CÓMIC PARA TODOS

‘Max Winson 1. La tiranía’, de Jérémie Moreau

Portada_MaxWinson1Editorial: Dibbuks.

Guión: Jérémie Moreau.

Dibujo: Jérémie Moreau.

Páginas: 160.

Precio: 15 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Abril 2015.

En poco más de veinte páginas de Max Winson, Jérémie Moreau traza una brutal y terriblemente realista disección del héroe deportivo como pocas veces se ha hecho hasta ahora. Se vale de que su atleta, el tenista que da nombre a la historia, es uno verdaderamente singular, uno que jamás ha perdido un partido. Esa imbatibilidad, impensable en el mundo real, es, sin embargo, verosímil en grado sumo en esta historia, y abre una enorme cantidad de interrogantes que Moreau va introduciendo a veces sutilmente y a veces sin piedad para realizar un profundo análisis psicológico y sociológico del deporte de élite. El autor, que ya había deslumbrado con su particular estilo como dibujante en El mono de Hartlepool (aquí, su reseña), se muestra aquí como un valiente escritor que consigue lo esencial cuando uno se acerca a un tema tan concreto, universarizarlo. Es decir, el aficionado al tenis aportará su propia experiencia al cómic y entenderá la emoción de los puntos o la frustración de las derrotas interminables, pero quien no sepa siquiera cómo se suman los puntos en este deporte encontrará una historia humana fascinante y ese análisis de la idolatría con la que conviven estos dioses modernos que son los deportistas. Moreau, además, despliega un relato intrigante, plagado de personajes interesantes y llega a un clímax soberbio de los que hacen lamentar que no está ya publicado el segundo volumen.

El enorme mérito del autor está en que traza la figura granítica de un deportista imbatible para después ir añadiendo capas, fisuras en ese aura de titán y matices en su personalidad que ayudan a entenderle más allá de sus contundentes resultados en la cancha. Max Winson es, efectivamente, un personaje fascinante, que comienza siendo un enigma en lo personal y que no para de crecer a lo largo de todo el tebeo. Moreau se detiene tanto en las facetas que hacen de él un personaje por encima del bien y del mal como en las que le convierten en un títere manejado por su padre en primera instancia y por la misma sociedad a la que él alimenta con sus triunfos. Es magnífico ver la sutileza con la que Moreau va describiendo esa retroalimentación que se forma de diferentes maneras. Max es un motor económico en torno al cual se mueven diferentes personajes, también ese interés mediático que no siempre se plasma de la forma más amable (brutal la escena de la entrevista y sus posteriores consecuencias). Es también el eje de un deporte a nivel mundial, con todo lo que eso supone (lo mejor en este terreno, la frustración de sus competidores). Pero es también un joven que, precisamente por su éxito, no sabe cómo funciona en realidad el mundo. Cuando le falla el muro que le oculta de la vida real, su padre, es cuando comienza a vislumbrar qué hay más allá de sus victorias sin fin.

Aunque el guión de Moreau es espléndido, es obviamente un trabajo puesto al servicio de sus habilidades como narrador gráfico. ¿Por qué explicar las titánicas dimensiones de Max como deportista si aumentar su altura a conveniencia ya impone de una forma más efectiva? ¿Por qué excederse en la presencia de diálogos si sus dibujos tienen tal capacidad cinética que se puede sentir toda la emoción y la plasticidad del tenis en cada una de las viñetas que dibuja para ilustrar los partidos? El blanco y negro ayuda a dar una cierta cualidad onírica que sirve para que la talla de Max sea creíble, exactamente lo que cualquier aficionado al tenis sabe que no puede ser un jugador que lo gana todo. Esa mezcla de realidad y fantasía es también lo que Moreau busca con su dibujo, y lo consigue con una enorme facilidad, empezando por los diseños de cada uno de los personajes, perfectos para que transmitan emociones incluso antes de que les conozcamos. Que el primer agradecimiento que Moreau hace en el libro sea a Wilfrid Lupano, escritor de El mono de Hartlepool, explica muchas cosas sobre este tebeo. Pero leerlo es toda una experiencia que tiene la nada habitual capacidad de sorprender a todo tipo de lectores. Max Winson arranca con una fuerza espectacular por su brillantez visual pero especialmente por lo arriesgado y logrado de su análisis.

Delcourt publicó originalmente Max Winson 1. La tyrannie en enero de 2014. El volumen no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 25 mayo, 2015 por en Cómic, Delcourt, Dibbuks, Jérémie Moreau y etiquetada con , , .

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