginados con estética steampunk y peinados victorianos. El escritor consigue que todo el relato sea un clímax continuo ya desde la primera escena, toda una batalla de carácter definitivo, y prolonga esa sensación durante todo un tebeo que, en realidad, está abierto a todo tipo de públicos. El conocedor de la Galactica clásica sí vera muchos guiños, empezando por la existencia de las doce colonias (aunque en esta historia no se les termina de sacar partido), pero es una versión tan libre que en el fondo no hay conocimientos previos que sean imprescindibles, porque lo que importa es el frenético ritmo de la historia, la diversión sin pausa que hay en el relato y los toques de atractiva ciencia ficción que va deslizando en el relato.

En realidad, como en casi cualquier buen steampunk, el primer corte se pasa por el aspecto. Y ahí Battlestar Galactica 1880 convence de inmediato. Los diseños de Dávila, sobre todo en el caso de los Cylones, es lo que conecta de inmediato con la serie clásica, pero ese trabajo, juguetón y atractivo, mejora en manos de Anake. La ilustradora encuentra la mejor manera de transmitir ese sentido de la diversión que busca el tebeo desde la batalla inicial, pero no lo hace sólo a través del aspecto de sus personajes, sino con los personajes en sí mismos. Así, hay muchísima vida en cada uno de ellos, cada gallardía de Starbuck, cada gesto de Athena, cada heroicidad de Apolo, cada rasgo de liderazgo de Adama. No hay más que ver la primera viñeta en la que se encuentran Athena y Starbuck para comprobar que Aneke engancha al lector por la gestualidad y la expresividad de sus personajes, a los que dota de un carisma fantástico. Luego disfruta ella y hace disfrutar a los demás con sus escenas de batalla, con la belleza física de la que dota a sus personajes, con la espectacularidad de las naves y los escenarios espaciales y con toda la imaginería de ciencia ficción que ha de desplegar una serie de esta franquicia, steampunk o no, pero la clave está en las miradas. Ni Lee ni Aneke esquivan la condición de rareza de Steampunk Battlestar Galactica 1880 y por eso es tan ameno.

El volumen incluye los cuatro números de Steampunk Battlestar Galactica 1880 publicados originalmente por Dynamite entre agosto y noviembre de 2014. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Ardian Syaf, una galería con los diseños de Sergio Dávila (también autor de la portada del recopilatorio) y varias páginas originales a lápiz de Aneke.

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Esta entrada fue publicada en 27 mayo, 2015 por en Aneke, Battlestar Galactica, Cómic, Dynamite, Tony Lee, Yermo y etiquetada con , , , , .

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