CÓMIC PARA TODOS

‘La escena del crimen’, de Ed Brubaker y Michael Lark

portada_la-escena-del-crimen_ed-brubaker_201501261154Editorial: Planeta Cómic.

Guión: Ed Brubaker.

Dibujo: Michael Lark.

Páginas: 128.

Precio: 16,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2015.

Hay que ser muy bueno para escribir género negro. Pero mucho. Y Ed Brubaker lo es. Pero a veces no se tiene muy en cuenta que también hay que ser muy bueno para dibujar género negro, sobre todo cuando el guión que un ilustrador recibe es tan denso, tan complejo y tan interesante como el que hizo Brubaker en La escena del crimen. Y Michael Lark también es muy bueno. Por eso, la conclusión obvia es que este tebeo es condenadamente bueno. Lo es, sin ambages, sin medias tintas y sobre todo sin complejos. ¿Difícil de leer? Puede ser, porque Brubaker coloca mucho texto en las viñetas, y eso obliga a Lark a dar lo mejor de sí mismo. Pero tener mucho que leer no habla de la calidad de lo que se está leyendo. Obviamente, La escena del crimen no es el mejor cómic para el lector que pase las páginas a una velocidad inusitada, buscando un ritmo frenético y una acción incontrolada. Brubaker y Lark meten tensión dodne la necesitan, pero la suya es una historia mucho más realista. No es un noir protagonizado por un detective de gatillo suelto que soluciona los problemas en confrontaciones armadas. Al contrario, Jack Herriman no gusta de usar pistola. Y ese detalle no es más que uno de los elementos de base de esta intrincado caso, que arranca como la búsqueda de una mujer desaparecida y se acaba convirtiendo en una auténtica lucha contra demonios personales de toda índole.

Brubaker traza un finísimo, sutil y muy inteligente hilo entre tres elementos muy diferentes. Por un lado está el caso que investiga Herriman, cambiante, que evoluciona desde la seguridad de los primeros pasos del detective hasta el cambio radical del escenario. Por otro, está el universo que va tejiendo a su alrededor, y del que es mejor no dar demasiadas pistas, ni siquiera de los temas que va introduciendo Brubaker con tanta habilidad, para no destripar ninguno de los giros, pistas o incluso sospechosos que se deslizando en cada página. Y finalmente está el propio protagonista, que acaba viviendo el caso como algo propio, que le devuelve a situaciones personales del pasado que acechan en su presente. Son muchos elementos, pero Brubaker los maneja con una maestría envidiable, desde el deprimido detective hasta la femme fatale pasando por un escenario turbio y truculento, respetando la narración en off más clásica del género negro sin que ese aspecto se convierta en una lastre. Por lógica, es una lectura que requiere una pausa, una atención especial al detalle y a los personajes, pero Brubaker no engaña en ningún momento. La historia está ahí, su resolución también, no hay trucos de artificio ni trampas al lector. Y qué final. O, mejor dicho, qué doble final, porque la historia tiene dos finales, en los dos últimos capítulos, que son extraordinarios, la guinda que necesita la historia.

Con los años, la pareja artística que forman Brubaker y Lark han ido dejando grandes obras, algunas de ellas seguramente mucho más conocidas que La escena del crimen. Pero esta merece ser reivindicada por la categoría de su guión y por la espléndida atmósfera que Lark crea en sus páginas. Su dominio de los códigos del género es abrumador, hasta el punto de que los momentos más previsibles o tópicos del noir (desde la escena lluviosa al descubrimiento de la escena del crimen que da título al cómic) son sorprendentes incluso aunque se pueda anticipar que estarán justo donde aparecen. Hasta los bordes negros de cada página, rodeando a todas las viñetas, siempre de corte clásico y perfecto, son una incitación a la inmersión total en la historia. Lark, además, dibuja unos personajes muy carismáticos, con rostros sombreados cuando lo necesita pero jugando con las miradas de una forma espectacular (de nuevo por previsible que pueda ser, la del personaje femenino que cierra el capítulo cinco es sencillamente maravillosa y ejemplo perfecto de lo que hace el ilustrador a lo largo de todo el tebeo). Si se quiere un buen tebeo de género negro, habrá pocos tan satisfactorios y elegantes como este, pionero en el momento de su publicación y superviviente a la moda en que se ha convertido el noir en el cómic contemporáneo. Una pequeña gran joya de dos autores extraordinarios.

El volumen incluye los cuatro números de Scene of the Crime, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre mayo y agosto de 1999, y material del número 2 de Vertigo: Winter’s Edge, de enero de 1999. Image publicó el volumen recopilatorio en noviembre de 2012. El contenido extra lo forman una introducción de Brian Michael Bendis, otra de José Torralba, las cubiertas originales de Michael Lark, un artículo final de Ed Brubaker con el argumento original de la serie, y tres páginas de Lark a lápiz y a tinta.

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Esta entrada fue publicada en 27 abril, 2015 por en Cómic, Ed Brubaker, Image, Michael Lark, Planeta DeAgostini, Vertigo y etiquetada con , , , , .

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