Guión: Judd Winick.
Dibujo: Doug Mahnke, Shane Davis y Eric Battle.
Páginas: 192.
Precio: 17,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Enero 2015.
Si hay algo que destaca con fuerza de Batman. Bajo la capucha, en todo el arco argumental en general pero sobre todo en este número final, es el tono amargo que desprende la historia. Es uno de esos casos de los que Batman tiene que ocuparse aunque sabe que no habrá éxito alguno en su resolución. La identidad de Capucha Roja, que ya no tendría que ser un secreto para nadie, es una de esas decisiones polémicas por lo que supone, arriesgadas porque dado su origen en una historia urdida hace tantos años prácticamente obliga a dejar cabos sueltos o detalles inexplicados, pero a la vez permite a Judd Winick explorar con una fuerza brutal las motivaciones y los sentimientos de un personaje tan habitualmente impenetrable como el Caballero Oscuro. Cualquier superhéroe, cualquier héroe en realidad, funciona mucho mejor cuando el problema que amenaza a su mundo le atañe también personalmente, y ese es el gran vehículo de esta saga. Por eso es tan acertado que Alfred, el eterno mayordomo y confidente de Bruce Wayne, tenga un papel como narrador en este desenlace, que la presencia del pasado de Batman y su relación con Robin sea tan acusada y que la situación del Joker como centro emocional de la disputad entre el protector de Gotham y este Capucha Roja sea tan trascendental. La mezcla tiene tanta acción como emoción.
El Batman de Bajo la capucha es uno apesadumbrado, sosteniendo el mundo sobre sus hombros cuando se está derrumbando. En realidad, el personaje suele ser así, es la mejor forma de hacer que funcione, y Winick lo interpreta muy bien llevándolo al terreno más personal. Ese detalle es lo que hace que sea tan apasionante ver la disputa del Caballero Oscuro con quien puede ser más que su igual, algo que se ve en cada uno de los combates, en los ardides, en los planes de este antagonista. De hecho, ese aspecto es la base del número que protagoniza Alfred como narrador, en la que se habla de la satisfacción de los padres cuando los hijos les superan. En otras palabras, es una historia de acción, prácticamente climática desde el principio pero en especial en esta segunda mitad (el primer volumen, aquí su crítica, era el relato de los años anteriores, una extensión en realidad del Annual que cierra este volumen final). Puede llegar a resultar discutible que el gran villano que hay en toda la historia sea uno tan coyuntural como Máscara Negra, a quien DC dio en aquellos años el mando de los bajos fondos de Gotham, pero el espléndido uso que Winick hace del Joker en el tramo final de la historia hace que eso sea un detalle menor, lo mismo que la participación de algunos villanos de medio pelo, ajenos además al universo de Batman, cuando la presencia de Deathstroke hace pensar en algo mucho más épico.
A pesar de que se pueden usar buenas palabras para todos los ilustradores que forman parte de este número final, es una lástima que este ciclo no tenga el sello autoral de haber contado sólo con uno, que habría sido Doug Mahnke. Su primer número, una sensacional comparación entre el Batman oscuro del presente y el más luminoso del pasado con Robin a su lado, es una auténtica gozada. También lo son los dos más que realiza para este número final de la serie, con espléndidos combates de Batman y Capucha Roja mano a mano contra tres asesinos a sueldo en el primero y del propio Capucha Roja con Máscara Negra en el segundo. En esta ocasión, al menos, hay poca queja posible de sus relevos. Shane Davis entra con fuerza en la serie con un número muy bueno y sale aún mejor con el Annual que cierra la historia, y Eric Battle se aprovecha de contra el duelo final. Todo muy espectacular en los tres dibujantes, todo muy adecuado al tono decadente y apesadumbrado de la historia. Incluso con estilos tan diferentes, todo fluye con mucha naturalidad. Y es difícil pensar en Mahnke como el más cercano a la sensibilidad que la DC contemporánea, pero en estos años, no hace tanto, su estilo encajaba a la perfección en historias psicológicamente tan complejas como esta. Bajo la Capucha es un capítulo esencial para entender al Batman de las últimas décadas. Con sus defectos, pero con muchos aciertos.
El volumen incluye los números 645 a 650 de Batman, publicados originalmente por DC Comics entre noviembre de 2005 y abril de 2006, y el Annual número 25 de la serie, de mayo de 2006.