Guión: Toni Batllori.
Dibujo: Toni Batllori.
Páginas: 150.
Precio: 12 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Marzo 2015.
Una de las grandes fortunas que tiene el periodismo español es la enorme variedad y destacable calidad que reúnen sus autores de viñetas. Ceñidas a la actualidad, buscando impresiones rápidas a un hecho muy concreto, consiguen no sólo despertar las sonrisas de los lectores sino que al mismo tiempo suponen un análisis más certero que el de famosos periodistas o tertulianos, muchas veces más conocidos (y hay que suponer que siempre mejor pagados) que los viñetistas. Como parece imposible acceder diariamente a la enorme cantidad de autores que cultivan el género, y que se han multiplicado gracias a los webcómics, hay que celebrar que aparezcan libros como Breve historia del proceso que recopilen el trabajo de estos autores. En este caso, el volumen recoge las tiras que Toni Batllori ha publicado durante más de dos años en La Vanguardia referidas a la cuestión catalana que tantos ríos de tinta y horas de programación ha copado en los espacios políticos de nuestro periodismo. Y si hay algo que cautiva del libro es precisamente la capacidad que tiene para desnudar a todos los protagonistas, nacionalistas catalanes o españoles, defensores de las siglas de CiU, de Esquerra, del PP o del PSOE, hasta reducir una cuestión que hay que tomarse en serio a un absurdo que tiene un realismo que desmoraliza. La política, por desgracia, es así. Y las viñetas tienen el poder de retratarla con una firmeza brutal.
Como el proceso al que hace alusión el título del libro genera opiniones tan enconadas y radicales, a veces provistas de un integrismo que resulta algo aterrador, habrá quien piense que el hecho de que Batllori trabaje en un diario catalán y que como autor se postule en defensa de su propia opinión ya implica que este es un libro partidista. Sería un error despreciarlo de esa manera, porque no es un intento proselitista o adoctrinador. Es un análisis de una realidad, la de Cataluña en concreto pero también en general, en la que la opinión tiene cabida, incluso aunque se ridiculice a las personas que defienden posiciones cercanas, o eso parece, a las del autor. Por eso el trabajo de Batllori es tan divertido y agradable, porque se olvida de las trincheras y se dedica al análisis y al humor, porque sabe capturar en unos pocos trazos la esencia de cada personaje que caricaturiza, reconocible al instante por poco que se conozca la realidad que le sirve de base. E incluso hay que agradecer que el libro no dé nada por sentado, ni siquiera el conocimiento de la cuestión que trata el libro, que probablemente será el principal aliciente para leer Breve historia del proceso, y acompañe cada viñeta con un texto que explica a qué hecho de la actualidad del día está haciendo referencia. Batllori se muestra como un gran viñetista que, como debe de ser, no deja títere con cabeza. Por eso, no es un libro para frentistas, sino para lectores de mente abierta.
El volumen recoge más de 200 tiras de Batllori publicadas en La Vanguardia entre el 11 de septiembre de 2012 y el 15 de enero de 2015.