CÓMIC PARA TODOS

‘Astérix y la Residencia de los Dioses’, de René Goscinny y Albert Uderzo

17CubiertasEdEspecial.inddEditorial: Salvat.

Guión: René Goscinny.

Dibujo: Albert Uderzo.

Páginas: 56.

Precio: 12,90 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2015.

Si hay un beneficio directo de que el cine se fije en el cómic, independientemente de la calidad de las películas que se estrenen, es que devuelven personajes y títulos concretos a la actualidad para que nuevos lectores se acerquen a sus aventuras. Astérix. La Residencia de los Dioses, la película de animación por ordenador que ha llegado recientemente a nuestros cines (aquí, su crítica), ha motivado una nueva edición del formidable álbum de René Goscinny y Albert Uderzo en el que se basa, el decimoséptimo de las aventuras de estos resistentes galos en su lucha contra el Imperio Romano, y con el añadido además de un pequeño portafolio que explica algunos pormenores de este álbum. Releyendo de nuevo esta aventura de Astérix, Obélix y sus amigos, se puede ver que es un relato atípico en la historia de Astérix, por la estructura y por la temática. Lo que más destaca es que es uno de los títulos de la serie que más crítica de actualidad contiene, porque Goscinny y Uderzo cogen una polémica urbanística de sus días, la creación de una zona urbanística que debía llamarse París 2 y que no lo hizo por la oposición de Charles de Gaulle, y la convierte en uno de los maquiavélicos planes de Julio César para acabar con los galos que aún se le resisten, contraponiendo de una manera todavía más clara las diferencias entre el modo de vida de unos y de otros.

El urbanismo no es el único tema de actualidad que Goscinny incluye en el guión de La Residencia de los Dioses, ya que el uso de los esclavos le permite tratar con un enorme acierto no sólo las cuestiones abolicionistas (ya, obviamente, algo desfasadas en los años 70 del siglo pasado) sino los problemas laborales, algo que incluso no se ve fuera de lugar ni siquiera en nuestra actualidad, o incluso el uso masivo de la publicidad como forma de convencer a los consumidores de cualquier cosa (no parece nada casual que eso se vea en la escena del circo). El apego a los acontecimientos que estaban muy presentes en el momento de la publicación del álbum no quiere decir que no sea una aventura genuina de Astérix. Lo es porque se mantienen todos los rasgos que hacen de las aventuras del pequeño galo todo un referente del cómic juvenil de todos los tiempos, desde el papel de la poción mágica y de los jabalíes para comprender a personajes como Obélix, al tinte ecologista que tiene Astérix, pasando por los chistes que suscita con tanta facilidad Asurancetúrix, que de hecho es aquí el detonante del clímax. Goscinny aprovecha todas las posibilidades que le ofrecen los elementos clásicos, pero sobre todo la contraposición entre la forma de vida de los galos y la de los romanos, también a través de personajes tan logrados como el arquitecto Anguloagudus.

Este álbum no sólo presentó novedades en cuanto a la narración de Goscinny, Uderzo también aprovechó para experimentar. ¿De qué otra forma se puede entender si no la formidable página doble que rompe por completo la estructura clásica de la página para mostrar el implegable con el que se anuncia la Residencia de los Dioses (en esa escena en la que los lectores españoles vieron a Matíus Patrus organizando el sorteo de una habitación en ese complejo romano de lujo y los franceses una caricatura del presentador Guy Lux)? Hoy puede ser algo más común, pero en su momento fue un golpe de efecto fantástico. Y como Uderzo domina a la perfección el gag visual con sus personajes de siempre, no hay chiste en La Residencia de los Dioses que no funcione a la perfección, desde ver a un Obélix enfurecido cargar contra los romanos o a los jabalíes tratando de huir en el bosque hasta la sutil expresividad de Astérix, siempre consciente de lo que está sucediendo en cada momento con su pícara sonrisa oculta tras su tupido bigote rubio. Decir que La Residencia de los Dioses es tan divertido como cualquier álbum de Astérix es algo injusto porque sería una simplificación excesiva, por mucho que sea cierto que Goscinny y Uderzo eran capaces de dar en el clavo en cada una de las aventuras de los galos. Pero es que este es, además, uno de los relatos más inteligentes que crearon.

Le Domaine des dieux apareció publicada por primera vez en los números 591 a 612 de la revista Pilote, entre marzo y julio de 1971, y posteriormente recopilada en un álbum de Dargaud que salió a la venta ese mismo año. Esta edición limitada tiene ocho páginas de contenido extra, tanto textos explicativos como imágenes sobre el álbum.

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Esta entrada fue publicada en 20 mayo, 2015 por en Albert Uderzo, Astérix, Cómic, René Goscinny, Salvat y etiquetada con , , , , , .

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