Guión: Brian K. Vaughan.
Dibujo: Tony Harris.
Páginas: 144.
Precio: 13,95.
Presentación: Rústica.
Publicación: Diciembre 2014.
Subyaciendo el 11-S en el planteamiento de Ex Machina desde su arranque, nunca se habían visto sus consecuencias en el plano personal para Mitchell Hundred. La forma en la que Brian K. Vaughan las explicita en el primero de los tres relatos que incluye este tercer volumen es soberbia, porque ahonda en lo que de verdad supone ser un héroe, en lo que le sucede a quien está dispuesto a arriesgar su vida por los demás cuando se enfrenta a una tarea que le supera, cuando sabe que no ha hecho lo suficiente para salvar tantas vidas como le gustaría. En realidad, esa es la verdadera magia que Vaughan inserta en Ex Machina, que consigue revestir una historia de ficción, casi de ciencia ficción, de una corteza de realismo intimista y personal difícilmente superable. Es el relato más corto de este volumen, apenas un número americano, pero es probablemente el que mejor ejemplifica los objetivos de la serie. Quizá, incluso, uno de los más debatibles y no necesariamente el que más gustará a todo el mundo, pero, con todo, una auténtica declaración de intenciones. Vaughan, siempre apoyado en el fantástico dibujo de Tony Harris, sigue introduciendo temas muy interesantes, que no dejan de analizar la realidad sociopolítica de la época, el primer lustro del siglo XXI y por tanto el periodo post 11-S, pero también el concepto del superhéroe.
Favores de la fortuna es, efectivamente, una historia deprimente, pero también, de una forma extraña, esperanzadora. La primera sensación afecta al pasado, la segunda al presente, porque en realidad no hay futuro ni en el desempeño de las funciones de alcalde ni en las del vigilante. Vaughan hace de esta historia casi un emblema de la serie, y eso es algo que confirman las otras dos de este volumen, Hecho contra ficción (en la que el alcalde Hundred se convierte en jurado mientras un autodenominado Autómata recoge el papel de héroe enmascarado de la Gran Máquina) y Sin red (donde se descubre qué sucedió con sus padres y se confronta ese pasado personal con el uso de la verdad en la política y en la vida real). En todas las historias hay una mezcla entre la realidad y la ficción, los dos términos que aparecen en el título que recibe este volumen. La complejidad que acecha a las historias de Vaughan no se lleva por delante en ningún momento la enorme sensación de disfrute que van dejando. Con golpes dramáticos como el brutal comienzo de este volumen o con toques a la esperanza como su final, pero siempre con la brillante sensación de que hay una notable profundidad en cada uno de los relatos que eleva las pretensiones de la serie, que no se limita a ser una mezcla entre dos mundos fascinantes para ver qué sale, sino que es un relato valiente y apasionante.
En el cómic como medio, además, se cuenta con una ventaja enorme. Cuando el relato no es apasionante (o cuando aún no se sabe si va a ser apasionante porque no se ha comenzado la lectura), siempre está el dibujo para fascinar a los potenciales lectores. Tony Harris siempre ha rayado a una gran altura en Ex Machina, pero no hay palabras para describir las brutales sensaciones que provocan las dos primeras páginas de este tercer libro. Puede que su alcance no esté del todo claro para todo el mundo con un primer vistazo, pero conociendo el contexto de la serie y pasando unas pocas más páginas resulta evidente. Y entonces merece la pena volver a verlas para que el escalofrío se sienta de nuevo. El nivel de Harris en estos números es impresionante, dando una lección sobre cómo dominar registros muy diferentes: el colorido superhéroico, la oscuridad de los lamentos más profundos y personales, entornos urbanos y rurales, y personajes de toda índole y condición. Buscad alguna viñeta que chirríe en este número, porque es casi imposible encontrarla. Si Ex Machina se siente como real no es sólo por la brillantez de Vaughan a la hora de construir personajes y situaciones, por fantásticas que sean, sino también por la enorme capacidad de Harris para llevar cualquier cosa a la página y hacerla verosímil.
El volumen incluye los números 11 a 16 de Ex Machina, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre julio de 2005 y enero de 2006. El único contenido extra son las cubiertas originales de Tony Harris.