CÓMIC PARA TODOS

‘La Cosa del Pantano 3. Cosecha roja’, de Brian K. Vaughan y Roger Petersen

cosa_pantano_vaughan_num3_corEditorial: ECC.

Guión: Brian K. Vaughan.

Dibujo: Roger Petersen y Giuseppe Camuncoli.

Páginas: 120.

Precio: 11,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Diciembre 2014.

Desde el principio quedó claro que la etapa de Brian K. Vaughan en La Cosa del Pantano iba a ser intrigante. Llegando al tercero de los cuatro volúmenes que comprende, esa sigue siendo la mejor valoración posible sobre el periplo que se describe, el de Tefé, la hija de Alec Holland. Por un lado, Vaughan encuentra elementos de enorme interés, y en esta entrega destaca con luz propia la aparición de John Constantine, un personaje que, no hay que olvidarlo, nació en la etapa de Alan Moore en esta misma serie (hechos que el guionista recuerda con mucho acierto en este relato), lo que supone prácticamente cerrar un círculo y recordar al mismo tiempo la enorme calidad que presidió aquella época. Por otro, la serie no tiene la misma precisión a la hora de fijar objetivos, cosa que sí hizo Vaughan en otros de sus títulos posteriores, esencialmente en Y, el último hombre, con la que guarda algunos paralelismos por ser también un viaje. El de Tefé se va deteniendo en paradas interesantes, y es precisamente ahí donde destacan los guiones de Vaughan. No en el cuadro más amplio, aunque la protagonista siga siendo un personaje muy atractivo, sino en los pequeños detalles. ¿Importa tanto en el destino de Tefé la aventura en las secuoyas que aparece en este volumen? Probablemente no, pero leída de forma individual tiene muchísima fuerza.

No quiere decir eso que Vaughan no preste atención al conjunto o que prescinda de un marco argumental más ambicioso. Lo tiene, y de hecho lo alimenta como es costumbre en él con mucha frecuencia y a través de la propia Tefé y de los personajes secundarios, pero no es tan completo como los aciertos episódicos. La charla con Constantine en la que se dan detalles importantes sobre la vida de la hija de la Cosa del Pantano, la demostración de los poderes de Tefé de formas tan diversas como la animación de cadáveres, el desarrollo casi instantáneo de cualquier tipo de planta o sus propias habilidades físicas importan más que la introducción de los planes de la hija adolescente de un senador o que el mismo resultado de la guerra entre el mundo vegetal y el del hombre. Esa es la parte en la que La Cosa del Pantano no termina de mostrarse a la altura de lo que se espera de Vaughan, quien sí destaca, como siempre, en el perfil de sus personajes y en sus espléndidos diálogos. Aún así, sabiendo esos puntos fuertes de su guionista, su aproximación a Constantine no termina de ser tan espectacular como seguramente tendría que haber sido. La conversación es impactante, pero la necesidad de igualar sus fuerzas con las de Tefé hace que el resultado, aún siendo muy bueno, no sea el momento cumbre que se necesitaba.

En la faceta gráfica, este tercer volumen se lo reparten el dibujante principal de la serie, Roger Petersen, y Giuseppe Camuncoli, y, de hecho, este segundo hace un número más que el primero. Petersen es quien marca el estilo visual de la serie desde el principio, aunque da la impresión de que Camuncoli, con un estilo un poco menos realista, saca más partido del escenario, sobre todo del personaje de Tefé (un ejemplo espléndido en la viñeta en la que está escalando la secuoya, en la que se muestra su enorme poder sin desdeñar la fragilidad de su joven y femenino aspecto). Ambos ilustradores consiguen un efecto más profundo en los momentos más fantásticos de la historia y cumplen bastante bien con el resto, sin necesidad de ofrecer demasiadas viñetas memorables. La Cosa del Pantano, en esta etapa de Vaughan y principalmente Petersern, ha salvado ya con bastante habilidad las dudas que podía ofrecer el radical cambio de protagonista, de un monstruo de imponente aspecto vegetal a una joven de pelo blanco y poderes muy similares, y aunque está lejos de ser una serie perfecta o la mejor muestra del talento de su guionista, sigue siendo una historia de esas que engancha y que invita a seguir leyendo hasta conocer su final, aunque sea difícil vislumbrarlo estando en realidad tan cerca, pues el cuarto será su último volumen.

El volumen incluye los números 10 a 14 de Swamp Thing, publicados originalmente por DC a través de su sello Vertigo entre febrero y junio de 2001. El único contenido extra son las cubiertas originales de Glenn Fabry y David Mack.

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