Título original: Avengers: Age of Ultron.
Director: Joss Whedon.
Reparto: Robert Downey Jr. Chris Evans, Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Elizabeth Olsen, Aaron Taylor-Johnson, James Spader, Paul Bettany, Cobbie Smulders, Samuel L. Jackson.
Guión: Joss Whedon.
Música: Brian Tyler y Danny Elfman.
Duración: 141 minutos.
Distribuidora: Disney.
Estreno: 1 de mayo de 2015 (Estados Unidos), 39 de abril de 2015 (España).
Puede que no seamos del todo conscientes del momento histórico que estamos viviendo. En 2008 Marvel Studios se lanzó con Iron Man (aquí, su crítica) a una compleja operación destinada a construir un inmenso universo cinematográfico que se extendiera por un número entonces indeterminado de películas. Con Vengadores. La era de Ultrón se pone fin a la segunda fase, al igual que Los Vengadores (aquí, su crítica), había servido para cerrar la primera. Han pasado tres años entre ambas películas, y Joss Whedon ha conseguido en esta segunda lo que ya hizo en la primera, crear el espectáculo de superhéroes más inmenso, espectacular y épico posible. El primer filme fue un sueño hecho realidad. Este segundo, la confirmación de que seguimos soñando, de que Whedon es capaz de llevar a la pantalla lo mejor de los cómics Marvel con los que han crecido los lectores durante décadas y, al mismo tiempo, adaptándolo a un lenguaje cinematográfico nuevo, en el que todo tiene que funcionar confinado en los límites de una única película y también dentro de este universo. La era de Ultrón es, como en su momento lo fue Los Vengadores, una película que proporciona un entretenimiento extraordinario, de factura aparentemente insuperable, capaz de superar todos los límites de las viñetas, aprovechando lo mejor del noveno arte y traspasándolo al espectáculo en movimiento del séptimo.
Whedon, autor también del guión, ha hecho un trabajo de orfebrería para encajar, en menos de dos horas y media, un extraordinario compendio de todo lo que supone el universo Marvel cinematográfico desde sus inicios (la única falta puede estar en que no tiene en cuenta el final de una de las películas de la fase dos y no da ninguna explicación sobre ello). No es fácil ofrecer lo que todo el mundo espera y al mismo tiempo tener la capacidad de sorprender, y eso lo hace con una eficacia envidiable. Si Whedon, efectivamente, no va a dirigir Infinity War, Marvel Studios está perdiendo el tiempo si no le ofrece ya una película individual sobre Hulk, porque aquí, de nuevo, vuelve a abordar al personaje desde una óptica intachable y como nadie ha sabido hacerlo (y no sólo por la extraordinaria, brutal y anticipada pelea con el Iron Man Hulkbuster). Whedon, desde luego, ha dejado huella en Marvel, y ha marcado un camino que se va a imitar durante años. La gestión de un reparto tan extenso y estelar es memorable. Y ahí hablamos tanto de actores, soberbios todos en su papel, metidos de lleno en la tarea de dar cuerpo y voz a personajes de viñetas, como de personajes, porque, en el fondo, cualquier película de esta índole tiene que satisfacer por igual a espectadores y lectores. Quizá más a los lectores, y en La era de Ultrón hay detalles valiosísimos tanto para lectores de nuevo cuño como para los más clásicos.
Esa es la clave de todo el universo cinematográfico Marvel y en especial de estas dos películas de los Vengadores, que comprenden qué tienen entre manos pero saben que tienen que llevarlo de una forma creíble a la pantalla. Eso tan sencillo pero tan pocas veces aplicado con esta maestría de entender que cómic y cine son lenguajes diferentes. Whedon ha sabido introducir la comedia como nadie en este subgénero, y La era de Ultrón vuelve a dejar incontables momentos divertidos, pero es también una aproximación humana, casi intimista en ocasiones, por paradójico que pueda resultar el uso de este término para calificar a un auténtico blockbuster como este. Y la acción es impresionante. Desde la primera secuencia hasta el memorable clímax (quizá demasiado mostrado en los trailers, avances y clips, dejando de nuevo al marketing como principal enemigo de una película), pasando por la introducción de Ultrón, un villano espléndido que funciona a la perfección como concepto para expandir emocionalmente el mundo de los Vengadores y también visualmente, o la de los demás nuevos personajes. Pietro y Wanda Maximoff, Mercurio y la Bruja Escarlata, Aaron Taylor Johnson y Elizabeth Olsen (ella está excepcionalmente brillante), pero también la Visión, cuyo aspecto final sorprende bastante y cuya inserción en el universo Marvel cinematográfico es brillante y el mejor elemento con el que jugar en el futuro.
Vengadores. La era de Ultrón es una película tan llena de detalles, matices y momentos a analizar que lo más difícil de todo es hablar de ella sin revelar nada sobre su contenido. Basta llamar la atención sobre la casi inabarcable presencia de personajes de anteriores filmes, preludio del ritmo que va a coger la franquicia en la tercera fase, el de nuevo mítico cameo de Stan Lee o la inevitable escena postcréditos (esta vez sólo una y tras los primeros créditos, más bien un guiño sobre el futuro que algo demasiado elaborado), para dejar que el resto sea una sorpresa continua, un divertimento de los de categoría y un espectáculo hoy por hoy inigualable. Esto es el cine de superhéroes, su esencia más pura no la ha comprendido nadie mejor que Whedon. Y eso que en los últimos años ha habido películas fantásticas. Pero nadie ha sido capaz de aunar tan bien el cómic y el cine, la comedia y el drama, la acción y la reflexión, sin dejar de entender que los Vengadores son héroes con capas y armaduras que tienen que satisfacer todo aquello que haya podido nacer en la imaginación del espectador. Whedon era fan antes que director, y ha sabido convertirse en un director que satisface al fan que sigue llevando dentro y al niño que todos nosotros tendríamos que seguir alimentando. Pocos placer como La era de Ultrón vamos a encontrar. En lo suyo, soberbia. Insuperable. Pero el primer Vengadores también lo fue y aquí estamos.